24 noviembre 2013

No rompí nada, putos

Muahaha, ¡cuántas cosas han pasado en un mes! Sí, ya sé que siempre que vengo a bloggear digo lo mismo, y tal vez debería venir más seguido, pero bueh. Les contaré cosas interesantes que se resumen a: mandé al diablo a Daniel y ahora Alfred y yo pues, pues, ya somos novios :3

¿Qué cosaaaa?

Sí, así como lo leen, personos bonitos. ¿Recuerdan que hace un par de posts escribí que estaba confundida por la actitud que tomó Daniel después de los besos que me dio; de cómo evadió el tema con lo del tapiz horrible de su sillón, y de que sentí que rompí algo? Bueno, sucedió que yo no rompí nada. Después de ese día, Daniel cambió totalmente su actitud para conmigo: dejó de mandarme los mensajitos de buenos días de siempre, ya no me contaba nada de sus cosas y tardaba demasiado en responder cualquier cosa que le escribiera. Esa semana transcurrió muy rara para mí. Lo invité al cine aquel fin de semana, así que para confirmar la cita, el viernes le pregunté dónde nos veríamos y a qué hora, pero le pareció más fácil cancelar la salida con un «no puedo, ¿podemos postergarlo? Tengo un problema en casa», cuando la realidad es que dichos problemas en casa fueron salidas a beber con no sé quién. Publicó fotos de eso, y no se molestó en reponer la salida. Todos esos días estuve pensando y dándole muchas vueltas al asunto, hasta que —con la ayuda de los comentarios de Mare (¡gracias, mujer!)—, llegué a la conclusión de que no valía la pena; supongo que Daniel se dio cuenta de que conmigo las cosas eran en serio y que no le iba a ser tan fácil obtener algo de mí. Aquel día en el metrobús, le pregunté de manera coqueta que con qué derecho se sentía para besarme, a lo que solamente respondió que porque quería. Así nada más. Y así no son las cosas conmigo. Eso, sumado al hecho de que me dijera en los mensajes que no iba a estar persiguiéndome forever, era una señal clarísima de que yo ya no tenía nada qué hacer ahí. También, nada más por no dejar, lo invité al Miss Aloha y quedó de confirmarme su asistencia porque no sabía si podría, pero nunca lo hizo. Y como dicen por acá: a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Por otro lado, después de que comenzó a ignorarme, al mismo tiempo empezó a tuitear demasiado con la mejor amiga de Alfred, Vicky, cuando antes ni siquiera la seguía. Alfred me contó brevemente la historia de Daniel: hace mucho tiempo, Daniel tenía una novia, pero terminaron, y a los pocos meses, Daniel empezó a seguir en twitter a todas las chicas con las que Alfred tuiteaba. En sus palabras, se convirtió en un tuitpronto (¡hahaha!) y así ha sido desde entonces. Mientras eso pasaba, decidí darle mute a Daniel: ojos que no ven… No lo dejé de seguir porque pensé que seguramente eso se iba a interpretar como que me quedé ardida, y no, no es la idea, pero tampoco iba a amargarme la vida cada vez que leyera mi timeline y me encontrara con tuits suyos. Sí admito que llegué a escribir algunos rants durante varios días, pero era en dosis breves. Un par de indirectas (¡oops!) contra él, en cualquier momento del día, y ya. Pero eso sí, nada contra Vicky porque, en primer lugar, es la mejor amiga de Alfred desde hace algunos años y él la quiere mucho; en segundo lugar, yo no quería que él se sintiera entre la espada y la pared por el aprecio que siente por ambas, y en tercer lugar, porque Vicky no sabía nada de lo que sucedió entre Daniel y yo (y Vicky me aprecia también). Creo que sigue sin saberlo, y al menos por ahora, por mi parte no lo sabrá si no me pregunta directamente.

Además, resulta que hace unas horas Daniel volvió a buscarme por DM, aunque no le respondí. No tiene caso. Dice:

Sí, dude, claro…

Al principio estuve a punto de enojarme, pero tampoco tiene caso. Y si de verdad tiene tantas intenciones de hablar conmigo, pues, qué carajos espera. El celular no sirve solamente para tuitear, ¿eh? Ah, lo de Whatsapp lo dijo porque seguro ya se dio cuenta de que lo bloqueé. También borré su número de mis contactos y le di acceso restringido en facebook, pero eso fue desde que comenzó a ignorarme. Alguna vez alguien me dijo que lo que más le duele a cualquier ser humano es ser ignorado. Y eso he hecho con él, tanto en internet como en las ocasiones que he tenido que ver su cara en vivo y soportar su presencia. Hubiera apreciado que desde el principio me dijera que sólo buscaba divertirse para no hacerme ilusiones estúpidas. Ya fue, sólo no puedo evitar enojarme un poco por lo relativamente reciente de la situación. En fin, no pienso contestarle los mensajes. ¿Ahora sí le interesa buscarme? Qué patético. «No soy tu persona favorita», blahblah, lo mismo que me dijo Mandujano en su momento. Ay, Daniela, vaya joyita que te encontraste. Y sinceramente, no espero escuchar nada nuevo; ya he tenido suficiente de patanes como para no saber qué van a decir.

En fin.

Esta semana estuvo llena de festejos porque el jueves fue el cumpleaños de Alfred, así que entre los eventos a los que asistí, uno fue su fiesta sorpresa de no-cumpleaños en casa de Vicky el domingo pasado —que resultó ser un completo desastre, según él—, y el otro fue ayer, que empezó con un desayuno cerca de Portales y continuó en el boliche para terminar en una comida-cena en Crepes & Waffles. Lo de ayer fue fantástico, todos la pasamos muy felices y ni se diga del cumpleañero :) Pero la fiesta sorpresa fue… bueno, yo no tengo tantas quejas, me divertí mucho con todos sus amigos a pesar de que Daniel se la pasaba besando a Vicky justo frente a mi cara, aunque Alfred sí prefiere olvidar casi todo lo que pasó ese par de días. Como el detalle de que Caro, su amiga y anteriormente su novia, que le hizo cosas malas entonces, se perdió totalmente en alcohol al darse cuenta de que Alfred hablaba muy en serio cuando le decía que no quiere que lo vuelva a buscar para pretender regresar porque ahora estaba enamorándose de otra chica: yo. Y Caro me aprecia, entonces todo esto la conflictuó.

La fiesta fue hasta morir, entonces algunos nos quedamos a dormir en casa de Vicky. Ed, Alfred y yo dormimos en la sala, sobre unas colchonetas y varias cobijas que Vicky nos prestó. Ed cayó bastante rápido después de la sesión de chistes groseros y albures después de apagar la luz, hahaha, pero Alfred y yo tardamos un poco más, porque me enfermé y tenía una tos horrible que no me dejaba en paz. Esa noche fue muy hermosa por muchas cosas: Alfred me prestó una sudadera suya y me dijo: «toma, por favor tápate», y curiosamente dejé de toser en cuanto me la puse; luego nos volvimos a abrigar con las cobijas y me mantuvo abrazada toda la noche, también me hizo piojito un buen rato y me daba besitos en la cara. Creo que fueron muchos más de los que percibí, porque sí me di cuenta de algunos. Eso sí, nunca se aprovechó de la situación y jamás me acarició con malas intenciones; ni siquiera me besó en los labios a pesar de tener la oportunidad. Esa noche, además, me di cuenta de que sentía por él algo más que un simple cariño de amigos, pero preferí ir despacio y dejar que pasaran los días y continuara el trato como hasta entonces.

Y bueh, transcurrió esta semana, y cada día, las indirectas directas de Alfred hacia mí en nuestras pláticas eran cada vez más, y he de confesar que me halagaban mucho y que de repente yo hacía lo mismo. Había veces en las que me sorprendía a mí misma sonriendo sólo de pensar en él y en las cosas bonitas que me decía. Pero la declaración merece estar en un post aparte. Fue MUY bonito :) Mañana continúo, porque ahorita ya tengo sueño.

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