Otra vez es de madrugada y ya debería estar durmiendo; hoy con más razón porque Héctor está de viaje y seguro me va a mensajear a las 6:00 o 7:00 h de aquí (por la diferencia de horarios). Pero en lugar de eso, escribo esta entrada porque me siento inspirada y porque me gustaría escribir más seguido.
Es sobre la edad. Últimamente he hecho hincapié en que ya casi tengo 25 años, ya sea aquí o en twitter, y no sé si se trate de una crisis porque no siento que esté actuando a destiempo haciendo ahora lo que no pude hacer algunos años atrás, pero han sucedido varias situaciones que me han hecho preguntarme si en realidad sea una pequeña crisis o si sólo son alucinaciones mías.
En parte es por lo de mi titulación. ¡Así es! Ya casi me titulo, este es el año. Para el trámite, la universidad me pide el certificado del bachillerato, pero resulta que por más que busqué, no lo tengo en casa. Atravesé toda la ciudad para llegar a la rectoría y preguntar si estaba ahí, pero me mostraron un documento en el que firmé de recibido y que ellos ya no lo tenían, por lo que entonces me quedaban dos opciones:
a) Seguir buscando como loca en la casa
b) Preguntar en el bachillerato por la reposición
Y como eso de buscar en la casa no sonaba tan divertido, opté por la segunda. Ese día después del viaje inútil a rectoría, antes de las vacaciones de Semana Santa, pasé al bachillerato a pedir información y me dijeron que sí realizan el trámite y que no es tan tardado, en 30 días hábiles ya está listo. Sólo requerían un pago y un par de fotos. Llegar a la escuela fue… raro. El vigilante me reconoció de inmediato, nos saludamos con mucho gusto y luego de contarle por qué me aparecí tan inesperadamente me dejó pasar a Control Escolar.
Por alguna razón que desconozco (la verdad es que perdí la noción del tiempo), apenas esta semana regresé para hacer el pago y entregar las fotos. Volví a platicar un poquito con el vigilante y recordé cuando el señor me preguntaba por Mayra. Ay, Mayra. Mayra fue la persona más importante para mí en esa época. A resumidas cuentas, Mayra me dejó poner mi nombre en un trabajo de Fotografía cuando el resto del salón dejó de hablarme de repente aún cuando casi los tres años me porté súper grosera con ella. Pero mi forma de ser tan miserable de preparatoriana no es el tema principal de esto, así que continúo con lo importante.
Procedí a entregar los documentos a Control Escolar y la secretaria me dijo que me llamaría en cuanto tuviera el certificado. A los pocos días de la primera visita a la escuela empezaron los conflictos de la edad, pues en casa encontré una libretita en la que apuntaba las canciones que más me gustaban en esos tiempos, separadas por ciclo escolar (secundaria) o semestre (prepa). Se me ocurrió hacer una selección —porque algunas sí son muy vergonzosas— para armar un playlist en Spotify al que nombré «Siempre puedo tener 16 años». Ese título es más bien simbólico, porque así como recuerdo que fui la persona más miserable y maldita, también sé que tuve una seguridad en mí misma muy grande para actuar sin miedo al ridículo o a la opinión ajena y eso pretendí rescatar con el playlist.
Con el pretexto de buscar el certificado, comencé a poner orden en mi
cuarto y a depurar todo aquello que ya no me sirviera. Saqué mucha
basura, sí, pero entre las cosas que encontré, estaban mis diarios de
secundaria y prepa. Algo así como este blog, pero en papel y más
ridícula. Volví a leer los de secundaria junto con mi hermano y nos
reímos mucho, pero al día siguiente los tiré. El de prepa lo encontré
hace un par de días, lo leí a solas y no lo he tirado… Es que es
diferente. Ahí me leí como si se tratara de otra persona; una Xim que
sentía intensamente y que era demasiado inocente como para ver la maldad
en otra gente, por eso le hicieron tanto daño. No le tengo lástima, es
sólo que si hubiera sabido lo que ahora sé, habría evitado desgastarse
inútilmente con tantas personas estúpidas y dañinas incluído su papá. Me
habría gustado que supiera que no todo era tan malo como parecía.
Respecto al playlist, se trata de un montón de canciones pop mainstream en español —excepto la de JD Natasha; respect Natasha, motherf*ckers!— y me sorprendí de cómo es que pudieron gustarme, pero cuando las volví a escuchar me movieron fibras muy profundas y entonces lo entendí. Primero, me quedó claro aquello de la seguridad en mí que quería recuperar a esos niveles (sin ser miserable otra vez, claro está), y en segundo lugar, son canciones tan mías que no tendría razón para sentir culpa por escucharlas. Tercero, me ayudaron a ver en retrospectiva lo mucho que he avanzado y de alguna manera me dieron pauta para saber hacia dónde ir.
Todo esto me inspiró también para escribir las dos entradas anteriores. Cada día que pasa me siento más segura de mis pasos, no sólo con Héctor, sino en todos los aspectos de mi vida. Recordarme así a los 16 estando tan cerca de los 25 me hizo ver que quiero llegar al primer cuarto de siglo:
• Sin miedo a enfrentar a la gente que quisiera hacerme enojar.
• Sacando de mi vida lo que ya no me sirva, simbólica y literalmente hablando, incluyendo personas y rencores.
• Viviendo libre bajo lo que yo crea, quiera y desee. Mención especial en este punto a Mare.
• Saludable, fuerte y equilibrada.
• Dejando de postergar los deberes.
Así que lo que sigue es llevar estos puntos a cabo. No me quiero detener por miedo. Hola, primeros 25 años.
1 comentario:
Considero que no hay nada como estar segura de lo que quieres, sin miedo a nada, aparte apenitas ¡25 años! Tienes toooda una vida por delante y tienes chance de todo, todo.
Si yo que ando cerca de los 30 (nadie leyó eso, jajaja) sigo haciendo tonterías, pero tonterías de las cuales me siento super segura de hacer.
Gracias por esa mención, es increíble ser parte de tu blog. :'3
Así que apoyo todo lo que estás decidiendo en estos momentos, que claro, pueden decirte que algo estás haciendo mal o aconsejarte, pero ya será cuestión tuya si tomas en cuenta o no.
"Saludable, fuerte y equilibrada", perfecto, con esas tres cosas enfrentas todo :D
Te quiero, y ese cambio de Xim a Xim renovada me encanta.
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