02 agosto 2010

No fumo, no tomo, no me drogo y soy vi... feliz

OK, sí tomo. Lo demás es cierto, lo tachado no les importa y lo último también es verdad :).

No sé por qué me acordé del viajecito a Tecolutla y alguna anécdota sobre el cigarro y otros vicios. Resulta que el primer día hicimos práctica de foto nocturna; andábamos vagando por el pueblo y al grupito con el que estuve se le ocurrió ir a.. no sé si se le puede llamar muelle. O embarcadero. Whatever. Era como Xochimilco, sólo que en vez de trajineras, eran lanchas. Después de recorrer un gran tramo nos dio miedo porque en algún punto ya no había alumbrado, así que nos regresamos al pueblo. BTW, la de la foto es real y la tomé yo. ¡Buh! :D

Como el viaje había sido algo pesado y al llegar fuimos a jugar a la playa, no quise desvelarme 'tanto' y me regresé al hotel, porque -según yo- ya estaba cansada. Llegué a la habitación confiada en que estaría Rulo para que me dejara entrar pero ¡oh sorpresa! No había nadie. 'F*CK!', pensé. '¿Y ahora qué hago?'. Caminé por el pasillo esperando que hubiera alguna alma bondadosa que me dejara entrar en su habitación en lo que llegaban mis compañeritos, y sí, hubo un grupito 'divirtiéndose' y que no tuvo problema en dejarme pasar. Sólo que había un pequeño problema con ellos: su diversión consistía en caguamas y mota orégano.

WTF! Al principio no quería probar de la cerveza, pero pensé que sería mejor tratar de integrarme en vez de ponerme toda sangrona y aguafiestas, así que tomé. No mucho. Todo iba bien hasta que a una 'alguien' se le ocurrió preguntarme si fumo. Le respondí que no, que ni siquiera le hago al tabaco porque es del diablo y que nunca me ha llamado la atención probarlo. Ella, extendiéndome su pipa con mota orégano, me respondió:

-Pues, estaría padre que probaras, ¿no?
-Mm ¿no?
-Anda, toma, no pasa nada.
-En serio, no.
-Bueno..

Quise golpearla. Se dio la vuelta y siguió fumando. No sé cuánto tiempo más aguanté estar ahí. El ambiente en ese cuarto se había vuelto muy aburrido, la música ya no me parecía tan padre -y es que ya no sé si la que tiene gustos raros soy yo, o si los demás se conforman casi con cualquier cosa fea como Plastilina Mosh-; otra 'alguien' tiró una caguama casi llena y usó una toalla del hotel como trapo para limpiarla, y ese lugar ya apestaba a mota orégano.

En algún momento se me ocurrió salirme para ver si mis roommates ya habían llegado, y para mi buena suerte sí, así que me salí de ese cuarto agradeciéndoles que me dejaran esperar ahí y jurándome mentalmente que nunca, en ningún otro viaje, me separaría de mi grupo.

¡F*CK, ya sé! Y ya me acostumbré a oír comentarios del tipo 'Qué sangrona eres' o 'Qué fresa, ¿por qué no fumas?', así que lo que piensen me vale un cacahuate, pero ¿saben qué? No fumo porque no quiero verme como la abuela, cuando íbamos a visitarla cada sábado. ¡Hell, casi se acababa una cajetilla en una tarde! Me daba asco entrar en su casa y que ni siquiera se tomara la molestia de ventilar la sala. Si eso era sólo con tabaco, no me quería imaginar cómo sería con mota orégano.

Y ya saben qué me prometí :).

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