25 octubre 2011

Dancer in the dark

La gente suele preguntarme si de esa película salió mi ID de messenger, a lo que respondo que no, que es de una canción que en algún tiempo fue de mis favoritas. Enseguida me preguntan si ya la vi y vuelvo a responder que no, y con una expresión –no muy amable– de "WTF!" me dicen que tengo que [y me molesta].

Por fin pude comprarla este fin de semana, y fueron $6O bien invertidos; la disfruté como nunca. Amé demasiado la sonrisa de Björk, oh sí, y en general todo su personaje; me pareció tan real, tan creíble, que en casi toda la película más de una vez me hizo llorar. No soy cinéfila y no pretendo serlo, aunque si algo debo decir es que ésta en especial me llegó tanto que sí, lo admito, me mantuvo llorando desde la primera media hora. Es tan hermosa y triste al mismo tiempo; aún no supero el final. Lo único que me faltó por ver fue el material extra, pero ya habrá tiempo para ello.


Sensibilidad pura

Y sobre eso de llorar.. podrán llamarme cursi si quieren –me tiene sin cuidado– por llorar con una película. La verdad, muy pocas veces o hago, pero ninguna me había sacado tantas lágrimas como ésta. Quizás fue porque ando un poco sensible, o porque en algún momento sentí reflejados algunos recuerdos.. no sé. Lo que sí sé es que si vuelvo a ver esta película, con alguien, pensaría mucho con quién, porque detesto que la gente me vea llorar y detesto también que me juzguen por ello.

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