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02 marzo 2015

I guess we can just agree to disagree, pt. 2

He aquí el review con mis conclusiones del post anterior. Durante gran parte del día me dediqué a pensar lo que escribí, a recordar experiencias anteriores y a definir qué es lo que quiero y por qué actúo como lo hago. Enumeré todos los puntos, aunque no necesariamente tengan continuidad unos con otros; los escribí según los fui pensando.

 1
En primer lugar, recordé que Daniel tenía una manera similar de pensar a Roberto. Así empezó con Vicky y creo que ya llevan más de un año juntos. Qué bueno por ellos si les funcionó irse a la cama y luego ver si aparecía algún sentimiento después del sexo. Yo no pienso así y así he estado perfecto durante estos años, y es una pena por Roberto que él no lo entienda, pero tampoco voy a desgastarme discutiendo con alguien que no entiende razones.

2
Haciendo memoria, recordé un post que escribí aquí cuando apenas empezaba el blog. Lo enlazaría, pero lo borré. Tenía 19 años y en ese entonces me gustaba mucho un dude de otro grupo de la carrera que se llamaba Samuel. Un día al final del trimestre, después de clases, me lo encontré cerca de los talleres de Industrial. Después de vagar por un poco por los pasillos de la escuela nos encerramos en un salón vacío para besarnos y fajar. Al principio me sentí otra persona, pues había hecho algo que nunca antes y extrañamente me sentí bien: atrevida, diferente y renovada. Creí que al cabo de unos días él llegaría a decirme que quería algo más formal, pero lo que encontré fue peor: el día de la exposición de trabajos finales lo vi abrazando de la cintura y besando a una chica mucho mejor: guapa, delgada, bien vestida y maquillada. Todo lo contrario a lo que era yo en ese momento: gorda, medio fodonga para vestir, no me maquillaba y tenía el cutis lleno de acné. Me sentí chinche y quise salir corriendo de ahí. Pasó mucho tiempo para que volviera a sentirme tan ligera como el día del encerrón.

3
La siguiente vez fue a los 21. Sexteé con un follower —a quien llamaremos F y que nunca me gustó físicamente— durante algunos días, pero de él no hay mucho qué contar pues desapareció al cabo de un par de semanas y no volví a saber de él hasta hace unos meses. Sólo lo vi una vez, antes del sexteo y nunca volvimos a tocar el tema. Luego de otro par de años, mientras le platicaba a Mique sobre F le confesé lo que hice y el nulo gusto que le tenía, a lo que me respondió:
—Si el dude no te iba, ¿por qué sexteaste?
—Pues porque estaba en un mood tan despreocupado, que me importaba un pepino lo que sucediera con X o Y dude.
—¿Qué despreocupada, eh? Qué valemadres…
Luego llegó Alan M. y olvidé ese mood despreocupado. En ese momento decidí de nuevo que eso no era lo mío.

4
Entonces, ayer por la mañana recordé la pregunta de Mique pero en el transcurso de la tarde con Roberto pensé que no perdía nada por algunos besos, y en caso de que me gustaran, yo decidiría si le seguía el paso para dejarme llevar, por eso le correspondí el primero que me robó. Pero no fue así y como faltaba poco tiempo para irnos, pues ya me dio lo mismo recibirle los siguientes besos. Y decidí por tercera vez que eso de ser tan ligera no iba conmigo, aunque en esta ocasión ya estoy segura de ello.

5
Entre otras cosas, Roberto decía que mientras llega tu media naranja, ve comiendo mandarinas. Pero no quiero comer mandarinas ahora. Estando a unos meses de llegar a mi primer cuarto de siglo, cada vez estoy más segura de mis decisiones y si no quiero mandarinas porque no se me antojan, ¡no tengo por qué comerlas, carajo! También decía que por estar esperando a una persona más compatible con mi manera de pensar podría estar dejando pasar muchas oportunidades. ¿Y saben qué? Me vale tres hectáreas de invertebrada porque esperar no representa un problema para mí. Esperé mucho tiempo para que llegara Alan Zam y aunque ya no está, tengo la certeza de que así como él llegó, llegará alguien más. Tengo muchas cosas de qué ocuparme mientras espero, así que no estaré aburriéndome.


6
Por la tarde le conté a mi hermano de la salida con Roberto, con detalles y contexto. Mi hermano es mi confidente y aunque es cinco años menor que yo, podemos hablar perfectamente de cualquier tema, así que después de contarle todo, en pocas palabras, dijo lo que ya se sabe: Roberto es un imbécil y me aconsejó no seguir hablando con él. Por supuesto que no seguiré haciéndolo, y menos después de ese fracaso de cita y de los tuits ardidos que ha estado escribiendo en forma de indirectas. Aparte de imbécil, cobarde. Meh.

7
Sabía que no podía esperar mucho de alguien que ni siquiera hizo el esfuerzo de verme en alguna estación intermedia del metrobús porque la suya le quedaba a unos pasos de su casa, con el pretexto de que sería poco práctico verme más cerca para luego volver a la parada del bus. Y que al momento del regreso hacia nuestras casas ni siquiera me preguntó si podía acompañarme a la mía. Su máxima preocupación fue pedirme que le avisara cuando llegara. Al contrario, Alan M. sí me regresó desde la primera cita; Alan Z. también quiso hacerlo y aunque yo tenía que ver a Benito en su tienda, al menos me acompañó hasta la entrada. A lo que voy es que quería todo tan fácil y hacer el mínimo esfuerzo, que sólo puedo pensar: easy come, easy go.

8
Finalmente, quiero a mi lado a una persona que pueda seguirme el paso emocional, mental y sexualmente, no a alguien que quiera adelantarse con pretextos estúpidos y que no respete mis tiempos. Quiero a alguien con quién compartir parte de mi vida y estar atenta y presente en la suya y superar nuestras dificultades juntos por muy grandes que parezcan, en lugar de acobardarse en la primera. Quiero a alguien con quién celebrar mis triunfos, llorar mis tristezas, desahogar mis enojos y superar mis miedos sin sentirme ridícula por hacerlo. Quiero todo esto porque sé que puedo darlo y sabré esperar.

24 noviembre 2013

No rompí nada, putos

Muahaha, ¡cuántas cosas han pasado en un mes! Sí, ya sé que siempre que vengo a bloggear digo lo mismo, y tal vez debería venir más seguido, pero bueh. Les contaré cosas interesantes que se resumen a: mandé al diablo a Daniel y ahora Alfred y yo pues, pues, ya somos novios :3

¿Qué cosaaaa?

Sí, así como lo leen, personos bonitos. ¿Recuerdan que hace un par de posts escribí que estaba confundida por la actitud que tomó Daniel después de los besos que me dio; de cómo evadió el tema con lo del tapiz horrible de su sillón, y de que sentí que rompí algo? Bueno, sucedió que yo no rompí nada. Después de ese día, Daniel cambió totalmente su actitud para conmigo: dejó de mandarme los mensajitos de buenos días de siempre, ya no me contaba nada de sus cosas y tardaba demasiado en responder cualquier cosa que le escribiera. Esa semana transcurrió muy rara para mí. Lo invité al cine aquel fin de semana, así que para confirmar la cita, el viernes le pregunté dónde nos veríamos y a qué hora, pero le pareció más fácil cancelar la salida con un «no puedo, ¿podemos postergarlo? Tengo un problema en casa», cuando la realidad es que dichos problemas en casa fueron salidas a beber con no sé quién. Publicó fotos de eso, y no se molestó en reponer la salida. Todos esos días estuve pensando y dándole muchas vueltas al asunto, hasta que —con la ayuda de los comentarios de Mare (¡gracias, mujer!)—, llegué a la conclusión de que no valía la pena; supongo que Daniel se dio cuenta de que conmigo las cosas eran en serio y que no le iba a ser tan fácil obtener algo de mí. Aquel día en el metrobús, le pregunté de manera coqueta que con qué derecho se sentía para besarme, a lo que solamente respondió que porque quería. Así nada más. Y así no son las cosas conmigo. Eso, sumado al hecho de que me dijera en los mensajes que no iba a estar persiguiéndome forever, era una señal clarísima de que yo ya no tenía nada qué hacer ahí. También, nada más por no dejar, lo invité al Miss Aloha y quedó de confirmarme su asistencia porque no sabía si podría, pero nunca lo hizo. Y como dicen por acá: a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Por otro lado, después de que comenzó a ignorarme, al mismo tiempo empezó a tuitear demasiado con la mejor amiga de Alfred, Vicky, cuando antes ni siquiera la seguía. Alfred me contó brevemente la historia de Daniel: hace mucho tiempo, Daniel tenía una novia, pero terminaron, y a los pocos meses, Daniel empezó a seguir en twitter a todas las chicas con las que Alfred tuiteaba. En sus palabras, se convirtió en un tuitpronto (¡hahaha!) y así ha sido desde entonces. Mientras eso pasaba, decidí darle mute a Daniel: ojos que no ven… No lo dejé de seguir porque pensé que seguramente eso se iba a interpretar como que me quedé ardida, y no, no es la idea, pero tampoco iba a amargarme la vida cada vez que leyera mi timeline y me encontrara con tuits suyos. Sí admito que llegué a escribir algunos rants durante varios días, pero era en dosis breves. Un par de indirectas (¡oops!) contra él, en cualquier momento del día, y ya. Pero eso sí, nada contra Vicky porque, en primer lugar, es la mejor amiga de Alfred desde hace algunos años y él la quiere mucho; en segundo lugar, yo no quería que él se sintiera entre la espada y la pared por el aprecio que siente por ambas, y en tercer lugar, porque Vicky no sabía nada de lo que sucedió entre Daniel y yo (y Vicky me aprecia también). Creo que sigue sin saberlo, y al menos por ahora, por mi parte no lo sabrá si no me pregunta directamente.

Además, resulta que hace unas horas Daniel volvió a buscarme por DM, aunque no le respondí. No tiene caso. Dice:

Sí, dude, claro…

Al principio estuve a punto de enojarme, pero tampoco tiene caso. Y si de verdad tiene tantas intenciones de hablar conmigo, pues, qué carajos espera. El celular no sirve solamente para tuitear, ¿eh? Ah, lo de Whatsapp lo dijo porque seguro ya se dio cuenta de que lo bloqueé. También borré su número de mis contactos y le di acceso restringido en facebook, pero eso fue desde que comenzó a ignorarme. Alguna vez alguien me dijo que lo que más le duele a cualquier ser humano es ser ignorado. Y eso he hecho con él, tanto en internet como en las ocasiones que he tenido que ver su cara en vivo y soportar su presencia. Hubiera apreciado que desde el principio me dijera que sólo buscaba divertirse para no hacerme ilusiones estúpidas. Ya fue, sólo no puedo evitar enojarme un poco por lo relativamente reciente de la situación. En fin, no pienso contestarle los mensajes. ¿Ahora sí le interesa buscarme? Qué patético. «No soy tu persona favorita», blahblah, lo mismo que me dijo Mandujano en su momento. Ay, Daniela, vaya joyita que te encontraste. Y sinceramente, no espero escuchar nada nuevo; ya he tenido suficiente de patanes como para no saber qué van a decir.

En fin.

Esta semana estuvo llena de festejos porque el jueves fue el cumpleaños de Alfred, así que entre los eventos a los que asistí, uno fue su fiesta sorpresa de no-cumpleaños en casa de Vicky el domingo pasado —que resultó ser un completo desastre, según él—, y el otro fue ayer, que empezó con un desayuno cerca de Portales y continuó en el boliche para terminar en una comida-cena en Crepes & Waffles. Lo de ayer fue fantástico, todos la pasamos muy felices y ni se diga del cumpleañero :) Pero la fiesta sorpresa fue… bueno, yo no tengo tantas quejas, me divertí mucho con todos sus amigos a pesar de que Daniel se la pasaba besando a Vicky justo frente a mi cara, aunque Alfred sí prefiere olvidar casi todo lo que pasó ese par de días. Como el detalle de que Caro, su amiga y anteriormente su novia, que le hizo cosas malas entonces, se perdió totalmente en alcohol al darse cuenta de que Alfred hablaba muy en serio cuando le decía que no quiere que lo vuelva a buscar para pretender regresar porque ahora estaba enamorándose de otra chica: yo. Y Caro me aprecia, entonces todo esto la conflictuó.

La fiesta fue hasta morir, entonces algunos nos quedamos a dormir en casa de Vicky. Ed, Alfred y yo dormimos en la sala, sobre unas colchonetas y varias cobijas que Vicky nos prestó. Ed cayó bastante rápido después de la sesión de chistes groseros y albures después de apagar la luz, hahaha, pero Alfred y yo tardamos un poco más, porque me enfermé y tenía una tos horrible que no me dejaba en paz. Esa noche fue muy hermosa por muchas cosas: Alfred me prestó una sudadera suya y me dijo: «toma, por favor tápate», y curiosamente dejé de toser en cuanto me la puse; luego nos volvimos a abrigar con las cobijas y me mantuvo abrazada toda la noche, también me hizo piojito un buen rato y me daba besitos en la cara. Creo que fueron muchos más de los que percibí, porque sí me di cuenta de algunos. Eso sí, nunca se aprovechó de la situación y jamás me acarició con malas intenciones; ni siquiera me besó en los labios a pesar de tener la oportunidad. Esa noche, además, me di cuenta de que sentía por él algo más que un simple cariño de amigos, pero preferí ir despacio y dejar que pasaran los días y continuara el trato como hasta entonces.

Y bueh, transcurrió esta semana, y cada día, las indirectas directas de Alfred hacia mí en nuestras pláticas eran cada vez más, y he de confesar que me halagaban mucho y que de repente yo hacía lo mismo. Había veces en las que me sorprendía a mí misma sonriendo sólo de pensar en él y en las cosas bonitas que me decía. Pero la declaración merece estar en un post aparte. Fue MUY bonito :) Mañana continúo, porque ahorita ya tengo sueño.

29 octubre 2013

There's glass in the park, I

Musiquita del post:
Glass in the Park — Alex Turner



¡Aloha a todos los que aún me leen! () Pues, vengo a lo de siempre: a actualizarlos con los hechos recientes de mi aburrida vida y a pedirles que me dejen sus comentarios sobre lo que voy a platicarles porque no sé qué hacer y la situación, de sólo pensarla, me provoca ansiedad de la fea y tiene qué ver con Daniel D:

Aquí voy.

Sucede que, el fin de semana pasado, fue la fiesta de cumpleaños de uno de los amigos en común de Alfred y Daniel: Ed. Me voy a ahorrar la historia de lo que me pasó antes de llegar a la fiesta porque es aburrido y no viene al caso, pero sí debo mencionar que Daniel y yo llegamos juntos (juntos porque yo no conocía a Ed y aunque en el lugar ya estaba Alfred, sentí que no era ‘correcto’ llegar por separado, aunque aún no somos nada) bastante tiempo después de la hora a la que comenzó. También es importante decir que Daniel había pasado una mala tarde en el ministerio por ir a levantar el reporte de extravío de una de sus placas. Luego de una serie de contratiempos, llegamos al lugar y pasamos un rato súper agradable; conocí en persona a todos esos amigos de Alfred y Daniel que antes sólo había visto en twitter, y todos resultaron ser muy divertidos. No recuerdo el nombre de la cerveza que me recomendaron beber, pero tenía chocolate y estaba deliciosa. Si no se me olvida preguntar, luego les digo cómo se llama. En fin. Como en los lugares donde estábamos todos había mucha gente, sucedió que Daniel y yo estábamos súper juntitos, y en algún momento me empezó a tomar de la mano como siempre lo hace, y en el momento de las fotos, me tomaba de la cintura, y yo nada más sentía esas mariposas en el estómago como siempre. Y, bueno, en algún otro momento, tuve su cara frente a mí, pero de perfil, y no lo pensé dos veces para darle un picorete en la mejilla. Y entonces sucedió lo inevitable: otros momentos después nos besamos y, ¡oh god! Fueron de los mejores besos que he recibido ever. Después de un rato, la gente comenzó a irse y cuando quedábamos poquitos, decidimos irnos todos. Caminamos hacia la estación del metrobús y ya dentro, hubo un momento de confusión extraña en el que todos se subieron al metrobús, excepto Daniel y yo, y tuvimos que quedarnos ahí a esperar a que pasara el siguiente, pero ya era tan tarde que pasó 4O minutos después. Así que mientras esperábamos, él empezó a tomarme de la cintura para besarme y yo, en modo de juego y en el coqueteo, me salía de sus brazos y no dejaba que me besara, y me alejaba unos pasos para que me persiguiera y me volviera a abrazar.

Aquí es donde la historia se vuelve triste, Mare :(

Porque en un momento, aún en el coqueteo, le dije: «Ay, ya me voy» (con todo y sonrisita coqueta), mientras volvía a separarme de él para ir a sentarme porque, francamente, fue un día muy cansado. Pero ahí Daniel ya no me persiguió. Se quedó donde estaba. No le di tanta importancia a eso porque apenas me senté, lo primero en lo que pensé fue en Miguel y lo mucho que me habría gustado contarle sobre Daniel. Y así estuve hasta que por fin llegó el metrobús. Abordé, y supongo que también Daniel, pero cada uno por diferente lugar, y entonces me saqué mucho de onda porque ni ahí me fue a buscar. Yo tampoco lo busqué porque pensé que se había enojado. Y ya. No supe en qué momento se bajó, no nos despedimos ni nada.

Al día siguiente quise aclarar la situación, pero como el único medio que tenía a mi alcance era el celular, fue por mensaje —después le marqué, pero no me contestó—, y esto fue lo que pasó:

—¡Buenos días, Dan! Quería preguntarte, ¿(cuando estábamos en el metrobús de regreso) por qué te enojaste conmigo anoche?
—Jajaja, whaaaat? ¡Si fuiste tú quien se enojó y se fue! Yo nada más me cansé de perseguirte.
—Yo no me enojé, sólo me fui a sentar porque ya estaba cansada. Y luego ya no supe qué onda. Como no te acercaste de nuevo, pensé que te habías enojado. Ni siquiera nos despedimos :(
—Jajaja, me dijiste: «Ay, no ¿eh? Yo ya me voy», después de que te perseguí dos veces, so…
—So?
—Digo, no me enojé, pero me cansé de perseguirte. So, no voy a estar persiguiéndote forever.
—Uy. Era de juego. Pensé que simplemente estábamos jugando o algo así. Y de hecho la estaba pasando muy bien. Siempre que estoy contigo la paso bien, créeme, me gusta mucho estar contigo, y lo de ayer creí que era juego. No sé, perdón si pareció que me molestó (porque no fue así).

*Aquí tardó como tres horas en contestar, y fue cuando le llamé y no me contestó:*

—Ah, ¡no te preocupes, Xim! Perdón por no contestar pero estaba tapizando un sillón.

*Y a partir de ahí, los mensajes posteriores fueron sobre el sillón ése*
Pero, como le conté a Alfred, cuando dijo que se cansó después de dos veces y que no iba a estar ahí para siempre, me sentí muy mal. Porque sentí que lo único que quería de mí era besarme y ya cuando lo consiguió, ya podía olvidarse de mí :( Al día siguiente, el lunes, me habló como si nada y me dijo cosas sobre el sillón ése; hasta me mandó una foto y mencionó que le parecía la cosa más horrenda del mundo por la textura en relieve de la tela. Y fue divertido, pero siento que desde entonces ‘algo’ se rompió y no es lo mismo. Quedamos de vernos este fin de semana para ir al cine, yo lo invité porque mencionó que tenía muchas ganas de ver cierta película, y no sé si sea prudente, pero me gustaría hablarle sobre todo eso que sentí, ya para darle vuelta a la hoja, y quizás escuchar si él tiene alguna molestia qué externar. Sería igual de válido, supongo. Hace rato lo invité al Miss Aloha, que será dentro de dos fines de semana, pero como ese mismo día es el cumpleaños de la novia de Ed y a eso ya estaba invitado desde hace más tiempo, dudo que vaya a verme. Dijo que no estaba seguro de poder pero que me avisaría. Pero eso suena a un no.

En fin, ya veré qué pasa el sábado. Ya vendré a contarles, pero mientras, déjenme sus comentarios y díganme si estoy viendo cosas donde no las hay, o si sí rompí ‘algo’, o si me equivoqué en mi forma de actuar, o lo que sea. Porque eso sí, siento que necesito más un regaño que palabras de lástima, ¿eh? Tienen permiso >:)

Y ya me voy a dormir porque debía terminar este post hace una hora y media.

06 octubre 2013

Don't leave me now, don't say goodbye ~

Bien, como les había prometido hace un par de posts, hoy les cuento la continuación de aquella historia y la siguiente salida con Daniel. Mare: disfrútala, te va a encantar :)

Sucede que, por algunas situaciones suyas y otras mías, no nos vimos en todo el mes sino hasta ayer, y fue una salida fabulosa, me encantó. Quedamos de vernos por la tarde en el metro Buenavista para ir a la plaza que está saliendo de ahí, junto a la estación del Suburbano. Entramos al centro comercial y me encantó su cara de asombro porque el lugar es groseramente enorme y él nunca había estado ahí. Entramos al cine y aunque la película que elegimos no era gran cosa —porque ahorita no hay nada bueno en cartelera—, pues sí pasamos un rato agradable. Saliendo de la función fuimos a cenar a un café bien bonito que está ahí mismo, y que me encanta porque tiene una terraza con una vista maravillosa de la ciudad, pero como estaba lloviendo tuvimos que conformarnos con sentarnos en una mesa junto a la ventana.

Llegó un momento en el que nos preguntamos qué hora era, porque por estar platicando perdimos la noción del tiempo, y nos dimos cuenta de que ya era tarde y teníamos que irnos. De hecho varios comercios ya estaban cerrados. Mientras bajábamos por las escaleras eléctricas, él se paró un escalón abajo del mío para poder quedar a mi altura y tomarme de la cintura para abrazarme, y bueno, yo nada más sentía mariposas en el estómago y el corazón latiendo rapidísimo. Así fue en los tres pisos que tuvimos que bajar. Y cuando estábamos en el café, platicando, me tomaba de la mano igual que cuando fuimos aquella vez por el helado. También mientras caminábamos sin rumbo por el centro comercial. En cada oportunidad que tenía para abrazarme, lo hacía. Y yo, feliz de que lo hiciera. Es que, ay, me gusta mucho mucho y es súper lindo.

En todo momento él pagó las cuentas [entradas al cine, dulcería del cine y café] y no me dio oportunidad siquiera de que yo sacara mi cartera. No sé, por alguna razón me incomoda; siento que si nunca pago yo mi parte me veo abusiva :/ Pero si le nace hacerlo y además lo hace con gusto, bueno, agradezco el detalle. Ya casi no quedan chicos así.

Y al final, cuando estábamos por tomar nuestras respectivas direcciones de regreso a casa, me dijo:

— ¡Deberíamos ir al boliche! Sólo he ido como dos veces en la vida, y soy muy malo.
Yo he ido una vez nada más, y también soy muy mala, ¡pero es divertido! Vamos. Ponle fecha.
¿La próxima semana te parece bien? Déjame ver, es que siento que tengo algo que hacer ese día, pero hasta donde recuerdo, no.
En la semana me avisas.
O mañana, mañana te digo.
Sí, está bien.

Entonces, por ahora está pendiente, pero si todo sale bien y si no se le olvida avisarme, iremos al boliche :) Así que ya les estaré platicando qué pasó.

01 septiembre 2013

You're learning to love yourself

Song for a friend - Jason Mraz




Es increíble la cantidad de cosas que suceden en un mes y medio, en serio. Y todas han sido súper bonitas; creo que es el inicio de una etapa de belleza y felicidad que no quiero que termine nunca.

Para empezar, me fui de viaje a Puerto Vallarta la noche del jueves de la semana pasada y regresé el lunes por la mañana. Para fines prácticos, manejémoslo como un viaje de Fotografía por parte de la escuela. Sin contar que la organización fuera un asco y me quejara en facebook y muy amablemente les dijera que eran unos incompetentes [¡ja!], estando allá la pasé fabuloso. Bebí como si no hubiera un mañana —y no tuve resaca jamás—; disfruté la playa, entré por primera vez a un antro pero no lo volvería a hacer, nadé y jugué en la alberca, tomé muchas fotos y me divertí horrores con mis amigos. Fue un viaje muy, muy especial. Me acuerdo y sonrío.

Por otra parte, antes de eso fui al cumpleaños de Fer. Sólo me arrepiento de haber llegado tarde al bar, porque como todos vivían súper lejos, pues tenían que irse temprano para alcanzar transporte para llegar a sus casas, pero estando ahí la pasé bien. Sus amigos son muy agradables y ahora sigo a dos de ellos en twitter: Caro y Alfred. Y aquí empieza algo interesante: resulta que en la fiesta, Alfred, que es muy bromista, me aplicó una pick-up line malísima, pero toda tierna:

– ¿Sabes cuánto pesa un oso polar?
– No.
– Lo suficiente para romper el hielo. Mucho gusto :)

¡Aaw! Hahaha. La verdad es que no supe qué responder a eso, pero me causó como ternurita. Y un rato después, cuando ya estábamos todos en nuestras casas tuiteando, Alfred le dijo a Daniel que por fin había aplicado esa pick-up line sin que la chica lo mirara feo o lo despreciara. Alfred aprendió eso de Daniel, y al poco rato, Daniel y yo también ya nos seguíamos. A los dos días, Daniel aprovechó uno de mis rants sobre Lelo-man, un compañero de cuarto que me asignarían para Vallarta, que hace unos años me quiso ligar ¡por messenger! con un ‘y k onda, tienez novio????. para preguntarme por DM lo mismo y al decirle que no, pues me invitó a salir pero como mi agenda había estado llena, fue hasta ayer que tuve libre el fin de semana. Ay sí, agenda llena, haha, pero es en serio. Desde ese día no había pasado uno solo en el que no nos mandáramos mensajes, incluso parecía que su intento por ligar iba en serio, o no sé si era eso o sólo quería ser amable y simpático, pero diario se la pasa diciéndome cosas lindas y bueno, confieso que yo también a él.

Y entonces, ayer salimos. Fue una tarde-noche increíble, llena de risas y miraditas y cosas cursis que hace mucho no vivía. La verdad es que me emociona mucho, ¡aaay! :) Fuimos a esa heladería bonita a donde fui con Efren, porque Daniel había sugerido invitarme un helado pero al no saber dónde hay una heladería por el centro, le dije que ésa era una gran opción. Y bueno, ahí estuvimos un buen rato platicando, me tomó de la mano varias veces… Ya sé que puede parecer muy cursi todo eso, pero son detallitos que a mí me encantan. Después fuimos a caminar y me torcí el tobillo, y de no haber sido porque me abrazó, habría terminado en el suelo. Entramos a cenar a un Starbucks, y ahí estuvimos otro rato. Mientras esperábamos a que nos dieran nuestra orden y buscábamos una mesa libre, en un descuido ¡me besó! Pero fue un beso en la sien, ¿eh? Nada que asustara, haha. Y fue un beso súper bonito porque no me lo esperaba, porque no supe qué hacer y porque sí, señores, a mis 23 años jamás me habían besado por sorpresa. ¡Aaaaaaw! Me acuerdo y vuelvo a sentir mariposas en el estómago.

Ay, no sé, estoy súper feliz. No quiero precipitarme ni nada, pero es que todo el día de ayer fue perfecto y me encantaría volver a salir con él. Según esto, quedamos de ir al cine, entonces esperaré a que me haga formalmente la invitación. Ya les contaré qué sucede.