22 enero 2015

De heridas que creías cerradas…

¿Cómo se hace para que una persona deje de doler tanto? Ya no recordaba lo que era sufrir una ruptura después de tanto tiempo. Ya pasaron poco más de dos meses de que Zam y yo terminamos y creí que ya lo había superado porque ya no había vuelto a llorar pero… qué equivocada estaba.

Anoche estuve platicando un rato con Fer por el chat de facebook y ahí fue cuando no pude aguantar más y me rompí. No le dije que lloré, pero supongo que lo imaginó. Es que estoy segura de lo que le escribí y por eso me duele tanto: Zam fue el primero al que amé de verdad. No quiero decir que a los demás no los haya querido, porque sí los quise y mucho, pero con Zam fue distinto. Fue sublime, fue constructivo, fue maduro, fue mi apoyo… Fue único, ¿sabes? Fue amor de verdad y me lo merecía. Pero cada día me convenzo más de que también fue un cobarde que no quiso seguir porque le dio miedo pasar de la etapa de «todo es rosita y feliz» a la de «no todo es rosita y tenemos que enfrentar dificultades y ya no sé si quiero vivir esa transición», porque creo en que una vez que pasas esa transición es cuando viene el amor de verdad. ¡Y yo sí estaba dispuesta a vivirlo! Incluso pienso que íbamos a ritmo distinto, porque yo ya me había dado cuenta de que la relación ya estaba cambiando para convertirse en una más fuerte y profunda y estaba segura de aceptar ese cambio. Pero él no, él tenía miedo y eso sí no lo merezco.

Lo peor es que en la noche soñé con él. Sentí horrible porque en el sueño nos veíamos y salíamos a hacer unas compras como cuando estábamos juntos; me abrazaba, me tomaba de la mano y me llamaba pero ambos sabíamos, sin decirlo abiertamente, que ya no éramos nada. Y lo veía vestido con una camisa suya que era mi favorita y al verlo sonreírme sentía un dolor por dentro de ésos en los que tienes que aparentar ser fuerte. Y cuando desperté no quería ni levantarme de la cama. ¿Será que, lo que tengo que hacer es aparentar ser fuerte y luego serlo de verdad? O mejor dicho, ¿empezar a ser fuerte de verdad? En este par de meses lo he aparentado, pero en cuanto alguien me pregunta por él siempre me derrumbo y las lágrimas no se quedan adentro. ¿Por qué?

No sé ni qué debo pensar, todavía me siento confundida. Por ahora iré a dormir, que me hace mucha falta descansar y tengo que dejar de desvelarme. Sólo espero no volver a soñarlo.

19 enero 2015

Carta

A Mique.

¡Dude!

¿Adivina qué? Mañana (al rato) seré magenta otra vez. Recordé mis tiempos de flequito de colores y de un día en especial en el que paseábamos randomly por la Zona Rosa mientras hablábamos de cakepops y otras delicias de postres; del The 2nd Law —que te presté y olvidé pedirte de regreso, ojalá lo hayas disfrutado mucho y rockeado con Panic Station porque esa canción y su video tienen TODA la actitud— y del mal de amores que no me dejaba en paz. Creo que en ese momento mi fleco era un intento de azul que terminó fallidamente en verde.

¿Sabes? Aún hay días en los que sigo pensando que me gustaría contarte secretos, mostrarte música nueva o que solamente me dieras un abrazo como el de la última vez que soñé contigo. Pero he aprendido a lidiar con la ausencia física —muy a mi modo— y duele cada día un poquito menos, porque entendí que la parte de ti que se quedó conmigo para siempre, nadie me la va a poder quitar. Ahora sólo pido que, donde sea que te encuentres, estés bien.

Qué bonito se siente venir a escribirte.

Te quiero magentosamente.