Manuel.
Una semana después del
inesperado mail de Zam, que además me provocó sentimientos encontrados,
conocí a Manuel.
Según yo, me había prometido a mí misma que nunca más
volvería a salir con alguien de twitter, Según yo, aún no estaba lista
para iniciar una relación y menos después de lo que había pasado con
Octavio, Héctor y el estúpido de Roberto. Según yo, no quería conocer a
nadie. Por eso es que siempre debes tener cuidado con lo que dices,
porque cuando menos lo esperas, te ves a ti mismo retractándote.
Y así
fue. Manuel ya me había dicho que vendría aquel fin de semana de
Morelia, su ciudad, a la CDMX (¿wtf con estas iniciales?), a
ver a un proveedor, o algo así, y que tal vez podríamos vernos para
desayunar. Llegó el sábado en la mañana, nos vimos en los torniquetes
del metro Buenavista y fuimos a desayunar. La idea era sólo desayunar,
pero después fuimos a dar la vuelta al centro comercial, platicamos un
rato y después entramos a jugar hockey de mesa. Luego llegó la hora de
la comida y fuimos por hamburguesas. A media tarde fue a dejarme a casa
porque después de ahí iría a un bar con su hermana y, creo, a una tipa
que quería con él o algo así, pero nunca se dio —no me pregunten, a la
fecha no tengo muy claro qué pasó con la mujer en cuestión que resultó
ser una loca—. Antes de irse, le marcó a la mujer loca para preguntarle
dónde la vería, pero nunca le contestó. Entonces me preguntó si quería
acompañarlo, jaja, y le dije que sí. Quedamos de ver a su hermana y a un
amigo de ellos cerca del bar. Llegamos al lugar y pasamos algunas horas
bebiendo, platicando y tomándonos algunas selfies. Cuando salimos del
bar hacía frío y estaba lloviendo un poco, así que Manuel se quitó su
sudadera y me la prestó. :3
Al día siguiente me marcó
temprano para preguntarme si quería ir a comer con él antes de
regresarse a Morelia. La verdad es que no estaba segura porque me sentía
mal y me dolía la cabeza, pero de todas formas no perdía nada con ir y
la había pasado muy bien el día anterior, así que empecé a arreglarme
para verlo. Pasó por mí y fuimos por ensalada. Antes de irse, fue a
dejarme a mi casa y cuando nos estábamos despidiendo, ¡me robó un beso!
Él dice que no, que fui yo, pero no le crean, fue él. A la mitad de su
trayecto de regreso a Morelia, me estuvo mandando algunos mensajes, en
los que me decía que también se había divertido mucho y que le gustaría
seguir viéndome. También me dijo que me veía muy guapa ese día.
Y así
fue como empezó nuestra relación a distancia, a los dos días de
conocernos. Ya estamos a pocos días de cumplir un año y en serio no me
la creo, es la primera vez que duro tanto tiempo con alguien y estoy muy
feliz.
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