09 septiembre 2013

A Mique Cortés

22 septiembre, 2010

Dead end.
 
Los sueños... Una extraña manera de manifestar todo tipo de sentimientos...


- Hora de la muerte... 3:26 de la madrugada.

Desperté. Mi madre lloraba, yo no entendía por que... Revisé mi celular, eran las 4 de la mañana. Mamá recibió una llamada.

- ¿Si? - Al otro lado le respondieron - El está mejor... Ahora está en manos del mejor doctor... Dios...

Colgó, y se soltó a llorar más... Yo seguía sin entender... Intente hablar con ella, pero no me escuchaba... Era como si yo fuera invisible o algo así...

Me quedé mirandole largo rato, mientras ella lloraba... Hasta que mi tía llegó a donde estábamos, y al igual que mi madre, se soltó a llorar...

Entonces lo comprendí. Había muerto. Yo estaba muerto.

Vi como llegaron unos camilleros a levantar mi cuerpo inerte, mientras mi madre y mi tía me tomaban de las manos... El camino por los pasillos del hospital estaba silencioso... Sólo se oían los sollozos de mi madre y mi tía...

Vi pasar a enfermeras y personal que me atendió mientras estuve internado... A los doctores que estaban de guardia... Todos tenían una mirada triste... Algunas enfermeras lloraban, yo no entendía del todo por que... Todos le daban su apoyo a mi madre y mi tía mientras salían de ahí...

La escena cambió por completo. Estaba en un funeral. En mi funeral.

Pude ver a mi familia, ahi, junta... Mi madre, mi hermana, mis primos, mis tios y mi abuelo... Todos ellos tristes, o llorando...
Mi abuelo me llamó la atención... Tenía la mirada perdida en el ataúd donde mi cuerpo descanzaba...

- No debería ser así... - Dijo el, comenzando a llorar - Los padres no deberían ver a sus hijos morir...

Voltée a otro lado, no soportaba verle así... Ví a mis amigos... Todos ellos, todos los que alguna vez estuvieron en mi vida... Aún los que se habían desaparecido... Los que se habían distanciado... Los que siempre estuvieron ahi... Todos ellos, reunidos, para una ocasión tan poco agradable...

Y entonces, la curiosidad me llevó a querer verme a mi mismo. Camine, o eso creo, hasta mi ataúd, y vi por encima del hombro de mi madre... Estaba pálido, vestido con un traje que solo había usado en una ocasión y que mi abuelo me compró... Con los ojos cerrados... Era curioso, parecía que, de cierto modo, estaba sonriendo...

Mis amigos más cercanos se acercaron al ataúd para verme por última vez; iban a cerrarlo después, aparentemente, me iban a cremar...

- Es curioso... - Dijo K, mirandome.
- ¿El qué? - Pregunto Mrs. Brightside.
- Miralo... Se ve tan tránquilo... Casi como si estuviera sonriendo...
Mrs. Brightside me observó detenidamente, y asintió a la afirmación de K, lágrimas corrían por sus mejillas...
- Descansa, Mr. Brightside... - Dijo ella.
- Y que la Fuerza te acompañe, siempre... - Concluyó el.

Comenzó la misa antes de cremarme... Yo no escuchaba bien las palabras del padre, ni las de mi mamá, o las de mi abuelo, o lo que dijeran los demás como 'últimas palabras'... No quería creerlo, no podía ser posible... Yo, habiendo peleado por mi vida, no podía estar ahí, inerte, a punto de ser incinerado... No era posible. De ninguna manera.

Y entonces, comenzó el fuego... Poco a poco, mi cuerpo se hizo cenizas... Mientras todos miraban hacia las llamas que representaban mi último fulgor de vida...

Las cenizas se juntaron en una especie de jarra pintada con algunas frases, y dibujos, cosas que parecían representar mucho de lo que yo pensaba, o viví...

Voltée hacía otro lado, ya no podía ver más... Y entonces, apareció aquello que todos describen como 'la luz'... Caminé sin pensar hacia ella... Era tan llamativa... Poco a poco comenzó a envolverme... Me sentía mejor... Cada vez mejor...
... Y entonces, desperté de verdad.

Eran las 5 de la mañana, aproximadamente, el enfermero en turno iba a tomarme mis signos vitales. Voltée a ver a mi madre, quien medio dormida, me sonrió y dijo:
- Buenos días, cielo...



Alguien me dijo que la vida era sólo un sueño, y que los sueños, sólo eso son...

...

Por El Jedi a las 11:39 a.m. 





No se me ocurrió un lugar más «personal» para venir a escribirte.

¿Tienes idea de lo que provoca leer esto justo hoy, a casi tres años de haberlo escrito? Vaya…

Quiero creer que esto es solamente un sueño. No debiste haberte ido tan… tan así, tan rápido. Me enojo un poco conmigo misma por no haber podido ir a verte estos últimos días, por X o Y razón, y verte solamente hasta un día tan penoso como el de ayer.

¡Tenía tantas cosas qué contarte! ¡Teníamos tantas cosas qué hacer! Películas por ver, lugares para ir… Quería contarte de alguien nuevo. Quería invitarte al Miss Aloha de este año. Quería prestarte los libros que compré en la Feria del Libro y otros que he comprado desde entonces –en especial el de aquella autora finlandesa–. Quería que me acompañaras por mis Converse Marimekko. Quería tantas cosas. Y te me fuiste.

Pero ya estás bien.

Solamente espero que desde donde estés, veles por quienes te queremos acá. Que nos cuides. Y que pase mucho tiempo antes de reencontrarnos. Mientras tanto, espero verte en sueños.

No puedo sino darte las gracias por todo, incluyendo lo peor.
Ah, perdí la pulsera magenta en el velorio, perdón. Supongo que se me cayó en algún momento. Pero conservo la otra, la rojita.

Descansa en paz, Mique.

Siempre te voy a querer, aunque ir a trollearte a Starbucks no va a ser igual sin ti.

01 septiembre 2013

You're learning to love yourself

Song for a friend - Jason Mraz




Es increíble la cantidad de cosas que suceden en un mes y medio, en serio. Y todas han sido súper bonitas; creo que es el inicio de una etapa de belleza y felicidad que no quiero que termine nunca.

Para empezar, me fui de viaje a Puerto Vallarta la noche del jueves de la semana pasada y regresé el lunes por la mañana. Para fines prácticos, manejémoslo como un viaje de Fotografía por parte de la escuela. Sin contar que la organización fuera un asco y me quejara en facebook y muy amablemente les dijera que eran unos incompetentes [¡ja!], estando allá la pasé fabuloso. Bebí como si no hubiera un mañana —y no tuve resaca jamás—; disfruté la playa, entré por primera vez a un antro pero no lo volvería a hacer, nadé y jugué en la alberca, tomé muchas fotos y me divertí horrores con mis amigos. Fue un viaje muy, muy especial. Me acuerdo y sonrío.

Por otra parte, antes de eso fui al cumpleaños de Fer. Sólo me arrepiento de haber llegado tarde al bar, porque como todos vivían súper lejos, pues tenían que irse temprano para alcanzar transporte para llegar a sus casas, pero estando ahí la pasé bien. Sus amigos son muy agradables y ahora sigo a dos de ellos en twitter: Caro y Alfred. Y aquí empieza algo interesante: resulta que en la fiesta, Alfred, que es muy bromista, me aplicó una pick-up line malísima, pero toda tierna:

– ¿Sabes cuánto pesa un oso polar?
– No.
– Lo suficiente para romper el hielo. Mucho gusto :)

¡Aaw! Hahaha. La verdad es que no supe qué responder a eso, pero me causó como ternurita. Y un rato después, cuando ya estábamos todos en nuestras casas tuiteando, Alfred le dijo a Daniel que por fin había aplicado esa pick-up line sin que la chica lo mirara feo o lo despreciara. Alfred aprendió eso de Daniel, y al poco rato, Daniel y yo también ya nos seguíamos. A los dos días, Daniel aprovechó uno de mis rants sobre Lelo-man, un compañero de cuarto que me asignarían para Vallarta, que hace unos años me quiso ligar ¡por messenger! con un ‘y k onda, tienez novio????. para preguntarme por DM lo mismo y al decirle que no, pues me invitó a salir pero como mi agenda había estado llena, fue hasta ayer que tuve libre el fin de semana. Ay sí, agenda llena, haha, pero es en serio. Desde ese día no había pasado uno solo en el que no nos mandáramos mensajes, incluso parecía que su intento por ligar iba en serio, o no sé si era eso o sólo quería ser amable y simpático, pero diario se la pasa diciéndome cosas lindas y bueno, confieso que yo también a él.

Y entonces, ayer salimos. Fue una tarde-noche increíble, llena de risas y miraditas y cosas cursis que hace mucho no vivía. La verdad es que me emociona mucho, ¡aaay! :) Fuimos a esa heladería bonita a donde fui con Efren, porque Daniel había sugerido invitarme un helado pero al no saber dónde hay una heladería por el centro, le dije que ésa era una gran opción. Y bueno, ahí estuvimos un buen rato platicando, me tomó de la mano varias veces… Ya sé que puede parecer muy cursi todo eso, pero son detallitos que a mí me encantan. Después fuimos a caminar y me torcí el tobillo, y de no haber sido porque me abrazó, habría terminado en el suelo. Entramos a cenar a un Starbucks, y ahí estuvimos otro rato. Mientras esperábamos a que nos dieran nuestra orden y buscábamos una mesa libre, en un descuido ¡me besó! Pero fue un beso en la sien, ¿eh? Nada que asustara, haha. Y fue un beso súper bonito porque no me lo esperaba, porque no supe qué hacer y porque sí, señores, a mis 23 años jamás me habían besado por sorpresa. ¡Aaaaaaw! Me acuerdo y vuelvo a sentir mariposas en el estómago.

Ay, no sé, estoy súper feliz. No quiero precipitarme ni nada, pero es que todo el día de ayer fue perfecto y me encantaría volver a salir con él. Según esto, quedamos de ir al cine, entonces esperaré a que me haga formalmente la invitación. Ya les contaré qué sucede.