Aloha, stalkers.
La última vez les platicaba lo rara que me sentía por mi cumpleaños y lo apática que estaba porque el último festejo no salió como me hubiera gustado. Pues bien, ya cumplí los 23 y la fiesta fue mejor de lo que imaginé. Fueron mis tres TOOL incondicionales, y Efren, Alex y Fer, que llegó con su novia. Éramos poquitos, los que teníamos que estar. Esa tarde la pasamos bebiendo, comiendo pizza y jugando billar, como quería, y la verdad es que no puedo quejarme de nada, sino solamente agradecer por tener personas tan bonitas conmigo. Descubrí, o más bien, reafirmé que no soy tan mala jugando bola 8; una de las partidas las ganó mi equipo con mi golpe final :)
La pizza, una verdadera delicia. Era de queso de cabra y pera, y en serio, sabe tan rico que no hace falta más que salsa inglesa para acompañarla. En cuanto a la bebida, pedí una sangría y un calimocho. Supongo que así como la cerveza saca mi ‘lado sociable’, el vino saca mi ‘lado tímido’, pero en verdad tímido; no recuerdo otras ocasiones sociales en donde me haya visto así, sonrojándome casi por cualquier cosa, pero sí sonriendo mucho :)
Ah, y mis regalos fueron fabulosos. Una libreta de Efren, de las que imprime los forros en serigrafía, encuadernada y todo por él mismo; unos stickers de la refaccionaria de bicicletas de Benitool, y el boleto del pasado concierto de Steven Wilson, por Fer. Es que no les conté, pero sucede que me invitó al concierto y me gustó mucho; ese día lo pasé bonito y cuando tocaron Postcard, casi lloro. Creo que ésa fue mi canción favorita aquella noche. Entonces, al salir olvidé pedirle mi entrada del concierto porque me gusta conservarlas, pero quedamos en que en el festejo de los 23 me la llevaría, y ahí estuvo.
Felices 23. Por ahora no puedo pensar más que eso, a pesar de que parece que vienen momentos difíciles de nuevo para mi familia.
Aloha!
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