Ya vine a desahogarme porque me he vuelto insoportable conmigo misma. Sucede que tuve un malentendido con Héctor y hace una semana que no nos hablamos. :( El post tiene tres partes: el sábado, el domingo y después del domingo hasta ahora; intentaré no extenderme tanto en cada una para no hacerlo más confuso.
El sábado anterior salí con él y la pasamos increíble: nos vimos en Buenavista, como siempre, y de ahí nos fuimos a una bonita casa de té ubicada en la Condesa. En dos semáforos me pidió que cerrara los ojos para darme los regalos que me había comprado: uno era un tazón para cereal decorado con motivos de gatitos y un peluche de Rilakkuma; del otro hablaré más adelante. Escuchar sus anécdotas del viaje fue maravilloso; adoro platicar con gente que viaja porque me muestran un poquito del mundo y de culturas distantes, además de que me inspiran para no dejar nunca mis ganas de viajar a Finlandia. Le pregunté sobre algunas de las fotos que me mandó así como las que vi en su muro de facebook. Por haber sido un viaje de trabajo y tener contacto con empresas grandes, fue invitado varias veces a restaurantes nice. En uno de ellos, el postre fue una bola de helado de chocolate con una punta cubierta con una lámina delgada de oro. Otro día fue al mercado de mariscos, otro día a Akihabara… Me imaginé los escenarios según me los describía y aunque probablemente mis imágenes mentales no tengan nada qué ver con la realidad, sentir el viento en mi rostro y disfrutar mi té de frutos rojos mientras lo escuchaba hablar es algo que no quisiera olvidar. Después de acompañar nuestras bebidas con galletitas de mermelada fuimos a caminar a dos parques cercanos. En uno de ellos nos sentamos, lejos de donde hubiera tanta gente y continuamos platicando luego de la caminata divertida porque me hizo cosquillas otra vez. En algún momento sentí ganas de besarlo y sin pensarlo lo hice: me planté frente a él, lo tomé del rostro y me dejé llevar. Fue increíble porque me correspondió los besos y aunque también me acariciaba, no le dejaba tocar de más por estar en público. De hecho, vimos una pareja que estaba peor y a la que no me faltaron ganas de gritarles ¡váyanse a un cuarto! y echarme a correr, ja, pero no lo hice. En los mensajes que me mandó durante el viaje, varios tenían insinuaciones. Sí, de eso que están imaginando. Así pues, el segundo regalo que me dio no lo trajo de Japón, sino de una tienda de aquí y era un conjunto coqueto de lencería. No le creí cuando me comentó que sí sería capaz de regalarme algo así porque de broma de dije que sí se lo modelaría si me lo compraba, pero lo hizo. Y aunque le dije que tendría que esperar mucho tiempo para que eso pasara, lo consideré durante el paseo por el parque y finalmente acepté. Sí, ya sé que fue demasiado pronto, hasta mi hermano me llamó la atención (¡te estoy diciendo, pero eres necia!, me espetó), pero no me arrepiento porque en el fondo era algo que sí quería hacer. Sucedió después del parque, fuimos a un lugar bonito que estaba a unas calles de ahí.
El domingo tuve exhibición de danza con la ohana. Héctor ya sabía de esto porque en alguna de nuestras primeras salidas me pidió que le avisara cuando tuviera algún evento de danza para que fuera a verme, así que le comenté de esta última pero sin ilusionarme tanto porque la muestra fue en Teotihuacán —en un balneario horrible, por cierto—, pero aún así insistió en ir y el sábado quedamos en que aunque él llegaría por su cuenta, ahí estaría. Yo llegué primero junto con la ohana porque el registro de entrada para grupos era temprano y tenían que entrar completos. Tomé una foto de la fachada y se la envié por whats junto con otros mensajes: uno de buenos días, otros para confirmarle la hora en que sería el turno del grupo y uno más para avisarle media hora antes que ya no podría contestarle hasta después de la participación… pero no contestó ninguno, de hecho, ni siquiera los vio. Me sentí mal y varias veces pensé en que sólo me había usado el día anterior, pero no quise darle tantas vueltas al asunto en ese momento porque mis amigas querían que nos aventáramos a la alberca juntas. Olvidé el problema un rato y estuve con ellas nadando y posando para las fotitos. De regreso a casa estuve dormida durante la mitad del camino. El esposo de una de mis amigas pasó por nosotras y nos dejaron en una estación del metro a otra amiga y a mí, ya que ellos se desviarían mucho para regresar a su casa, pero estuvo bien porque me hacía falta caminar. Cuando llegué a casa volví a conectarme al whats pero seguía sin tener respuesta de Héctor. Me enojé mucho y luego de acomodar mis cosas y la ropa que lavaría al día siguiente, me quedé dormida.
No tuve respuesta de Héctor sino hasta el lunes a mediodía. Su mensaje tenía una disculpa por no haber ido ni contestado el día anterior y algo que más o menos se entendía como que se había quedado sin celular, pero no se explicaba bien y no dijo nada más. Después de un par de horas, lo único que le respondí fue un habla con la mano que obviamente no contestó. Para ese momento ya no me sentía tan enojada, más bien estaba desconcertada y si agregamos que su mensaje tan breve no decía mucho, pues también estaba confundida y con ganas de mandar al mundo al demonio por unas horas, pero luego de un rato me arrepentí de haber sido tan grosera. Por la noche hablé con Valeria y le conté todo lo que pasó; me aconsejó marcarle y hablar con él para disculparme (le mandé una notita de voz porque no tengo mucho saldo) y siguiendo sus palabras, también le dije que cuando pudiera, querría platicar con él. No sirvió de nada porque desde entonces no he tenido respuesta de él a pesar de que sí escuchó la notita… hasta el miércoles. Valeria me contó que ellos quedaron de platicar el jueves; ella le preguntó por mí pero él solamente respondió que hablaran el jueves cuando bajaran sus cargas de trabajo, pero no hablaron porque ella salió con su novio y él no dejó de tener tanto trabajo.
Así que ahora no sé nada. Después de la notita de voz no volví a mandarle ningún mensaje a Héctor por miedo a quedar como una rogona y porque además, tampoco sé si siga sin celular o algo así, y no he vuelto a tocar el tema con Valeria para no hartarla con lo mismo de siempre. Ella prometió darme noticias en cuanto supiera algo y sólo me queda esperar a que eso pase. Durante estos días, la mayor parte del tiempo me he sentido insoportable conmigo misma, pero he intentado no explotar con los demás porque no viene al caso. Admito que fui muy grosera con mi mensaje a Héctor y que probablemente me mandó al demonio porque ni siquiera le di oportunidad de explicarme lo que le pasó, pero no me parece justo que me ignorara después de haberle ofrecido disculpas. Estoy haciéndome historias en la cabeza, ¡justo lo que no quería!, pensando en que él ya no quiere saber nada de mí, recordando que el sábado me dijo que probablemente no lo vería sino hasta la siguiente semana por tanto trabajo que tendría e intentando resignarme a darle la vuelta a la página y dejar todo esto atrás. Es que no quiero. Para colmo, un dude de twitter me invitó a salir. Lo que me faltaba. Se llama Javier. Aún no hay fecha definida para vernos, pero la verdad es que no tengo ánimos para ir porque lo único que me interesa es arreglar las cosas con Héctor y estar con él; no quiero a alguien más. Tampoco quiero aferrarme a él, pues si no quiere hablar tampoco voy a obligarlo, pero es una pena que las cosas terminaran tan pronto y de una manera tan horrible.
Aaah, me gustaría adelantar los días y ya no estar dándole las mismas vueltas a todo este asunto. Me tengo harta.
1 comentario:
Espero que no suene muy fuerte lo que te voy a decir, aclaro que así lo percibo yo, no que tiene que ser así.
Pienso que eso de que se quedó sin teléfono son pretextos, Xim. No dudo que haya pasado, pero por favor, diez minutos todos los tenemos y no solo existe whatsapp, hay muchísimas redes sociales. Aparte, igual no actuaste muy bien, pero tampoco era para tanto, cualquier otro te hubiera dado explicación extendida de las cosas (ajá aún con todo y el cortón que le diste) y no las hubiera dejado así, más bien pienso que a este dude le dio miedito una mujer tan fuerte, decidida y super segura de si misma, si es así, es su problema ser un inseguro y te estaría haciendo un favor. Espero equivocarme y que reaccione a tiempo.
No te desgastes, deja el tiempo pasar y si realmente quiere algo padre contigo, estará y si no qué pena, porque estará dejando ir a una gran mujer con la que pudo tener todo.
Otra cosa, no te llames rogona porque no lo eres, te voy a presentar a dos tres que sí lo son jaja, más bien tú vas por lo que quieres, pero sin caer en el "no tengo dignidad, ni me quiero".
Para mí tú eres chingona, Ximeno y no hiciste nada mal.
:**
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