No tenía idea de lo bien que se siente estar en paz con el pasado (o con gran parte de él), hasta que lo enfrenté.
Eso fue lo que pensaba hace unas horas. Seguramente recuerdan algunas de las cosas que les contaba sobre los evil exes, y lo mal que llegué a hablar de uno de ellos: Miguel. Hm. No tengo justificación, pero sí puedo decir que estuve muy dolida cuando dije todas esas cosas; seguro fue visceral. Es que, para ser honesta, en esos momentos ni siquiera concebía la posibilidad de perdonarlo. No me imaginaba que por “azares” (yeah, azares…) del destino, en algún punto del futuro volvería a encontrármelo. Era lo que menos deseaba.
A principios de este año volvió a buscarme, para intentar arreglar los asuntos que quedaron pendientes. Igual seguía sin interesarme, pero después de tantas cosas que aprendí en estos meses con el divorcio de mis papás, en el fondo pensé que no tenía nada qué perder escuchándolo. Y eso hice. No me fue tan fácil dar mi brazo a torcer, sobre todo por la manera tan grosera en que terminó todo, pero poco a poco todo fue tomando lugar, y hoy me siento en cierto modo invencible al saber que al fin estoy bien con esa parte del pasado. Y conmigo misma. Porque han de saber que yo también me torturé mucho tiempo pensando que fui una imbécil, que no debí haber hecho tal o cual cosa, o que jamás iba a encontrar a alguien que me tomara en serio. Me costó mucho quitarme esos paradigmas, no era yo la imbécil ni la que actuó mal. Así que, después de mucho tiempo, retomé el contacto con Miguel.
Tan bien estoy ahora, que hace un par de semanas nos vimos para jugar Alan Wake, y ayer fuimos a tomar un café. Juro que hace dos años no pensaba ni remotamente que esto podía suceder. Y wow, no sé qué decir. Es tan increíble estar en paz. Cuando te das cuenta de lo corta que puede ser una vida es cuando más valoras la vida.
Miguel, si llegas a leer esto, en serio te pido que ya no te arrepientas. Lo que no fue en ese entonces, ya no será (it was brutal, haha). Pero ten por seguro que ya no te odio. Quédate tranquilo por eso. Estoy bien. Tú también deberías estarlo.
11 noviembre 2012
No fue un adiós
A casi un mes de la última entrada, regreso feliz (aunque un poco
retrasada) para contarles que Gigio está vivo; no lo tuvimos que dormir
porque fuimos a pedir una segunda opinión. Esta doctora le realizará un
par de ultrasonidos: uno abdominal para ver mejor qué tiene el perrito
en el vientre, y uno más a la altura del corazón y los pulmones. Se le
tomaron muestras para laboratorio y los resultados son aún confusos:
puede ser que lo que tenga sea una anomalía cardiaca, o puede ser
hepática –por eso los ultrasonidos–. Aunque hay algo que me tiene
preocupada: en esos resultados aparece también anemia severa. Y con ello
viene también leucocitosis y linfocitosis, cosa que, según experiencias
pasadas, son indicios de leucemia. Ay. Mi niño podría tener cáncer.
¿Por qué? No lo sé. Pero prefiero no ser fatalista.
En cuanto a ánimos, Gigio ha estado igual de alegre y cariñoso que siempre. A veces creo que en el fondo sabe que su fin no es lejano; se le nota cierto aire de melancolía en la mirada, pero a pesar de ello nos sigue amando como siempre lo ha hecho.
Que suceda lo que tenga que suceder, lo único que quiero es que, mientras esté con nosotros, tenga la mejor calidad de vida posible.
En cuanto a ánimos, Gigio ha estado igual de alegre y cariñoso que siempre. A veces creo que en el fondo sabe que su fin no es lejano; se le nota cierto aire de melancolía en la mirada, pero a pesar de ello nos sigue amando como siempre lo ha hecho.
Que suceda lo que tenga que suceder, lo único que quiero es que, mientras esté con nosotros, tenga la mejor calidad de vida posible.
hablo de:
GIRLY / CURSI,
I ❤ GIGIO,
XXIM RESPONDE
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