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16 febrero 2018

Perfect Life

Musiquita del post:
Todo el disco Hand Cannot Erase de Steven Wilson.

Me gustaba mucho venir al centro, especialmente con Mique, porque me recuerda mis últimos semestres en la Universidad. Un día me acompañó a hacer una práctica de Fotografía en las fuentes de la Alameda:


Neptuno II, en mi flickr perdido.

En otra ocasión me acompañó a buscar un cuentahilos para la clase de Artes Gráficas. Otro día me llevó a la FIL Minería y gracias a eso encontré este libro que me gustó mucho, de una autora finlandesa:



Y desde entonces no dejé de ir a la FIL Minería:


FIL Minería 2014


FIL Minería 2017

Pero no había vuelto al centro desde que el patán de Manuel me hizo borrar una foto que le tomé frente a Bellas Artes sin que se diera cuenta, pero que a mí me había encantado por lo natural del momento:


Para efectos ilustrativos. Abril 2017.

Long story short: a los diez minutos de subirla a mi instagram, sin siquiera haberlo etiquetado en la imagen, me dijo en un comentario, sí, ahí publicado: «borra eso». Y la borré y me enojé tanto, que desde entonces no me quedaron ganas de regresar a ese lugar que, a pesar de que me gustaba tanto por los recuerdos bonitos, me fue arruinado por el comentario de un imbécil.

Pero hoy, a casi un año de ese incidente, regresé y le di a uno de mis lugares favoritos una segunda oportunidad. O mejor dicho, ese lugar me la dio a mí, y no me arrepiento:


Detalle de la fachada del Palacio de Bellas Artes.

Pedí permiso de faltar hoy al trabajo para ir a obtener mi número de seguridad social, que me pedían para tener sus registros en orden. Pensé que iba a tardar mucho tiempo pero no fue así, ya que mi papá me ayudó con un contacto suyo, y en quince minutos ya tenía mi trámite resuelto. La oficina a la que tenía que ir se encuentra atrás de Bellas Artes, y como terminé ese asunto rápido, tenía que aprovechar el resto del día. No podía ser en otra ocasión, hoy era el momento perfecto. Así que estuve recorriendo algunos de los lugares por los que Mique me acompañó. Empecé por la explanada del Palacio de Bellas Artes:


«El ruido generado por el choque de los cuerpos». Exposición de Jorge Marín.

Me detuve en un Starbucks y pedí la bebida que solía pedir con él:


Frappuccino Chip.

Continué mi camino y llegué a Lumen para comprar el Sharpie rojo que me faltaba para el año en pixeles —color que espero usar lo menos posible—. Después me disponía a ir por mi boleto para e concierto de Steven Wilson, pero no lo hice porque en el camino iba mensajeando con Zam y me pidió que le comprara uno también, y como no llevaba suficiente dinero para ambos ni él podía depositarme en ese momento, decidí posponer la compra al próximo fin de semana para comprarlos juntos, y entonces regresé a casa. Además hizo mucho calor y no quería que eso me provocara fatiga o migraña. En uno de los buses en camino a la taquilla del lugar donde será el concierto, una señora me dijo que qué bonito era mi cabello. Me alegró mucho.

Amé mucho este día por haber hecho las paces con mis lugares favoritos.

13 febrero 2018

El 2018 en pixeles

Hello, beautiful people.

Como lo prometí en algún momento, he vuelto a desempolvar este blog que tenía en el abandono total. No recuerdo cuál fue el último post que escribí, pero el que sí recuerdo es en el que hablaba de Manuel —porque acabo de abrir en enlace, lol—. El tiempo pasó muy rápido y muchas cosas cambiaron. Terminé con él. Sí, ahora fui yo quien terminó una relación. Nunca me imaginé que eso sucedería porque les juro que lo quise mucho, pero aparentemente eso no era recíproco. Ya después les contaré de eso porque, a pesar de que yo di por terminado eso una semana después de mi cumpleaños 27 —hace exactamente ocho meses—, apareció de pronto en navidad, en año nuevo y a finales de enero y no fue nada agradable. Pero les digo que después hablaré de eso y de mi posterior regreso con Zam porque el motivo de mi regreso al blog es otro muy distinto.

La razón por la que regresé es porque quiero escribir mis feels como lo hacía antes, porque de verdad necesito algo así como mi safe space para desahogar todo lo que traigo en mi cabeza. Encontré hace poco una imagen que se llama Year in Pixels. Es un calendario muy burdo en el que coloreas el cuadrito correspondiente de cada día de acuerdo a una tabla de colores donde cada uno representa una emoción con la que definirías ese día.

Adjunto ejemplo (clic sobre la imagen para ver más grande):



«¿Adjunto ejemplo?» ¿Qué me pasa? Soné súper godínez. >:(

Entonces, decidí que para complementar este registro vendría, en la medida de lo posible, a escribir cómo estuvo mi día. Así nada más. Por el puro gusto y por tener más claro por qué me siento de tal o cual ánimo y hacer el balance general (¿balance general? ¿Otra vez godineando?) a finales de diciembre. No importa que ya haya transcurrido un mes y medio del año.

También adjunto el link de descarga del que yo hice aquí por si quieren imprimirlo, es tamaño carta.

Dicho todo esto, empiezo con el día de hoy.

Ando muy contentilla porque en la mañana, el dueño de la agencia donde trabajo me pidió que subiera a su oficina para hablar de un tema importante. Al principio sí me asusté porque minutos antes estaba quejándome de una brand leader de la oficina que está toda torpe y no sabe explicar las cosas que necesita; incluso creo que mi tono de voz fue bastante alto y me dio miedo que las otras brand torpes me hubieran escuchado y hubieran ido a acusarme, lol. Pero nada de eso sucedió, al contrario: el jefe quería hablar conmigo para primero, preguntarme cómo me he sentido a lo largo de estos meses trabajando en la agencia, y después de responderle que ha sido satisfactorio y productivo, hacerme saber que me iban a dar un incremento en el sueldo que correría a partir de esta quincena; además, tendría que enviarle mi RFC con homoclave y algo del seguro social para darme de alta en esas cosas que después te sirven para cotizar semanas de antigüedad. O sea, llevaba desde mayo que entré, sin prestaciones de ley. :( Pero ya me las van a dar. :)

Sin embargo, lo que me hizo más feliz de todo esto fue que su opinión sobre mí y mi trabajo es que es muy bueno, que está bien con lo que ha visto que hago y que la opinión general de la gente con la que trabajo también es positiva: que entrego rápido los pendientes, que soy bien hecha y comprometida. Y que lo único en lo que tengo que trabajar es en integrarme más con el equipo en el sentido de no tener miedo de preguntar cómo hacer algo que no sé; vaya, pedirle ayuda a mis compañeros que tienen más experiencia. Yo siento que sí lo hago, pero si me lo dijo fue por algo y estoy bien con eso. Le haré caso.

En otros temas, he estado tratando de mejorar mis hábitos de alimentación porque hace unos días tenía una sensación extraña en los brazos, como si se me cortara la circulación cuando los alzaba para peinarme, por ejemplo, o por el simple hecho de tenerlos flexionados. Ahora que lo pienso, se lo achaco a haber comido sushi muy seguido en ¿dos semanas? ¿Tres, tal vez? Porque ya tengo otras tres semanas sin comer sushi y ya no he tenido esa sensación. Dicen que los mariscos tienen mercurio y colesterol, quizá haya sido una especie de sobredosis o algo así. Así que decidí desayunar más saludable: llevo fruta picada, a veces avena, y sándwich de queso en pan integral a la oficina y me preparo un té allá porque no me da tiempo de desayunar en casa. Por lo mismo, procuro cenar un poquito tarde para que no sean tantas las horas de ayuno hasta el día siguiente. Pero a la hora de la comida es cuando más trabajo me cuesta porque aunque quedo satisfecha, me da mucho antojo de ir por helado o papitas con salsa inglesa y, ay, ya se me hizo agua la boca. :( A veces tengo tanto trabajo que se me olvida ir a la tienda o a los helados y cuando salgo de la oficina ya ni tengo el antojo porque siento que ya no son horas de comer chatarra. Pero cuando sí es muy fuerte el antojo no puedo resistirme. ¿Cómo le hacía a los 20 años para tener tanta fuerza de voluntad? :( En general creo que no voy tan mal pero sé que puedo ir mejor. Espero lograrlo.

También me prometí ir a dormir temprano y en eso sí he estado fallando durísimo. Por ejemplo, ahorita. Empecé a escribir este post a las 23h cuando a esa hora ya debería estar envuelta en las cobijas, aunque hoy decidí hacer una excepción porque a Zam le faltaba una hora de estudio y yo decidí hacer tiempo escribiendo esto.

Ya voy a desmaquillarme y prepararme para dormir.

Gracias por leer hasta aquí, regreso mañana y esta vez sí es en serio. :)

01 junio 2016

Resumen tardío del 2015, parte 2: Manuel.

Manuel.

Una semana después del inesperado mail de Zam, que además me provocó sentimientos encontrados, conocí a Manuel.

Según yo, me había prometido a mí misma que nunca más volvería a salir con alguien de twitter, Según yo, aún no estaba lista para iniciar una relación y menos después de lo que había pasado con Octavio, Héctor y el estúpido de Roberto. Según yo, no quería conocer a nadie. Por eso es que siempre debes tener cuidado con lo que dices, porque cuando menos lo esperas, te ves a ti mismo retractándote.

Y así fue. Manuel ya me había dicho que vendría aquel fin de semana de Morelia, su ciudad, a la CDMX (¿wtf con estas iniciales?), a ver a un proveedor, o algo así, y que tal vez podríamos vernos para desayunar. Llegó el sábado en la mañana, nos vimos en los torniquetes del metro Buenavista y fuimos a desayunar. La idea era sólo desayunar, pero después fuimos a dar la vuelta al centro comercial, platicamos un rato y después entramos a jugar hockey de mesa. Luego llegó la hora de la comida y fuimos por hamburguesas. A media tarde fue a dejarme a casa porque después de ahí iría a un bar con su hermana y, creo, a una tipa que quería con él o algo así, pero nunca se dio —no me pregunten, a la fecha no tengo muy claro qué pasó con la mujer en cuestión que resultó ser una loca—. Antes de irse, le marcó a la mujer loca para preguntarle dónde la vería, pero nunca le contestó. Entonces me preguntó si quería acompañarlo, jaja, y le dije que sí. Quedamos de ver a su hermana y a un amigo de ellos cerca del bar. Llegamos al lugar y pasamos algunas horas bebiendo, platicando y tomándonos algunas selfies. Cuando salimos del bar hacía frío y estaba lloviendo un poco, así que Manuel se quitó su sudadera y me la prestó. :3

Al día siguiente me marcó temprano para preguntarme si quería ir a comer con él antes de regresarse a Morelia. La verdad es que no estaba segura porque me sentía mal y me dolía la cabeza, pero de todas formas no perdía nada con ir y la había pasado muy bien el día anterior, así que empecé a arreglarme para verlo. Pasó por mí y fuimos por ensalada. Antes de irse, fue a dejarme a mi casa y cuando nos estábamos despidiendo, ¡me robó un beso! Él dice que no, que fui yo, pero no le crean, fue él. A la mitad de su trayecto de regreso a Morelia, me estuvo mandando algunos mensajes, en los que me decía que también se había divertido mucho y que le gustaría seguir viéndome. También me dijo que me veía muy guapa ese día.

Y así fue como empezó nuestra relación a distancia, a los dos días de conocernos. Ya estamos a pocos días de cumplir un año y en serio no me la creo, es la primera vez que duro tanto tiempo con alguien y estoy muy feliz.