Lo siguiente es un post que escribí hace mucho en mi otro blog -que por cierto está en parcial abandono; ni lo vean porque es tan personal que casi nunca se entiende lo que escribo ahí-, y creo que necesito restregarme un poco mis propias palabras para ver si así me doy un poco de valor. No tiene dedicatoria directa, pero surgió a partir de una plática que, al menos para mí, es de las más importantes y especiales que he tenido en la universidad.
Y dice así:
¿Por qué evadimos lo que nos daña, lo que no queremos ver?Todo esto viene al caso porque hace unos minutitos escuché de nuevo 'A Story Of Boy Meets Girl'. Sí, ya sé, que qué trillado. En serio prometo escribir ya sobre otra cosa.. Al escucharla me pregunté cuál era la verdadera razón por la que cada que la escuchaba sentía tan feo que de plano decidí no oírla más.
Tal vez por miedo, porque nuestra mente es el único lugar donde todo es como debería ser: perfecto. Pero en la realidad estamos conscientes de que no es así, y muchas veces las cosas no suceden de la manera que quisiéramos. Y al percatarnos de esta realidad imperfecta es cuando viene la confusión, porque no nos podemos explicar la lógica de lo ilógico. La confusión existe porque generamos un vacío dentro de nosotros, ése que no sabemos cómo llenar, especialmente tratándose de sentimientos interpersonales, aunque tratamos de reducir sus dimensiones porque en el fondo sabemos que no es tan grande. Es más bien el sentido que le otorgamos; sobrevaloramos las cualidades de lo que sucede y le otorgamos otras más, que son producto de nuestras fantasías, de lo que podría aminorar ese vacío a un vacío perfecto. Al tratar de llenarlo caemos en nuestra propia decadencia porque nuestros vicios son nuestra única aparente alternativa, pero ¿qué sucedería si en lugar de evadir el dolor y el vacío, lo enfrentamos directamente? Es decir, sin máscaras, sin ocultarnos de nosotros mismos y mostrarnos tal cual somos. En el fondo sabemos que ésta es la verdadera salida. Pero también sabemos que nos da miedo, puesto que jamás lo hemos hecho, y no sabemos de lo que podríamos ser capaces. No sabemos a quién lastimaremos en el intento. O peor aún, lo sabemos pero no lo asimilamos. La única certeza que tenemos es que no estaremos solos.
[ Sigo pensando en eso.. ]
OK, basta. Llegué a la conclusión de que siento feo porque aún no veo claras las cosas en mi casa. Y porque estúpidamente me sentí mui Summer: me llegué a cortar el cabello y me hice creer que no sentiría nada con ello. No me arrepiento, sin embargo extraño mi cabello porque hace unos días supe que incluso eso era parte de quien soy, no de lo que 'creo' que soy, o de lo que 'podría ser'. Creí que podía ser fuerte, y sólo me engañé a mí misma.
Ya no pretenderé seguir haciéndome la fuerte; ya no voy a evadir las cosas que me hacen daño.
Las voy a enfrentar. Seré yo misma.
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