16 marzo 2011

Flashbacks

Y todo fue porque recordé que en el bachillerato era muy buena en Química Orgánica; después encontré la agenda que usé a modo de diario en esa época y al hojearla caí en la cuenta de muchas cosas que tienen que ver con.. bleh.. hombres.

A riesgo de leerme como el montón de bloggeras mediocres que hablan tanto de eso, que deberían tener un diplomado en ser forever alone ese tema.

Aún me acuerdo de Omar. Damn.

Apenas se dan cuenta de que te gustan, y se cotizan como si fueran acciones de plata en la Bolsa, más si se saben guapos. Si no lo son, pero tampoco están tan jodidos, también.
Empiezan a seguirte el juego, para ver qué tan lejos llegas. Tienes plena conciencia de que no te conviene enamorarte de ellos, pero por alguna razón lo haces. O eso crees. Cuando recurres a ellos, se muestran amables, y de cuando en cuando te sonríen de 'esa' forma especial, que provoca en ti la sonrisa estúpida. ¿Ventajas? Empiezas a cuidar más detalles de tu aspecto personal y tu presentación: perfume, dijes, pulseras, aretes.. Hasta se te endulza un poco el carácter. A costa de tener todo qué perder.

Pero acaban con tu sentido común. Les insinúas, o en el peor de los casos, les declaras directamente lo que sientes, con la esperanza estúpida de que, acto seguido, te roben un beso o algo por el estilo. Sí, así de patético. Y enseguida todo el salón se entera, hasta tu profesor de Dibujo Natural. Pero tu amiga, la que sabe esconder mejor que tú esa clase de sentimientos y que es tu guía de sentido común, aún tiene una solución para ti; las palabras que necesitas escuchar.

Diciembre 2, 2OO5.
"Decisión importante"

Desde que le dije a Omar que me gustaba, su actitud hacia mí cambió. Se volvió frío y distante, y sólo me habla por conveniencia. He pensado mucho sobre este asunto y decidí ya no darle importancia, porque seguramente piensa que lo tengo comiendo de su mano. Ya no le voy a hablar […], si él lo hace o no, es su problema. […].
Le dije esto a Gaby y me dijo que eso es bueno porque la dignidad es lo primero en una mujer, y no tengo que rogarle para que me hable. […].

Al cabo de un tiempo vuelves a hablarle, aunque gracias al infierno [?] él ha olvidado todo lo que le dijiste, incluyendo la pseudo-declaración. Lo más divertido de situaciones como ésta es que a estas alturas es muy obvio que otra niña, tan jodida que hasta los focos le explotan en la cara –lo juro–, quiere algo con él, y le entran unos ataques terribles de celos cuando te ve hablando con él. Hipócritamente intenta ganarse tu amistad sólo para acercarse a él.

Es entonces cuando has aprendido a no esperar su llamada, ni a que se conecte, o mucho menos un mensaje. No valió la pena en el plano en que tú querías, pero al final te divertiste viendo cómo hacía cualquier cosa para huir de la niña jodidamente fea y que ella lo viera contigo, sólo bromeando, y esperar una explosión de celos para reírte abiertamente en su cara.


Es por eso que no espero tan fervientemente que ese encuentro llegue a ser, pero me gusta soñar con que sucederá. Sería divertido.

No hay comentarios.: