29 julio 2010

Soy [blah blah blah] y rara

Algo con lo que me encuentro frecuentemente en los blogs -sí, soy stalker- es que en la sección About me, la gente suele describirse con un sinnúmero de adjetivos, entre los cuales figura el de 'raro/a'. ¿Raro? Veamos, la RAE lo define como:

(Del lat. rarus).
1. adj. Que se comporta de un modo inhabitual.
2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.
3. adj. Escaso en su clase o especie.
4. adj. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea.
5. adj. Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.
6. adj. Dicho principalmente de un gas enrarecido: Que tiene poca densidad y consistencia.

Entonces, ya con el significado un poco más claro, hice un análisis y llegué a algunas conclusiones [para que no digan que el aburrimiento de las vacaciones me está secando el cerebro].

Y a lo que llegué es que es un término muy subjetivo y, creo yo, hasta carente de sentido, por las siguientes razones.

Que se comporta de un modo inhabitual. ¿Inhabitual? ¿Según quién? Vivimos adaptándonos a los entornos [familia, amistades y ciudad] en los que nos desenvolvemos, por lo que adquirimos determinadas formas de pensar y de actuar. Y así como tú, hay miles, con costumbres similares a las tuyas. Pero en otra ciudad, en otra familia, la gente se comporta de un modo distinto al tuyo, por ejemplo, en la forma de hablar, en el acento, pues. Entonces, ¿quién es el raro? ¿Tú o ellos? Yo creo que ninguno, porque cada uno ha vivido en su propio medio.

Extraordinario, poco común o frecuente y escaso en su clase o especie. Esto me quedó más claro en una conversación con Ioan:

"No eres rara, eres poco común"

me dijo. Aunque volvemos a lo mismo. Soy poco común -para él- porque tal vez mis pensamientos o mi actuar son distintos a los de la gente que él conoce. Y así es con cada uno de nosotros: conocemos a muchas personas, de entre las cuales hay una que sale de nuestros paradigmas si la comparamos con el resto de esos conocidos. Pero esto no termina aquí..

Insigne [o sea, célebre], sobresaliente o excelente en su línea. Pienso que ésta aplica, por ejemplo, a ambientes más específicos, como un grupo de estudiantes o los empleados de cierta área en una empresa. En todo grupo siempre hay alguien que se distingue porque la calidad de su trabajo supera a la del resto. O tal vez porque ese alguien es proactivo*, es decir, que busca soluciones, que su desempeño optimiza ciertas labores y que busca dar siempre más, aunque no se lo pidan.

*Esto lo supe gracias a un libro de Sean Covey que me regaló mi mamá, adaptación del de su padre, Stephen Covey. Y no me siento idiota por ello, you f*cker.

Finalmente, extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.. Aquí retomo lo de 'poco común'. Para nosotros es poco común porque sale de nuestros paradigmas, ¿cierto? Pero si pensamos a un nivel superior, hay demasiada gente en el planeta, por lo que todos aquellos raros caemos en un grupo tan grande que perdemos esa clasificación de 'raros', pues somos iguales a los demás. Entonces, ya no somos tan singulares, pero aclaro un punto muy importante: el hecho de que nuestros actos o formas de pensar no sean tan singulares como creíamos, no quiere decir que no poseamos una personalidad propia. O sea, no ser copias fotostáticas de los demás.

Y ya :).

28 julio 2010

Alex escribe mejor que yo

Y sus historias ficticias son más interesantes que las mías, que sí son reales. Pueden leerlas en su MSN Spaces aquí.

Una vez escribí algo para mi examen final de Expresión Oral, que surgió por un arranque de nostalgia, y que después Alex complementó con una segunda parte. Según él, es ya un clásico, así que no pueden dejar de leerlo!
Aquí está:

Primera parte

¿Qué es el tiempo? Un instante, una eternidad. Una forma de medir la vida. Es una canción, es un sueño, o una pesadilla. Es arena que resbala cual una lágrima. Abstracto y efímero. Tan ajeno y tan subjetivo a la vez.Sentimos que no nos pertenece.
Lo creemos tan lejano a nosotros porque olvidamos la magnitud que representa para los demás. Nos olvidamos de lo que sucede alrededor nuestro, y nos hundimos tanto en la mente propia, que es entonces cuando se torna subjetivo, y en el momento en que somos interrumpidos de nuestros pensamientos, respondemos con un "déjame, no me quites mi tiempo".

¿Qué es el tiempo, sino un vacío que creemos llenar con sentimientos? Es la memoria de una soledad marcada de recuerdos, anesteciada de alegría, de dolor, de miedo. ¿O es acaso una ilusión? ¿Una manera de hacernos creer que vivimos? Es un sueño tan real en el que estamos sumergidos, y sin embargo no nos percatamos de ello.Vivimos tan atrapados en esa utopía, que cuando despertamos, encontramos el verdadero significado de todo. Del mismo tiempo. Y es entonces cuando nos damos cuenta de que el tiempo es el más cruel de todos los jueces, porque el tiempo no perdona. No hay manera de hacerlo regresar.

Pasa tan lentamente, y es de la misma forma tan fugaz. Hace marchitar las flores en cuestión de días, y en sólo un segundo es capaz de romper un corazón. Puede mantener encendida una emoción durante años, o puede apagarla en semanas.El tiempo es lo que sucede, lo que vemos pasar. Es decirle a la otra persona "espérame, pero sígueme buscando".

Vivimos también persiguiendo ilusiones a lo largo de nuestra existencia, que no nos percatamos de los pequeños detalles que hemos pasado, y que sin embargo, le dan un sabor agradable a los sentidos. Por eso es tan cruel. Nos hace darnos la cara en el último instante para discernir si lo que hemos realizado ha valido la pena o ha sido una pérdida, un desperdicio, y es precisamente ahí cuando despertamos del sueño. Nada puede cambiarlo, y de nada sirve arrepentirse cuando ya es tarde.

¿Cuánto hay que esperar, o mejor dicho, qué hay que esperar que suceda para entonces hacer algo al respecto? Porque el tiempo no perdona.

Segunda parte

Y sin embargo vivimos viviendo el tiempo. A veces esperando, esperando para volver a esperar. ¿Es acaso que esto esta condenado a repetirse? Vivimos el sueño, o al menos lo intentamos. Vivimos para hacer vivir las ilusiones, para intentarlo, pero al final la vida se nos va en hacer vivir, en intentar, en buscar sin encontrar o a veces creyendo encontrar. "No quiero perder el tiempo" es lo que decimos al encontrarnos con un callejón sin salida. "No me hagas perder el tiempo al buscar algo que no existe". Buscando, creyendo encontrar y volviendo a buscar. La vida se acaba y esa luz a las que llamamos sueños e ilusiones, esas que nos mantienen en el camino, de repente se tornan en la chispa que ha de consumir nuestra existencia cual velas agonizantes.

Y al despertar de la utopía, nos encontramos con que se nos ha ido la vida. El tiempo tan efímero, tan relativo, el tiempo que parecía no tener fin, de repente nos cobra la factura. ¡Oh tiempo! Has sido tan eterno, y resultaste tan fugaz. Al hacer planes, que luego se ven rotos; al fabricar sueños que después se ven cruelmente deshilachados. Al querer redimirnos con actos dignos de héroes, que serán indiferentemente olvidados. Al buscar tantas veces el amor pero nunca correspondido. Al querer revivir ilusiones de las cenizas. Al mirar dentro de nosotros y escribir líneas como ahora, al ser concientes o inconcientes de nuestra propia desgracia. Al negar hasta la locura o aceptar resignados a morir nuestra triste condición. Así se nos va el tiempo. ¿Quién fuera Cronos para manipular el tiempo? ¿Sería acaso más feliz, más dichoso o mejor persona? ¡Oh tiempo! Eres todo un misterio. Apenas me has acariciado y ya me has cobrado caro en esta vida. Apenas puedo creer entenderte, puede que nunca lo logre, y sin embargo tú qué bien me conoces. Sabes dónde duelen las heridas, donde nunca cicatrizan. Sabes como mantenerme despierto. Tu simple presencia basta para volverme infernalmente loco. Ese velo casi imperceptible entre las realidades basta para perderme por un segundo en un mundo donde todo es distinto. Donde todo es como debería, como me gustaría. Feliz.

Te odio, por conocerme tan bien, por poder llegar a los más recónditos y oscuros rincones de mi mente y revivir memorias que creía perdidas. Ese segundo en el velo de tu misterio basta para convocar pesadillas y monstruos que creí haber vencido, pero que tal vez nunca se fueron. Maestro del engaño, llegando al extremo de crear memorias irreales para perpetuar tu existencia, para expandir tus dominios. ¿Por qué? ¿Te place jugar con las ilusiones de la gente? ¿Te place jugar con mis ilusiones? Eso, mis sueños, mis recuerdos, mis anhelos y mis tormentos. Todo te pertenece y yo poco puedo hacer. ¿Por qué recreas esta pesadilla día tras día?

Te necesito. Sin tí nada tiene sentido. ¿Qué es peor? ¿Vivir bajo tu yugo o liberarme de la niebla? Si detras de ella nada hay y nada queda. Ni en la muerte me he de librar de ti, pues con suerte, alguien cuya vida haya tocado me convocará con tu ayuda dentro de su mente. Para bien o para mal, siempre estaré a tu merced. Y aún no decido si quiero ser recordado como lo que fui, o desaparecer por completo y para siempre... Para qué seguir a tu lado, si al final no queda nada...

También escribe poemas muy lindos :).

27 julio 2010

Deja eso, que no es tuyo

Últimamente me ha dado por quejarme de todo, y eso no es bueno siendo que lo último que quiero hacer de este blog es un vomitadero de quejas. Epic fail!

D:

Pero intentaré escribir este post sin ser tan agresiva como en los anteriores.
Una de las tantas cosas que me enojan [de mi propia casa] es que cualquiera se acerque detrás de mí en la compu para ver qué estoy haciendo, esperando encontrar.. no sé, ¿porno? ¿páginas de Ana y Mía? Sí, claro.. *sarcasmo*. Y que después revisen el historial, WTF! Si no lo hice en la secundaria, ¿qué les hace pensar que ahora sí? OK, aquí me refiero sólo a una persona en particular, que será la misma a lo largo del post.

También me enoja que se acerquen a revisar los papeles que tengo en el escritorio, así sean apuntes sueltos, cuadernos viejos, post-it, tickets del OXXO o envolturas de dulces, todos ¡todos! los revisan y los leen por ambos lados. Pero ya apliqué mi venganza una vez; recuerden que el que busca, encuentra. Y aunque no sean papeles míos, pero que estén en el escritorio, ah, siempre habrá un 'alguien' que los va a revisar.

Otro punto horrible que me molesta tiene que ver con la comida. ¿Por qué? Por el hecho de que hay quien no respeta lo que es de alguien más, y tranquilamente llega y se lo come. *No se a quién me recuerda por algo que pasó el domingo en casa de mi abuelita [a la que sí quiero]*. Y suele suceder cada vez que mi madre compra pan: trae una pieza para cada uno, pero hay un 'alguien' al que le vale sorbete y se come más de una pieza.

*Nota: ese alguien tiene la pésima costumbre de hacerse la víctima ante cualquier situación. Para que no digan que no les advertí.

Entonces, me dan ganas de gritar:

¡Deja eso, que no es tuyo, coño!

Y ya me voy porque empiezo a fermentarme.

:D

Foto


Esta estrellita me la regaló Valeria, mi mejor amiga :D. La fotografié con la cámara de Efrén.
Sólo para que sepan.

Algo bueno tuvo la clase de Foto, pero nunca, nunca entren con Luis Arias. Si pueden, evítenlo. En cambio, Ricardo Aguilar es la onda porque explica todo lo que no dice Arias. Nunca tuve clase con él, pero me consta. Los buenos viajes de práctica de Foto son organizados por él y el profe del turno vespertino. El año pasado, por ejemplo, fueron a San Miguel de Allende y Peña de Bernal. Este año, ya lo vieron aquí, fuimos a Tecolutla, Papantla y Tajín. Y Arias 'organizó' una porquería de viaje, ¡en domingo, además! a Acolman, un bonito pueblo perdido al que tienes que pedir un permiso especial al INAH para tomar fotografías. ¿Y saben qué? Que tan irrelevante y absurdo me pareció, que olvidé ir.

Ésa no era la idea, sólo quería mostrar la mejor foto que tomé de la estrellita :).