Y es que, se supone que te terminan porque ya no te quieren, ¿no? Ergo, no habría razón para seguir al tanto de las vidas de cada uno ni para iniciar una “amistad”. Eso no existe.
Los que han aparecido, tal parece que han venido a expiar añejas culpas. Que si porque “fuiste mi primera novia”, que si porque “fui un idiota” o que si porque “necesito decirte que aún me acuerdo de equis fecha que pasamos juntos hace exactamente un año”. Ahora es el turno de hablar de éste último porque el primero es de chocolate y del segundo no tengo nada qué decir.
Alan, es la segunda vez que me escribes en lo que va del año. Primero por mi cumpleaños, y después porque, efectivamente, recordaste el viaje a Ixtapa de hace un año. Y te agradezco la cortesía de felicitarme, ¿pero la nostalgia? No me malinterpretes, es sólo que, literal, no entiendo a qué viene el hecho de que necesites escribirme después de tanto tiempo de haber terminado. Es cierto, para mí ese viaje tampoco pasó inadvertido, pero ya fue. ¿Después por qué volverás a escribirme? No me contestes, no quiero saberlo.
No sé qué sea de tu vida en estos momentos y tampoco me interesa realmente, aunque sí espero una sola cosa. Que estés consciente de que, en caso de que estés saliendo con alguien, no se vale que me escribas. Es decir, ¿salir con alguien pero seguir escribiéndole a una ex porque extrañas ciertos momentos con ella? ¿Porque aún recuerdas su cumpleaños, o porque de pronto te dio una nostalgia terrible? Primero termina de sanar tu corazoncito lastimado. Alan, eres el único al que no tenía en calidad de patán. No lo arruines.
Ahora, ya que estoy hablándote, voy a explicarte por qué cuando terminamos, te dije que no creía encontrar después a alguien tan awesome como tú. Porque cambiaste completamente las expectativas que espero de un noviazgo. Cambiaste mi manera de ver muchas cosas; caí en la cuenta de que ya no estoy para noviazgos escolares, no porque sean malos, sino porque empiezo a pensar en mi futuro ahora que estoy en mis últimos meses de la universidad, y lo que quiero en mi futuro es un trabajo que me permita crecer tanto como lo grande que eres tú.
Empecé a tomar más en serio mi vida, reordené mis prioridades y me tracé un mapa de mi mísma a cinco años. Me inspiraste a todo eso. Y además, me demostraste que no todos son unos patanes.
Sí, te aprecio, pero por favor déjame tranquila. Tuviste tus razones para dejarme, ¿no? Respétalas.
Lo único que espero es que los fantasmas del pasado dejen de perseguirme y me dejen tranquila, aún cuando sepan a qué ciudad pienso mudarme si es que tengo que huir de ellos. Que me dejen continuar mi vida y hagan la suya.


