Se suponía que este post sería la continuación del anterior y les contaría cómo pasé las fiestas de Navidad y Año Nuevo, pero no. Ya no. La Navidad fue la más aburrida que haya pasado en mi vida, nadie traía actitud buena onda pero era comprensible, nos faltaba mi tío. Y el Año Nuevo, pues, como siempre, lo pasé haciendo esos rituales ridículos de los que todo el mundo se burla pero, ¿qué sería de la vida sin momentos ridículos?
Sigo en mi etapa cursi de introspección. Ya me deshice de [literal] montones de cosas inútiles que tenía guardadas en mi cuarto; ordené mis cajones, lavé ropa cual ama de casa y quemé fotos [ajá, fotos, por una foto solamente] que nada más me incomodaban por quien salía ahí. Lo ¿triste? es tener que recurrir a esta medida cuando se trata de una persona que, hasta hace unos meses, tenía en buena estima, pero que perdió mi respeto gracias a su estupenda idea de entrometerse en cosas de mi pasado. O al menos así lo interpreto porque qué otro motivo podría haber tenido. Y no es que hable mal de lo que alguna vez quise, sólo me decepcionó épicamente. En fin.
Paréntesis: hablado de personas, también me he estado alejando de twitter. No es que lo odie, pero cada día se vuelve más insoportable porque la gente se autocensura o pretende ser graciosa cuando ni al caso. Es de flojera leer tipas haciéndose pasar por sextuiteras tuiteando lo p i n c h e s mismo todos los días, así como a quienes se la pasan corrigiendo ortografía o a los wannabe revolucionarios de sillón en fechas nacionales. O a esos entes extraños a los que, de un día para otro, les lees exactamente las mismas expresiones que tú usas, como si las usaran desde siempre. De estos últimos, es como si te absorbieran tu alma hasta hacerla propia o yo que sé pero, qué oso, porque nada más parecen copias fotostáticas mal sacadas.
Por otra parte, esa introspección ha invadido también el plano físico. O sea: me hice chubby en estas fiestas, haha :( ¡Y eso no puede seeeer!, así que el jueves empecé a comer más saludable: ensalada y té. Tampoco es que me angustie exageradamente y empiece con ondas extrañas obsesivas sobre el peso, pero no quiero ser gorda. Además, el tan deseado viaje de graduación es en agosto y creo que tengo buen tiempo para estar en forma para la playa. Y es que también me quiero deshacer de malos hábitos. De lo que sea, y ese lo que sea incluye los de comer mal [adiós moka con chispitas del Oxxo, y capuccino de menta de la cafetería de la escuela].
También empecé proyectos nuevos. El primero, es el de hacer postrecitos ricos para vender y recaudar más fondos para Helsinki 2O16. Creo que no les conté, pero cuando cumpla 26 años, quiero pasar esa semana cumpleañera feliz en Helsinki. Ya saben, quiero viajar muchísimo en mi vida y me encantaría empezar por ahí. Después serán Berlín y Amsterdam 2O2O. Entonces, hice trufas de chocolate que regalé a ciertas personas de la Uni [para ver qué tan buena aceptación tendrían] y cakepops de Nutella que vendí entre mis compañeras de tahitiano y que, btw, les encantaron :) También hago brochetas de frutas bañadas en chocolate, pay de limón, pastel imposible y pan de naranja. Informes en los comentarios, haha. El segundo proyecto es como más ‘informal’ y lo hago más por ocio, pero me gusta también. Resulta que me hice una cuenta en Mixlr y cuando tengo ánimos, transmito música. Empecé el viernes pasado con musiquita de Poets of the Fall, con la idea de difundirlos para que empiecen a ser más conocidos en México y puedan considerar la idea de venir y dar conciertos. No se imaginan lo feliz que sería de verlos por acá. Si quieren escuchar mis sandeces éste es el link.
Ja, al final este post sí fue una continuación del anterior. Este año prometo bloggear más seguido y comentar como en los muy viejos tiempos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario