27 julio 2011

El recuento de los daños

Ay ajá. I mean, qué onda con el título..

Por fin terminó el trimestre. Por fin podré dormir todo lo que no dormí en mes y medio. Por fin se acabaron las frustraciones, los desvelos y [casi] el stress también.
No fue de mis trimestres más afortunados, al contrario. Lo peor de lo peor se juntó, y no pude sobrellevarlo. Me siento frustrada porque sé que pude haber dado lo mejor de mí –como siempre lo he hecho, obviamente–, y sin embargo no fue así. Estuve consciente de que los problemas en mi casa eran ajenos a mi trabajo escolar, pero esta vez no pude con tanto, y me sobrepasaron. Épicamente. Ahora espero con ansias el viaje a Veracruz porque, oh sí, tienen que saberlo, lo estoy planeando. Lejos de todo, aunque sea sólo por un par de días, pero tranquila. Si por mí fuera, me quedaría a vivir allá. Es que en verdad no se imaginan lo mucho que la playa significa para mí.

Al final, desistí de Punto de Venta, con la maestra odiosa. Haré examen extraordinario, al fin que qué, es como si nunca hubiera cursado la materia.

Y nada, que al fin conocí La Cúspide como siempre quise [desde la primera vez que fui], gracias a Alan. Tomamos algunas fotos que salieron muy lindas.

Tengo una migraña que de verdad no puedo con ella. Ya me até una cinta para ejercer presión [y funcionó durante un par de horas], ya presioné mi índice como me dijo un tuitero, ya tomé medicina, y estoy por ir a dormir cuando debería estar leyendo y preparando un trabajo final –no pregunten–. Así que adiós.

Post bien random.

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