¡Sobreviví!
Qué exagerada. La verdad es que volví a pasarme de paranoica porque no sucedió nada malo. Mi entrevista era a las 15h, pero salí de mi casa dos horas antes porque no sabía cuánto tiempo tardaría en pasar el bus y porque tampoco sabía qué tan atascado estaría el tránsito a esas horas. Pero con el transporte no tuve problema porque llegué en una hora, ¡una hora! ¿Qué haría en el rato que tendría que esperar? Pues comí. Ya empezaba a tener hambre y seguro no habría sido buena idea entrar a la entrevista sin comer; podría tener ruidos incómodos. A un par de calles encontré una fonda y me gustó el menú que ofrecían, por lo que procedí a sentarme y comer a gusto. Una hora es una maravilla para una chica que come lento.
Pasó la hora y estuve en la casa de fachada azul y rejas blancas cinco minutos antes de mi cita. Toqué el interphone. A los dos minutos un hombre joven se asomó por una de las ventanas para preguntarme si venía a entrevista a lo que respondí que sí, así que me llevó a la recepción y me pidió que esperara mientras llamaba a la persona que me atendería. No pasaron más de cinco minutos cuando llegó otro hombre joven y me invitaba a subir las escaleras de esa casa tan silenciosa. Al subir se encontraba la sala de juntas, donde ya se encontraba un compañero de este hombre joven y a donde me invitó a sentarme para que ambos encargaran de llevar a cabo la entrevista. Me sentí cómoda, pero no pude controlar mis manos sudorosas, ¡cómo odio eso! En fin. Empezaron aclarándome datos importantes sobre quiénes eran, para quién trabajan, su forma de trabajo, sus horarios y cómo responden ante los candidatos que son puestos a prueba durante 3O días —que sí son pagados—. Hasta ahí sonaba todo bien, excepto lo de los horarios. Tienen hora de entrada pero no de salida. En sus palabras, «salen hasta que se termina el trabajo» y también laboran los sábados, aunque dependiendo de la carga de trabajo los viernes se decide si se va o no al día siguiente. Poco dinero por muchas horas absorbentes y la probabilidad de quedarme sin medio fin de semana. Aunque, eso sí, la carga depende también de la temporada del año. Y para concluir la primera parte de mi entrevista revisaron mi CV y me pidieron que les mostrara y explicara mi portafolio. Me comentaron que ellos estudiaron en la misma universidad que yo, aunque no supe hace cuánto tiempo; supongo que hace unos 1O. Me sentí bien explicándoles mi portafolio porque a pesar de que lo realicé en dos días, los trabajos que seleccioné son los más representativos y los que me da más gusto mostrar.
Después de esta primera parte, me comentaron que para pasar a la segunda —para la cual me habían pedido las dos horas de disponibilidad— me harían un examen práctico, que consistía en seleccionar tres objetos que hubiera en esa sala, ya fueran míos o de ellos. Eligieron dos míos, que fueron una agenda y una pulsera, y con ellos debía hacer un anuncio en tamaño carta para una promoción en la que, con la compra de la agenda se regalara la pulsera. Al final, debía crear una carpeta en el escritorio y guardar ahí el archivo que generé y avisar a otro de sus compañeros cuando terminara. Así pasó y cuando regresamos a la sala de juntas, uno de los hombres que me entrevistó me entregó mis cosas y me acompañó a la salida diciéndome que revisarían mi archivo y me llamarían si quedé seleccionada.
Como ven, no tenía nada qué temer, pero ah, siempre he de ser una paranoica. Y si me preguntan mi opinión sobre mi día, pues… estuvo bien, a secas. Me sentí cómoda durante la entrevista, no tuve problemas para llegar al lugar y la gente que me atendió fue muy amable… y ya. Pero no me gustaría que el trabajo me absorbiera todo el tiempo sin saber a ciencia cierta cuándo tendré un poco de vida para mí misma. No sé si exagero de nuevo con esto, pero es que si estuviera un poco mejor pagado y no tuviera que ir los sábados, seguramente lo consideraría.
Ah, y creo que la ropita decente que había comprado para la ocasión estuvo bien, pero en lugar de blazer usé una chamarra ligera. Eso sí hubiera sido demasiado formal. Otra de las cosas que aprendí de esto es que puedo ir vestida menos formal en mis siguientes entrevistas. Bien vestida, eso sí, pero no tan formal.
2 comentarios:
Oh ahora veo como son las entrevistas de trabajo para los chicos de diseño D:
Te aconsejo que busques otra empresa, (en el caso de que pases a la siguiente fase de tu entrevista)
No todas las empresas explotan tan feo (al menos donde ando yo no lo hacen)
Y pues te dejo el link de mi blog por si te gustaría ir a leer mis cosas nada más para "echar desmadre" cuidese
http://eselcen.blogspot.mx/
Sí, así fue la entrevista. Creo que ya no pasé a la siguiente fase, porque no me han llamado. Seguiré tu consejo y conitnuaré buscando otros lugares. Ahora sé que no todos son tan «explotadores», ja.
Ya voy a tu blog. :)
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