Empiezo con Gigio, ¿lo recuerdan? Yo sí, todos los días. Gigio murió. No merecía irse tan pronto, pero tampoco merecía seguir siendo azotado por tantos achaques. Durante esas últimas semanas, todos notamos que su ánimo había decaído como nunca; es más, ya ni siquiera le emocionaba que le amarráramos la correa para sacarlo a pasear. Hacerlo bajar de las escaleras era prácticamente imposible, se resistía con las poquitas fuerzas que le quedaban y solamente podíamos bajarlo cargándolo. Tal vez le dolía mucho y por eso no quería bajar.
Esos días fueron también los que más pasó conmigo en las mañanas: iba a despertarme pero mejor se acurrucaba a mi lado y dormíamos casi hasta medio día gracias a que mi raquítico horario escolar me lo permitía. Cuando hicimos la resolución definitiva de llevarlo a dormir, ni siquiera se inmutó en el camino al veterinario, como si supiera que ya no tenía por qué ponerse nervioso. Llegamos, le pusieron el aparatito para inyectarlo (¿catéter?) y la doctora nos preguntó si queríamos verlo por última vez. Mis hermanos no quisieron, y confieso que al principio yo tampoco, no podía soportar la idea de verlo irse, pero al pensar que no ser despedido por tus seres queridos debe ser la forma más triste de morir, de inmediato regresé a la sala, esperando no haber tardado demasiado. Y ahí estaba Gigito, sentado en la plancha, esperando el final. Ver su mirada fue… no sé, no encuentro la palabra, pero era como si me dijera “no llores, yo te quiero… gracias por estar conmigo”. Lo sostuve mientras la doctora lo inyectaba. Ella dijo que no sufriría porque la solución salina le iba a detener el corazón por la sobredosis, que primero entraría en coma y después vendría el infarto.
¿Y saben qué fue lo más horrible? Ver cómo se iba el brillo de su mirada. Como si ahí estuviera su alma y de pronto se apagara.
Desde entonces no dejo de extrañarlo.
†
…
En otros asuntos, a mediados de diciembre concursé en el Miss Aloha. Es el certamen en el que las bailarinas nuevas de los grupos de danza polinesia nos damos a conocer ante el jurado, y las que llevan más tiempo se gradúan y oficialmente pueden impartir clases, además de concursar en determinados tipos de danza polinesia. Y a decir verdad, es un evento increíble: cuando concursas en la categoría de improvisación, compites con cerca de 1OO chicas, pasando por parejas o tercias, y sientes la adrenalina en todo el cuerpo, pero una vez sobre el escenario, lo único que pasa por tu mente es relajarte, sentir la música y dejarte llevar. ¡En verdad lo disfrutas! Pocas cosas en la vida te hacen sentir así de libre. Obviamente por ser principiante no gané, pero tuve puntuaciones muy altas en mi vestuario; siendo sincera, me veía muy bonita con mi pareu amarillo y mi corona de astromelias, hawaiianas, hojas de lluvia y otras que se llaman cebollines, combinado con el top n.n Pero eso no habría sido posible sin la ayuda de Agus, que me ayudó desde la elección de las flores hasta el diseño de la corona. ¡Gracias, Agus! Ah, y cuando bajé del escenario, su felicitación se sintió tan satisfactoria: “¡MUY bien!”, me dijo con una enorme sonrisa, y yo estaba que no cabía de la emoción.
Terminando el concurso, Miguel y yo nos fuimos a tomar un café
…
Uhm, qué más. Oh sí. Me fue bien en la escuela, terminé con buenas notas el trimestre, excepto por una reprobatoria de una materia que previamente cursé como oyente pero que hasta ese trimestre pude dar de alta, y en donde el prof seguramente olvidó quién era y por eso la reprobé. Pero a pesar de eso, alcancé cupo en dos materias que quiero para este trimestre: la del proyecto terminal, y Fotografía de Estudio. La primera era más que evidente porque ese maestro es poco solicitado, pero sí me sorprendió lo de la segunda, porque es bastante cotizada y jamás, desde que recuerdo, había podido entrar ahí. Lo excéntrico de mi parte es que elegí cursarla en el horario vespertino, de 19 a 22 h, pero no me importa mucho pues como me encanta hacer fotografía, seguramente no me aburriré. Además, he escuchado buenas referencias de ese profesor, así que tengo la certeza de que será un curso fantástico y aprenderé mucho.
Y ya. Claro que pasaron más cosas, y las fiestas de Navidad y Año Nuevo no puedo pasarlas por alto, pero eso lo contaré en el siguiente post.
❅ Hyvää uutta vuotta! ❅
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