17 julio 2014

De mi búsqueda de ropa y mi éxito casi seguro

Le dije a Zam que ya me iría a dormir, pero no podía dejar de escribir este post porque quiero volver a ser activa en Blogger. Prometo no tardar mucho; son las OO:26 h.

Vine a contarles que estoy emocionada porque el martes mandé mi CV a tres lugares diferentes, luego de que Zam me ayudara el fin de semana a buscar lugares bonitos para postularme. En ninguno me han contestado, pero dicen que a veces se tardan hasta una semana en hacerlo. Y también vine a contarles que mientras eso sucedía, ayer me fui a dar la vuelta a algunas tiendas de ropa para buscar algo qué usar para mis entrevistas. Me probé mucha ropa, pero no toda me gustó cómo se me veía y confirmé que odio usar trajes sastre. Por lo menos los que son de pantalón. No, no. Por más que me veía al espejo y me cambiaba una y otra vez las prendas, no me sentía auténtica ni cómoda. Curiosamente, con los vestidos me sucedió lo contrario.

Me he documentado sobre la vestimenta que se debe usar en entrevistas y con base en eso estuve escogiendo la ropa, pero además de no convencerme nada, me sentía confundida: ¿debería ir de colores muy sobrios aunque mi carrera sea Diseño? Zam me había aconsejado: «trata de no ir taaaan formal», pero no me sentía muy segura. Así estuve cerca de dos horas en una tienda y al final decidí no comprar nada ahí para seguir buscando en otras. Hice un break para comer y luego continuar con mi búsqueda, lo cual me ayudó mucho porque de pronto me vino una pregunta interesante a la mente: «¿quién dice que lo formal no puede llevar ligeros toques de color? No tengo que ir toda aburrida sólo de azul marino y blusa blanca». Con esa premisa en mente, seguí recorriendo tiendas hasta que llegué a una donde encontré prendas que sí me gustaron: un vestido blanco, una falda negra con toques naranjas, una blusa blanca y un blazer negro. Me sentí orgullosa de mi selección. Sólo faltaron los zapatos. Lo único malo es que, por ser época de rebajas, había mucha gente, tanto para entrar a los probadores como para pagar. Y como Zam había llegado por mí mientras yo estaba en esa tienda, no quise tenerlo ahí desesperándose cuando me dijo que no le gustaban las tiendas con demasiada gente. Mañana, bueno, hoy regresaré temprano. No me encanta hacer eso, pero esta vez es necesario. Dejé las prendas a donde las había tomado, al fin que ya sabía dónde estaban, pero con el miedito de no encontrar mis tallas. :(

Espero que me gusten cuando me vea al espejo. Y que me queden, porque era tienda lowcost donde tienen tallas pequeñas. También espero que ya me contesten los mails, ¡ya quiero trabajar! Hahaha. Al rato les contaré qué sucedió.

Y ya terminé el post. Es la 1:O6 h.

Update: 18 de julio, 02:18 h.

Pues sí encontré lo que quería, nadie se llevó mi talla de falda bonita y en otra tienda encontré una blusa que le hace juego. Y cuando me miré al espejo, me di cuenta de que si la llevo dentro de la falda, parece un vestido. Estoy muy feliz con mis compras.

En cuanto llegué a casa, saqué las prendas de la bolsa donde las llevaba para mostrárselas a mamá, quien me felicitó por mi buen gusto, o algo así. Ya sólo faltan los zapatos, pero para conseguirlos iré a otro centro comercial. En la tienda encontré otro blazer que me gustó, pero tenía una parte del forro muy descosida y no me di cuenta hasta que entré al probador, así que se la entregué a la encargada cuando salí de ahí. Y al final decidí no comprar el vestido que había encontrado ayer, porque aunque me gustó y me quedó, recordé que ya tenía uno en casa. El otro blazer, el negro, lo tomé sólo para ver cómo se veía con la falda que sí compré, porque también tengo uno.

Así, pues, fue como tuve éxito en mi búsqueda de ropa decente para las entrevistas. Sólo falta que me respondan mis correos. :(

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