20 julio 2009

Are you sorry? I don't think so..

Bien, sigo aquí, pero ahora sí casi termino. Este post es para mi padre; ojalá pueda leerlo algún día.

Empiezo.
Acabo de ver el chocolate que me dejaste encima del restirador. Dime, ¿de qué sirve que lo dejes, tratando de remediar las cosas cuando sabes perfectamente que me lastimaste como nunca antes? Si lo que querías era demostrarme lo lejos que puedes llegar con tu odio, ¡felicidades, lo lograste! Intentaste golpearme dos veces, y parece que no quedaste conforme, y ahora tratas de fingir que nada pasó con un chocolate. Y qué, ¿pretendes que yo finja también que nada pasó? ¿Que todo siga como antes? Me duele mucho decir esto, pero definitivamente la relación entre ambos no volverá a ser igual, pues quedé muui ofendida, lastimada y decepcionada de ti. ¡Maldita sea! ¿Cómo pretendes, después de lo que pasó, quedar bien conmigo? ¿Cómo pretendes imponer respeto cuando te atreves a ofender a mi mamá? ¡DIME! ¿Cómo qieres que se te respete si no eres recíproco? ¿Con qué autoridad pretendes hablarme cuando permites que otro de tus hijos me haga señas obscenas?, y lo peor es que lo justificas diciendo que 'fui yo la que empezó'. Pero eso sí, no hubiera sido yo porque seguro me habrías cacheteado hasta desmayarme, ¿no? Y PRETENDES QUE UN ESTÚPIDO CHOCOLATE LO RESUELVA TODO.. Qué fácil, ¿no? Si los problemas se resolvieran con chocolates, te aseguro que mis hermanos y yo seríamos a estas alturas unos obesos mórbidos.

No pretendas que nada pasó. No puedo decirte que te odio, pero tampoco que te amo. No sé cómo tratarte después de todo esto. Ni siqiera puedo pensar que me qieres. Sé que tal vez, algún día, me arrepienta de haber escrito todo eso; de decírtelo y a la vez callármelo. Pero es que simplemente no sé qué pensar de ti.
Me sentí humillada, me sentí una basura frente a ti después de aquel día. Sentí mi dignidad por los suelos.

Si te dije que jamás te permitiría que me pusieras un dedo encima es porque a nadie se lo he permitido nunca, y tú no ibas a ser la excepción. ¿O qué, te vas a justificar diciendo que el simple hecho de ser mi padre es razón suficiente? Discúlpame, pero estás mal si eso es lo que piensas.

No sé qué más decirte, creo que ya lo he dicho todo.
Espero que algún día puedas leer esto y comprender mi actitud para contigo después de aquel día.

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