• 2015 •
Durante estos días me he sentido un poco (muy) melancólica, entre los hechos relativamente recientes y entre memorias lejanas que todavía no me dejan en paz. A veces me gustaría no recordar con tanta exactitud aquello que de alguna manera me lastima. Y la música que no me ayuda; esta vez es el disco I Never Learn, de Lykke Li, que me gusta mucho pero siempre me da right in the feelz. Hoy, por ejemplo, serían dos años de que a Miguel le diagnosticaron la recaída en la leucemia y como tenía que ser ingresado de urgencia al hospital, ya no pudo ir conmigo al festejo de mi cumple. Ya falta poco, btw. Por otra parte, también hoy pero hace un año tuve una discusión tan fuerte con Zam que pensé que terminaría muy mal, ay, y todo empezó por una tontería y la incongruencia de mi mamá. Últimamente recuerdo mucho a Zam; no en el sentido de querer regresar con él ni nada por el estilo, sino porque muchas de las cosas que viví con él aplican ahora como aprendizajes sobre cómo debo o no actuar en ciertas situaciones. Él me dejó marcas más profundas de lo que pude imaginar.
Héctor no volvió a mensajearme y aunque pretendo que no me importa, en el fondo debo aceptar que aún me duele un poco. Valeria no me ha escrito nada al respecto y yo decidí alejarme de él. Hace unos días fue su cumpleaños y sí lo recordé y tuve muchas ganas de escribirle una felicitación, pero no lo hice. Me detuvo pensar en lo terrible que me sentiría si me ignoraba. ¿Otra vez? No, gracias.
• 2014 •
Aquella discusión con Zam fue muy fuerte, todo derivó en un malentendido muy grave que se resolvió porque él fue a buscarme después del trabajo al lugar a donde voy a ensayar. Me llamó para pedirme que saliera, pero ese día no había ensayo y le dije que estaba en casa. «¿Puedo ir a tu casa?», me preguntó. Le respondí que si quería, lo hiciera y al cabo de cinco minutos llegó. Bajé, fuimos a su coche y hablamos entre muchas lágrimas. Me partió verlo llorar. Me dio una explicación larga de cómo se sentía, de lo mal que le fue ese día y me dijo que me quería. Y era cierto. Hoy, después de un año, también es cierto lo que tanto escuché en mi vida:
Quien en verdad esté interesado en ti, encontrará hasta el último recurso para buscarte.
• 2015 •
Zam lo demostró en su momento. Y ahora que lo sé de primera mano, no hay pretexto que valga. Por eso me confunde recordar cuando Héctor me dijo que era muy difícil que una chica le gustara y que tuviera tantas atenciones conmigo cuando después se alejó sin al menos despedirse.
Ah, y Javier. De él no hay mucho qué decir. Aquel día que me canceló el desayuno, me preguntó si estaría libre en la tarde, pues él también se desocuparía. Le contesté que no porque ya tenía planes… Mentira, no tenía planes. Bueno, sí los tenía pero sola, para ir al FILUX —que ni estuvo tan padre, ¿eh?—. Pero tampoco se trataba de estar a su disposición.
—Perdón, Xim, en verdad quería verte hoy. Vas a pensar que soy una mala persona y ya no querrás volver a verme.Y ya. Después de eso no volvió a buscarme. Menos mal. No sé si en verdad se habría sentido apenado o si solamente era una salida más, pero al menos me evité la pena de mandarlo al diablo de una manera más fea.
—Descuida, pero al menos me hubieras avisado antes. Porque me cancelas a la mera hora y así no juego.
—:(
Como si no fuera suficiente con todo eso, también me molesté con Valeria. Por la mañana del viernes pasado le envié un mensajito para contarle un chisme importante de algo que me pasó pero que no puedo contar por acá, y no tuve respuesta hasta el domingo por la tarde. ¡Domingo por la tarde! El problema no es el tiempo que tardó (a veces yo también tardo tanto en contestar mensajes), sino que la vi en facebook haciendo un check-in en no sé dónde y luego subiendo algunas fotos, todo durante los días que no respondió. Chale. En su mensaje me pedía que le contara el chisme, pero la verdad es que me desanimé con eso que pasó y ya ni me dieron ganas de responderle.
Ya casi es mi cumpleaños y, a diferencia de otros años, éste no quiero celebrarlo. No tengo ánimos. Quiero estar sola, hacer un viaje corto a la playa y desaparecer por unos días. Si no, solamente ir a jugar billar mientras tomo una cerveza. Es triste porque para mí es importante esta edad: es el cuarto de siglo y logré algo importante antes de alcanzarlo cuando parecía que las probabilidades estaban en mi contra. No sé qué decidiré, sólo espero que mi humor mejore un poquito.
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