Hace mucho que no voy al supermercado a otra cosa que no sea comprar algo de uso personal o estrictamente necesario [como las pilas para el discman o los boletos de autobús, por ejemplo]. Y hace mucho más tiempo que no acompaño a mi señora madre a hacer la despensa. En primer lugar, porque nuestros tiempos ya casi no coinciden: a veces va los viernes por la tarde, cuando yo estoy
en la escuela con amigos, paseando sin rumbo en la ciudad o buscando algún libro en la biblioteca. O va los sábados por la
madrugada mañana: se levanta a las seis o siete para estar ahí en cuanto abren el lugar y que no haya gente que le estorbe. Como sea, ¿levantarse TAN temprano en
sábado? ¡Eso es un crimen! >:( Lo per es que no importa cuándo vaya ni a qué hora, siempre se tarda alrededor de 4 horas, trae los mismos víveres de siempre y en ocasiones también compra cosas rarísimas que generalmente no usa.
Ya, lo dije. *respira de alivio*
Bueno, ¿y luego? Pues nada, que hoy fui a comprar un bra; me dio flojera ir al centro comercial porque está más lejos. Tan normal como cuando vas de rutina a comprar tu ropa interior..
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Tan normal como cuando estás eligiendo alguno que te guste y a tu lado tienes a una señora, generalmente gorda o con hijos pequeños, observándote.
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Tan normal como cuando te importa un pepino quién te ve. En fin, que salí del probador después de elegir uno porque qué más daba cuál fuera, al final nadie me lo va a ver..
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Y estuve paseando en los pasillos, y me topé con algunas blusas y pantalones de los que sentí una tentación enorme de probármelos. Regresé como 3 veces más al probador para decidir no comprar ninguna otra cosa más que el bra. Todo iba bien hasta que pasé por las medias y recordé que también necesitaba un par; fue entonces cuando noté que la gente me veía de manera bastante extraña. '¿Qué me ven, whores?', pensé.
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'Ou, la whore soy yo. Tonta.', proseguí. Un bra y unas medias, ah. ¡Ajá! Una de dos: o me ven y piensan que soy una wannabe–whore, o me ven y piensan que me voy a vestir ad hoc una noche.. bueno, ya saben. Me sentí como cuando los hombres van a comprar condones y les da pena pedir de los más grandes. De ese tipo de pena me dio. Por eso regresé a los probadores tantas veces, por buscar alguna blusa linda que 'distrajera la atención' del resto de mis compras, para que al final ninguna me gustara. Así llegué a la caja, y tomé cualquier revista [no pregunten cuál porque me da pena. Vaya, ni siquiera fue una NatGeo o algo que valiera la pena], y un paquete de Halls, y fue peor.
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El chico que empacó mis compras ni siquiera volteó a verme. Gracias, ¿eh?
No vuelvo a regresar al super en mucho tiempo. O eso espero.