28 julio 2010

Alex escribe mejor que yo

Y sus historias ficticias son más interesantes que las mías, que sí son reales. Pueden leerlas en su MSN Spaces aquí.

Una vez escribí algo para mi examen final de Expresión Oral, que surgió por un arranque de nostalgia, y que después Alex complementó con una segunda parte. Según él, es ya un clásico, así que no pueden dejar de leerlo!
Aquí está:

Primera parte

¿Qué es el tiempo? Un instante, una eternidad. Una forma de medir la vida. Es una canción, es un sueño, o una pesadilla. Es arena que resbala cual una lágrima. Abstracto y efímero. Tan ajeno y tan subjetivo a la vez.Sentimos que no nos pertenece.
Lo creemos tan lejano a nosotros porque olvidamos la magnitud que representa para los demás. Nos olvidamos de lo que sucede alrededor nuestro, y nos hundimos tanto en la mente propia, que es entonces cuando se torna subjetivo, y en el momento en que somos interrumpidos de nuestros pensamientos, respondemos con un "déjame, no me quites mi tiempo".

¿Qué es el tiempo, sino un vacío que creemos llenar con sentimientos? Es la memoria de una soledad marcada de recuerdos, anesteciada de alegría, de dolor, de miedo. ¿O es acaso una ilusión? ¿Una manera de hacernos creer que vivimos? Es un sueño tan real en el que estamos sumergidos, y sin embargo no nos percatamos de ello.Vivimos tan atrapados en esa utopía, que cuando despertamos, encontramos el verdadero significado de todo. Del mismo tiempo. Y es entonces cuando nos damos cuenta de que el tiempo es el más cruel de todos los jueces, porque el tiempo no perdona. No hay manera de hacerlo regresar.

Pasa tan lentamente, y es de la misma forma tan fugaz. Hace marchitar las flores en cuestión de días, y en sólo un segundo es capaz de romper un corazón. Puede mantener encendida una emoción durante años, o puede apagarla en semanas.El tiempo es lo que sucede, lo que vemos pasar. Es decirle a la otra persona "espérame, pero sígueme buscando".

Vivimos también persiguiendo ilusiones a lo largo de nuestra existencia, que no nos percatamos de los pequeños detalles que hemos pasado, y que sin embargo, le dan un sabor agradable a los sentidos. Por eso es tan cruel. Nos hace darnos la cara en el último instante para discernir si lo que hemos realizado ha valido la pena o ha sido una pérdida, un desperdicio, y es precisamente ahí cuando despertamos del sueño. Nada puede cambiarlo, y de nada sirve arrepentirse cuando ya es tarde.

¿Cuánto hay que esperar, o mejor dicho, qué hay que esperar que suceda para entonces hacer algo al respecto? Porque el tiempo no perdona.

Segunda parte

Y sin embargo vivimos viviendo el tiempo. A veces esperando, esperando para volver a esperar. ¿Es acaso que esto esta condenado a repetirse? Vivimos el sueño, o al menos lo intentamos. Vivimos para hacer vivir las ilusiones, para intentarlo, pero al final la vida se nos va en hacer vivir, en intentar, en buscar sin encontrar o a veces creyendo encontrar. "No quiero perder el tiempo" es lo que decimos al encontrarnos con un callejón sin salida. "No me hagas perder el tiempo al buscar algo que no existe". Buscando, creyendo encontrar y volviendo a buscar. La vida se acaba y esa luz a las que llamamos sueños e ilusiones, esas que nos mantienen en el camino, de repente se tornan en la chispa que ha de consumir nuestra existencia cual velas agonizantes.

Y al despertar de la utopía, nos encontramos con que se nos ha ido la vida. El tiempo tan efímero, tan relativo, el tiempo que parecía no tener fin, de repente nos cobra la factura. ¡Oh tiempo! Has sido tan eterno, y resultaste tan fugaz. Al hacer planes, que luego se ven rotos; al fabricar sueños que después se ven cruelmente deshilachados. Al querer redimirnos con actos dignos de héroes, que serán indiferentemente olvidados. Al buscar tantas veces el amor pero nunca correspondido. Al querer revivir ilusiones de las cenizas. Al mirar dentro de nosotros y escribir líneas como ahora, al ser concientes o inconcientes de nuestra propia desgracia. Al negar hasta la locura o aceptar resignados a morir nuestra triste condición. Así se nos va el tiempo. ¿Quién fuera Cronos para manipular el tiempo? ¿Sería acaso más feliz, más dichoso o mejor persona? ¡Oh tiempo! Eres todo un misterio. Apenas me has acariciado y ya me has cobrado caro en esta vida. Apenas puedo creer entenderte, puede que nunca lo logre, y sin embargo tú qué bien me conoces. Sabes dónde duelen las heridas, donde nunca cicatrizan. Sabes como mantenerme despierto. Tu simple presencia basta para volverme infernalmente loco. Ese velo casi imperceptible entre las realidades basta para perderme por un segundo en un mundo donde todo es distinto. Donde todo es como debería, como me gustaría. Feliz.

Te odio, por conocerme tan bien, por poder llegar a los más recónditos y oscuros rincones de mi mente y revivir memorias que creía perdidas. Ese segundo en el velo de tu misterio basta para convocar pesadillas y monstruos que creí haber vencido, pero que tal vez nunca se fueron. Maestro del engaño, llegando al extremo de crear memorias irreales para perpetuar tu existencia, para expandir tus dominios. ¿Por qué? ¿Te place jugar con las ilusiones de la gente? ¿Te place jugar con mis ilusiones? Eso, mis sueños, mis recuerdos, mis anhelos y mis tormentos. Todo te pertenece y yo poco puedo hacer. ¿Por qué recreas esta pesadilla día tras día?

Te necesito. Sin tí nada tiene sentido. ¿Qué es peor? ¿Vivir bajo tu yugo o liberarme de la niebla? Si detras de ella nada hay y nada queda. Ni en la muerte me he de librar de ti, pues con suerte, alguien cuya vida haya tocado me convocará con tu ayuda dentro de su mente. Para bien o para mal, siempre estaré a tu merced. Y aún no decido si quiero ser recordado como lo que fui, o desaparecer por completo y para siempre... Para qué seguir a tu lado, si al final no queda nada...

También escribe poemas muy lindos :).

1 comentario:

La Concordia dijo...

muy chévere!

escribe muuuy bien