19 abril 2013

Nobody loves you when you are 23

Ya casi cumplo 23 años. Ay. Nunca me la creo: cada vez que veo cerca mi cumpleaños, no me siento mentalmente preparada para aceptar mi nueva edad. La última vez me tomó varios meses asimilar que ya tenía 22 años y no 21. No sé, supongo que es consecuencia de mi lema 'Forever young'. Bueno, no es que esté taaan cerca esa fecha, falta como un mes y medio, pero durante esta semana la idea no ha dejado de rondar mi mente. Tal vez sea porque, ahora sí, éste es el año en el que empiezo a hacer las cosas que tenía pensadas para el anterior: conseguir un trabajo, salir de la escuela, ahorrar, ir a todos los conciertos que me diera la gana, comprar un coche, irme a vivir sola [tal vez a otra ciudad], etc. Hace un año, yo ya me veía en Ciudad Obregón, trabajando en una empresa cuyo nombre ahora no recuerdo, y alguna que otra vez visitando a Martin D. en Monterrey y paseando en bici por Fundidora. Y nada de eso sucedió gracias al asunto de mi proyecto terminal que por fin terminó.

[ Paréntesis 1. A veces me da cosa pensar en aquello de vivir hasta Obregón. Hasta casa del diablo, como diría Alex. Pero luego pienso que, si en mi entrevista de trabajo el reclutador me preguntara si tendría inconveniente en moverme de ciudad, le diría que no. No descarto la idea, pero aún no estoy convencida totalmente. ]
Todo esto viene al caso por pensar demasiado en mi cumpleaños. Inevitablemente, lo primero que pienso es: ¿y qué voy a hacer? ¿Cómo y dónde lo quiero festejar? Y, al menos por ahora, me siento apática ante el festejo. No quiero hacer nada como el año pasado, que quería que fuera en un bar, con alrededor de 1O personas, pasándola bien y tomando con un poquito de exceso porque era sábado y porque putas YOLO.
[ Paréntesis 2. Ricardo me recomendó el King's Pub de la Condesa que terminé odiando por el consumo mínimo obligado más 15% de propina sólo por el ¿derecho? a estar todos en una mesa grande y tuvimos que movernos a la puta barra para no hacer el consumo obligado. ]
Ja, patética. Al final sólo fueron tres de los TOOL; Ricardo [el de la prepa y que me rompió el corazón en primer trimestre], y Fers. Yup, así conocí en persona a Fers. Y ni la pasé tan bien como quería porque al estar en la barra y en medio de mis amigos, a veces me hablaban los TOOL que estaban a mi derecha, y de pronto Ricardo y Fers, a mi izquierda, me hablaban al mismo tiempo y no sabía cómo voltearme a ponerles atención sin ser grosera con aquellos, y así hasta que nos fuimos. Fers se fue temprano porque vive lejos. Y finalmente no llegué ni al 'poquito exceso' que quería por miedo a hacer desfiguros y pues, qué oso.

El año antepasado, el de los 21, hice una reunión en mi casa. Ahí sí fueron todos los TOOL, además de Rulo con Mariana y dos de mis primas. Papá compró unas cervezas, mamá hizo ensalada y aderezo especialmente para Caro, porque pidió pizzas pero Caro es vegetariana, y yo hice unos jelly shots que me quedaron muy fuertes y que además fueron tantos que me sobraron para los cinco días siguientes. Y ahí sí la pasé muy bien, fue el mejor cumple en mucho tiempo, pero ahora mi casa parece zona de guerra y ni loca meto gente.

Partiendo de todo eso, ni ganas me dan de hacer algo este año. Aunque ahora que lo pienso, desde hace mucho tiempo tengo ganas de ir a un pool y jugar bola 8 toda la tarde, sin importar si mis flamantes invitados me cancelan al último momento o ni siquiera me responden la invitación. Tampoco estoy cerrada a otras invitaciones como ir a tomar un helado o un café y ya. Que me invite quien quiera hacerlo.

Putos todos.

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