Uf, damn 2015, qué año. Sé que otra vez me desaparecí mucho tiempo y ahora que regresé, pensé primero en escribir un post por cada día relevante, pero la verdad es que fueron tantos que mejor decidí escribir el resumen de todo lo que dejé sin concluir y extenderme un poquito más en un par de asuntos más importantes. Vaya que la segunda mitad del año fue vertiginosa.
El resumen
Perdí todo el contacto con Héctor. Con el transcurso de un par de meses me quedó muy claro que no había nada qué hacer ahí. Al principio estaba muy confundida, pero entendí que cuando una persona no demuestra el mismo interés en ti que el que tú tienes por él/ella… pues es porque te pasas de ingenua (¡mensa!), y lo único que te queda es salvar lo poquito que te quede de dignidad alejándote.
Con Javier tampoco volví a hablar, pero fue porque me desesperó su necesidad de atención: se la pasaba subiendo selfies y hablando de necesitar otro corte de cabello ¡a una semana de haberse hecho uno! Sé que suena políticamente incorrecto lo que diré, pero, a veces se portaba más señorita que yo, con dramas incluidos. No. Bye.
Arreglé el malentendido que había tenido con Valeria y ahora que lo pienso con calma, admito que lo hice más grande de lo que era; en realidad no tenía tanta importancia. Pero vamos, nada es más fuerte que una amistad de 13 años y un par de cervezas. Y yo debo dejar de ser tan dramática.
Conseguí empleo. Aunque me gusta lo que hago, hay veces que lo percibo monótono y siento que empiezo a estancarme. He aprendido mucho, sí, y a pesar de que aún no me siento preparada para salir del nivel de trainee, creo que ya es tiempo de hacer un salto. Nunca se está preparado para los cambios, pero si no se hacen, te pudres porque te estancas. Embrace the change.
Zam me escribió un mail que nunca le respondí. Por más veces que lo leí, no logré entender cuál era su verdadera intención, aunque me pareció que tenía algo de culpa por… no sé, tal vez por la manera en que terminó la relación. Decía que quería retomar el contacto y, creo, entablar amistad. Me contó que tiempo atrás, después de cortar, había tenido un problema con su cuenta de twitter en donde supuestamente una persona se filtró y le borró followings; yo, entre varios de ellos. Yo pensé que había cortado tajantemente y le correspondí el unfollow. Entonces, al final del mail, hacía una comparación muy burda mencionando que volvería a seguirme en twitter con la sensación de hacerlo también en la vida real convencido de que, si algún día nos encontrábamos de nuevo, nos saludaríamos con cordialidad. O algo así. Es difícil describirlo, espero haberlo hecho bien.
Conocí a los mejores amigos de Dulce (Dulces), la mejor amiga de Zam. Cuando terminó su maestría en Alemania, Dul regresó a México a pasar las vacaciones de verano y a hacer un mega festejo todo un fin de semana: celebraba el fin de su maestría y el inicio de su doctorado; su cumpleaños y el fin de la licenciatura de su hermano. La fiesta fue una comida y campamento en el pueblo de su mamá, en una comunidad tan lejana en medio de la carretera a donde no llega ni la señal de celular, pero con paisajes hermosos. Los sopes que nos prepararon para el desayuno del domingo estaban hechos con masa de maíz recién cosechado, ¡wow! Unas semanas después, Dules volvió a convocar a otras reuniones más pequeñas, pero en ninguna vi a Zam. Y no quería.
Así fue la primera mitad de mi 2015.
1 comentario:
http://boards.4chan.org/pol/
mjajajaja xD
Publicar un comentario