19 septiembre 2012

Are those evil exes back? Really?

No soy, no seré y no me creo Ramona Flowers, pero parece que varios evil exes se han puesto de acuerdo para reaparecer durante este año. ¿Por qué? No tengo ni puta idea. ¿Y saben qué? Es horrible. Porque no sé cómo lidiar con ello; jamás ninguno me había vuelto a buscar y mucho menos he regresado con alguno. Eso de “donde hubo fuego…” no es precisamente lo mío.

Y es que, se supone que te terminan porque ya no te quieren, ¿no? Ergo, no habría razón para seguir al tanto de las vidas de cada uno ni para iniciar una “amistad”. Eso no existe.

Los que han aparecido, tal parece que han venido a expiar añejas culpas. Que si porque “fuiste mi primera novia”, que si porque “fui un idiota” o que si porque “necesito decirte que aún me acuerdo de equis fecha que pasamos juntos hace exactamente un año”. Ahora es el turno de hablar de éste último porque el primero es de chocolate y del segundo no tengo nada qué decir.

Alan, es la segunda vez que me escribes en lo que va del año. Primero por mi cumpleaños, y después porque, efectivamente, recordaste el viaje a Ixtapa de hace un año. Y te agradezco la cortesía de felicitarme, ¿pero la nostalgia? No me malinterpretes, es sólo que, literal, no entiendo a qué viene el hecho de que necesites escribirme después de tanto tiempo de haber terminado. Es cierto, para mí ese viaje tampoco pasó inadvertido, pero ya fue. ¿Después por qué volverás a escribirme? No me contestes, no quiero saberlo. 
No sé qué sea de tu vida en estos momentos y tampoco me interesa realmente, aunque sí espero una sola cosa. Que estés consciente de que, en caso de que estés saliendo con alguien, no se vale que me escribas. Es decir, ¿salir con alguien pero seguir escribiéndole a una ex porque extrañas ciertos momentos con ella? ¿Porque aún recuerdas su cumpleaños, o porque de pronto te dio una nostalgia terrible? Primero termina de sanar tu corazoncito lastimado. Alan, eres el único al que no tenía en calidad de patán. No lo arruines. 
Ahora, ya que estoy hablándote, voy a explicarte por qué cuando terminamos, te dije que no creía encontrar después a alguien tan awesome como tú. Porque cambiaste completamente las expectativas que espero de un noviazgo. Cambiaste mi manera de ver muchas cosas; caí en la cuenta de que ya no estoy para noviazgos escolares, no porque sean malos, sino porque empiezo a pensar en mi futuro ahora que estoy en mis últimos meses de la universidad, y lo que quiero en mi futuro es un trabajo que me permita crecer tanto como lo grande que eres tú. 
Empecé a tomar más en serio mi vida, reordené mis prioridades y me tracé un mapa de mi mísma a cinco años. Me inspiraste a todo eso. Y además, me demostraste que no todos son unos patanes. 
Sí, te aprecio, pero por favor déjame tranquila. Tuviste tus razones para dejarme, ¿no? Respétalas.

Lo único que espero es que los fantasmas del pasado dejen de perseguirme y me dejen tranquila, aún cuando sepan a qué ciudad pienso mudarme si es que tengo que huir de ellos. Que me dejen continuar mi vida y hagan la suya.



23 agosto 2012

Just a second chance

Musiquita del post:
Six days at the bottom of the ocean - Explosions in the Sky

Hace rato estaba leyendo dos viejas conversaciones de msn. Bueno, no tan viejas, son de hace unos meses, pero siento como si desde entonces hasta hoy hubieran transcurrido algunos años. A veces me sorprende cómo se puede perder la noción del tiempo. Una era con mi último ex, Leonardo, y otra era con una amiga del anterior inmediato, Alan. Ja. Ambas me llenaron de cierta nostalgia y toda la tarde estuve pensando todo lo que no pensé en esos meses. Recuerdo –por mi memoria y por haber releído algunos posts– que cuando terminé con Alan, los días posteriores estaba emberrinchada, porque estaba convencida de que él era lo mejor que me había pasado en la vida y que probablemente jamás iba a vivir una relación tan épica como la que tuve con él. Por supuesto me desahogué y viví mi tristeza como yo creía que tenía que hacerlo y poco a poco fui sanando o, mejor dicho, algo rápido, porque al cabo de dos meses y sin esperarlo, apareció Leo. Así, tal cual.

El ciruelo ❤
Una tarde me quedé en la escuela después del servicio social para tomar fotos de las flores de los ciruelos, porque sólo crecían en esa época del año y duraban unas cuantas semanas. Dejé mis cosas en el locker, tomé la cámara y salí a la explanada a prepararla. Comencé a tomar las fotos, buscando infinidad de ángulos y pensando únicamente en la necesidad de comprar un tripié. Estaba tan absorta que me asustó cuando me habló, pero lo tomé con humor, me pasa todo el tiempo. Empezamos a platicar sobre mi cámara, me preguntó por qué amo la fotografía, lo que más me gusta retratar. Incluso me dio algunos consejos para captar lo que quería de esas flores… En fin, se veía en verdad interesado, tanto, que decidió llevarme a un lugar “sorpresa” desde donde, me aseguró, obtendría imágenes preciosas. Pero yo lo adiviné: era la azotea del edificio que recién se acababa de construir en la escuela. 
–¿A poco ya has ido?–, inquirió.
–Sí, y es uno de mis lugares favoritos, tanto para tomar fotos como para simplemente estar–, le respondí.
–Vamos, pues.
 
Y fuimos. Fue una tarde especial pues, mientras yo capturaba el paisaje, él me platicaba sobre su vida actual, la música que le gustaba, su vida anterior en Cd. Obregón, sus planes… Todo con cierto aire de complicidad, como si nunca se lo hubiera contado a nadie más. Me sentí afortunada. Cuando me cansé de tomar fotos nos sentamos un rato y entonces él me preguntó sobre mí, la música que me gustaba, mi vida anterior, mis planes… Y así estuvimos hasta que anocheció. Al momento de irnos, antes de bajar, me pidió un beso. Me pareció tan tímido y a la vez tan lindo, y me sentí halagada. Creo que hasta me enrojecí un poco, y acepté. Fue el beso más dulce que alguien me ha dado hasta ahora.

No es que apareciera él de pronto; de hecho lo conocí durante mi estancia en el servicio social e incluso bailamos en la fiesta de fin de año de la División, sólo que casi no platicábamos. Lo que apareció fue ese cariño especial y atracción y sensación de afinidad. Y hoy caí en la cuenta del error tan grande que fue pensar que no habría alguien tan o aún más épico como Alan. En serio qué estúpida.

–Es que no creo que haya alguien mejor que tú; eres lo mejor que me ha pasado…
–…hasta ahora.
–No, ¡de verdad!
–Ya habrá alguien, te lo prometo.
–¡No, no lo habrá!

Alan tenía razón. Y no tengo idea de por qué Leo y yo terminamos. O bueno, sí, sí tengo idea. Y fue otra estupidez. Mis berriches y enojos exagerados por cosas tontas terminaron con su paciencia. Era lógico. Un día decidí tomar un poquito de distancia, pero no se lo dije y fue, de nuevo, un error garrafal porque ambos comenzamos a hartarnos uno del otro. No mucho, pero dejó de emocionarnos el hecho de vernos, hasta que él habló primero y terminamos. Fue raro, porque estuvimos de acuerdo. Y fue aún más raro, por lo menos para mí, porque unas horas después fui al concierto de Noel Gallagher. Definitivamente no quería, estaba triste. Pero él me animó, diciéndome que a lo mejor con eso me sentiría mejor. Y tenía razón. Después de ese día, fue poco el tiempo que volví a verlo. Terminé el servicio social antes que él, aunque en una ocasión nos encontramos en la cafetería a la hora de la comida y comimos juntos. En otra, él me vio mientras esperaba a que empezara mi clase de hawaiiano.

Lo siento, tenía que hacer toda esa introducción para llegar a lo que realmente quiero decir. Que me arrepiento de haber sido tan tonta, primero, por aferrarme a Alan para después enterarme de que “no estaba tan seguro de quererme” (…vaya…) y, segundo, por no haber caído en la cuenta de que tenía razón: que sí hubo alguien aún más épico y lo desperdicié.

… … … …

Y que desearía una segunda oportunidad con Leo.

20 agosto 2012

Ayer soñé contigo, Leo

Musiquita del post:
Welcome to Bright Falls - Petri Alanko

Últimamente he estado pensándote mucho. Admito que te extraño, tal vez más de lo que debería, no sé. Pero fuiste muy importante y te recuerdo con cariño; no tienes idea de lo mucho que significas. En serio.

Soñé que paseábamos tomados de la mano en un centro comercial. Cosa rara, porque si algo odiabas eran los centros comerciales, ¿cierto? En algún momento entrábamos a nuestras respectivas tiendas de ropa favoritas, sólo que yo tardaba un poco más y salías a buscarme a donde yo estaba, y me decías lo que siempre cuando me encontrabas.

—¡Mi amor!—, exclamabas, con tu característica ternura mientras me sonreías y entrelazabas tus dedos con los míos. Y yo no atinaba a decirte nada, pero te sonreía también y te acariciaba el rostro porque me sentía tan feliz de verte cuando me encontrabas.

Salíamos de ese lugar y, de pronto, en otra escena, estábamos en tu recámara. Si alguna salida contigo me encantaba, puedo decir que eran las tardes en tu casa, en tu recámara. Ya fuera en la intimidad o simplemente viendo una película, tu habitación pronto se convirtió en un lugar especial. Y eso sucedía en el sueño.

No recuerdo nada más, pero desperté sonriendo. Un poco melancólica, sí, pero feliz.

¿Alguna vez te has sentido afortunado de haber conocido a alguien? Bueno, así me sentí. Sé que muy probablemente nunca leerás este texto, y no importa, porque lo escribo para mantener ese sueño lo más vívido posible. Para no olvidarme nunca de ti.

Te quiero. Gracias por todo.

19 agosto 2012

I thought about leaving, part II

Musiquita del post:
Chill - The Rasmus

Sí, ya sé que prometí escribir un update al día siguiente del post anterior. Obviamente tardé más de un día pero, meh, who cares.

Ese día [en el que prometí publicar este post] fue increíble porque lo pasé con Ricardo, en Coyoacán. Hace meses que moría por ir a Coyoacán, incluso había hecho planes con Alan alguna vez y con Leo en otra ocasión pero por razones que ya no recuerdo jamás se concretaron y me hizo feliz el hecho de que, en esta salida con Ricardo*, el paseo a ese lugar no fue planeado. Esa tarde ambos nos hicimos un tatuaje de henna; el de él era bastante más discreto que el mío y olvidé tomarle foto [ :( ] pero aquí está el mío:

Florecillas hawaiianas, ¡no podía ser mejor! Gracias, Ricardo :)

Ah, y es que además ese día cerramos un trato, del que no les puedo contar mucho gracias a… la familia stalker. Meh. Once again, who cares.

Y.. bien.. *sigh*.. También prometí –o no– contarles por qué he estado pensando en irme.
De la ciudad.
A otra.
En otro estado.
Algo lejano.
A vivir.
Sola.
Sí, sola.
Durante algunos años.

Primero, porque creo que ya les había contado que quiero independizarme. Si no, bueh, lo saben ahora. Supongo que no hay mucho qué decir al respecto; es bastante claro.

Segundo, no me gusta la calidad de vida en mi casa. Familia stalker, esto les interesa: no me gusta la calidad de vida en mi casa porque, a dos años del divorcio de mis papás, mi papá sigue viviendo ahí a pesar de la orden que un juez estipuló en su momento, y no tienen la menor idea de lo exasperante que es eso. Parece que no pierde ninguna oportunidad para fastidiarnos. Así que prefiero vivir sola y lejos, pero tranquila, por salud mental y emocional.

Tercero, quiero alejarme lo más posible de todas aquellas personas [antiguos novios, principalmente] que se han entrometido en partes específicas de mi vida sin tener otro motivo más que el de molestar –porque eso es lo que parece– y que no sólo eso, también han estado demasiado atentos a los favoritos y RT's que he hecho en mi cuenta de twitter. Ja, como si no me diera cuenta. Tan lejos los quiero, que no me gustaría volver a encontrármelos jamás en la vida. O por lo menos no en esta ciudad ni en bastantes años. También por salud mental. Vivo con la ligera paranoia de encontrármelos cuando menos lo espere. Not even cool.

Y último, quiero conocer las playas del estado al que quiero irme. Leo solía platicarme algunas cosas bonitas de esos lugares.

Y ya.


*Paréntesis: No, Ricardo no es mi novio. No, no tengo novio. Y no, for a very long time tampoco me interesa tener uno.