23 febrero 2011

And this is not a love story

Sí, lo sé. Suelo citar con cierta frecuencia fragmentos de (5OO) Days of Summer. Y este post no es la excepción.

El viernes por la noche volví a verla, después de poco más de un año. La vi en el cine con Mario, digo, por si se lo preguntaban o por si no lo recuerdan. Y, siendo la segunda vez que la veía [sin contar las que la vi online], pude observarla quizás algo más fríamente.

Definitivamente no estoy en condiciones de andar con alguien otra vez, y es que la última patanería me dejó con un muy mal recuerdo. Además de que, por ahora, apenas tengo tiempo para mí, como seguramente ya habrán notado. Ya casi no posteo nada. Como sea. Volví a ver esa película, y entendí lo que hace un año hubiera sido poco probable: nada es para siempre [en cuestión de sentimientos y relaciones]. Y menos a mi edad, I mean, ¿a mis 17 años, creer que un sentimiento durará por siempre? Es obvio que no.

Nada es para siempre. Es como si de pronto te cayera un balde lleno de hielos encima. Como si cayeras en la cuenta de que nada en el mundo se detendrá si tú lo haces.

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