Todos sabemos quiénes son: aquellas niñas lindas sin cerebro y que traen babeando a todo aquél que cruce siquiera una mirada con ellas. Su popularidad es tal, que si estuvieran en Twitter, serían trending topic. OK no, olviden eso. Es por todos bien conocida su toxicidad, porque es lo único que poseen. Y las que no son rubias, yo las llamo Firefoxes [adaptación personal de foxes on fire], pero da lo mismo.
Como sea, se les puede encontrar en jaurías, en parejas o solitarias. Afortunadamente, no he tenido la desdicha de toparme con una rubia como tal, aunque en mi clase hay un par de Firefoxes. Son más venenosas que una mata de hiedra en el jardín; se creen con la entera libertad de pisotear a quien les venga en gana
Al principio parecen agradables, y sí, recuerdo que en alguna ocasión lo fueron conmigo. Sé de muchos que están decepcionados de ellas, porque no son ni la sombra de lo que fueron. Si hubiera sido amiga de ellas en sus viejos tiempo, seguramente ahora estaría decepcionada también y, como suele suceder, no faltaría quienes me creerían igual que ellas. Con eso de que te juzgan por la gente con la que sueles estar..
En una realidad alterna, ya habrían caído bajo mi ballesta.
En ocasiones es terapéutico escribir caligramas desahogando todo mi desprecio hacia ellas, para después quemarlos, romperlos o tirarlos. Claro está que sin escribir sus nombres, porque suelo olvidar mis cosas en el salón, y preferiría que en otra realidad alterna surgiera el momento perfecto para expresarles todo ese odio de frente, a riesgo de ganar algunos enemigos y una guerra estúpida declarada.
Ahora que lo pienso, ya que no hay remedio para que dejen de existir, tendremos que reírnos de ellas. Al final, no se darán cuenta.
2 comentarios:
Ugh, pinche gente, me caga las mujeres que son así, pero ni modo, years of reinforcement.
Sólo hay que ignorarlas.
Pues sí, ya ni qué hacerle..
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