Hoy tuve la cita más horrible de mi corta vida. No sé ni cómo redactar el contexto, estoy de malas: sólo comí un helado, tengo mucha sed, las botas me cansaron y ya me quiero dormir.
Sucedió así: ayer por la noche, mientras comentaba en twitter sobre los libros que conseguí en la FIL Minería —y con los que salí muy feliz—, el follower Roberto, Software Developer, empezó a preguntarme por el de Front End (HTML, CSS3 y Javascript) y platicamos un poco sobre ello. Me dijo que un día debería verlo porque también a él le interesaba repasar esos temas. Luego pasamos a los DMs y ahí comenzó a insinuarse preguntando qué día podríamos vernos. Le respondí que dentro de dos semanas, pero a él le pareció demasiado tiempo, así que en el transcurso de la plática me invitó a salir hoy.
…
Medio le seguí el juego en sus mensajes pues, for the lulz, a sus comentarios del tipo en el intermedio, te abrazo por la cintura y te mando besos porque en esos casos, un beso no significa nada y tampoco te compromete, aunque también llegó a decirme cosas más subiditas de tono a las que respondí que no estaba de acuerdo pero aún así él no parecía entender que eso no iba conmigo. A fin de cuentas, no dejaba de ser un desconocido. Él respondía que así era su forma de ser, que no era un hombre de seguir protocolos (tomarse tiempo para conocer poco a poco a la chica o esas cosas que normalmente hace la gente antes de ser pareja) y que cuando se sentía atraído físicamente por alguien, simplemente se dejaba llevar a ver hasta dónde llegaba. Al principio creí que sería buena idea no cerrarme a la idea de probar maneras de actuar distintas, porque finalmente era válido decir si después de intentarlas no me gustaron. Pero después de decirle que no tendría esas cosas subiditas de tono aún (¡santo remedio!), dejó de insistir con el tema y se limitó a seguir mandándome besos para después invitarme a salir. Intercambiamos números para seguir escribiendo por whatsapp y confirmamos plan, lugar y hora.
Llegó el día y mucho salió mal desde el principio. Le avisé que llegaría tarde porque el fckn metrobús que tomé tuvo una falla. Detrás de ése venían otros que iban hacia la misma dirección, pero abordé el segundo o el tercero porque los otros se llenaron con los pasajeros de donde venía. Así que iban uno detrás de otro, haciendo la ruta aún más lenta de lo normal y llegué unos 20 minutos después de lo acordado. ¡Odio llegar tarde! Al fin llegué, nos vimos y caminamos a la parada de otro bus que nos dejaría cerca del centro de Coyoacán; supongo que llegamos hasta allá como en media hora.
Como fue una tarde muy calurosa, lo primero que hicimos fue ir por helado y sentarnos a disfrutarlo mientras platicábamos de nosotros: ¿a qué te dedicas?. El plan era ir por pizza y cerveza después del helado como lo hablamos en el bus, pero sólo se quedó en helado. Estuvimos platicando en esa banquita varias horas y cuando pensé que ya era algo tarde para comer, le pregunté si quería ir ya por la pizza. Yo no sentía hambre aún, pues desayuné tarde, pero él respondió que tampoco sentía hambre y seguimos sentados para entonces hablar del tema yo soy un hombre sin protocolos, déjate llevar; yo soy una chapada y no me encanta cómo piensas. Luego de un rato nos levantamos y fuimos a caminar randomly. En una calle muy tranquila me tomó por la cintura y me besó. Le correspondí, pero… no me gustó. No sentí nada. No besa tan bien como lo había dicho en sus mensajes y tampoco me sentí en el ánimo adecuado como para dejarme llevar. Seguimos caminando y de repente volvía a besarme, pero tampoco sentía nada. Luego sucedió algo similar a una de las salidas con Daniel: por un comentario tonto, de los de broma, tomamos diferentes direcciones, así que cuando no lo vi regresando hacia donde yo estaba fui a sentarme al parque. Pensé que se había ido porque seguía sin verlo, hasta que me mandó un whats diciendo algo como que te vaya bien, te vas con cuidado y después de decirle que estaba en el parque me respondió que él estaba en la parada del bus. Caminé hacia allá y le pregunté si se había enojado, pero como sólo respondió con evasivas, deduje que sí. Y no me importó. Ya no estoy para esos dramas tipo Daniel. En el trayecto que nos quedaba de regreso intentó besarme varias veces, pero ya no me dejé. Él se bajó antes del metro, así que nos despedimos de beso en la mejilla y me pidió que le avisara cuando llegara a casa.
Mientras escribía esto ignoré las notificaciones en el teléfono, aunque sí respondí las que tenía en facebook, y ahora que veo las de twitter, aproveché para ver también su TL y no sé si reír o sentir lástima por él y por el berrinche que está haciendo por mi frialdad. Meh.
Mañana escribo el review con mis conclusiones en el siguiente post, para no hacer éste todavía más extenso.
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