Hace rato estaba haciendo un review de los comentarios del blog, sólo para suprimir los que eran spam y/u ofensivos, cuando encontré algunos de los primeros, de una personita muy especial [aunque no diré quién]. Ya casi son dos años de ello y, aún así, los flashbacks que tuve al leerlos fueron igual de nítidos. La palestina de colores, el intento de tinte plateado, el último disco de Muse –y tantas cosas más–.. ¡Todo, todo lo recordé tan claramente! Y sonreí; nunca me había dado tanto gusto recordar a alguien, incluso después de las breves lágrimas que llegaron a suceder. También eso lo recordé aunque es curioso que no tan vívido como los días lindos.
No, no es añoranza. I mean, para qué, si ya tengo a alguien a quien quiero demasiado [y a quien escribiré un pequeño post después]. Y para qué, además, si esta personita es muy feliz también con otra. Es sólo que me fue grato recordarlo sin querer.
Y así.. :)
15 octubre 2011
11 octubre 2011
¿El soccer es un deporte? ¿En serio?
Nunca he sido una chica a la que le gusten los deportes por televisión. Nada. Excepto el patinaje artístico y el snowboarding de los Juegos de Invierno. Y no soporto el soccer ni a sus comentaristas. Odio el grito de ¡gooool! porque pareciera que suben intencionalmente el volumen a niveles ensordecedores y que pueden llegar a enojarme durante un buen rato.
Hace unos meses intenté dejar de lado ese odio por el soccer, por insistencia de Franco. Era uno de esos –infinitos– partidos entre el Barça y Real Madrid, en el que a nosequién se le cayó el trofeo de las manos y lo aplastó el autobús. Ése. Pero no funcionó: en menos de 15 minutos le perdí todo el interés y preferí quedarme dormida.
[ ¿Vieron cómo no sé nada de soccer y tampoco me importa? ]
Pero a pesar de todo mi odio por ese 'deporte', que al final me tiene sin cuidado –porque además, el tráfico es casi nulo cuando hay partidos y uno puede pasear por la ciudad a gusto–, tampoco he entendido jamás a las mujeres que se ponen en un modo tan histérico hacia sus novios/whatevers, que hasta dan lástima. Esas que, por ejemplo, se desesperan y arman un drama porque sus whatevers hacen más caso al juego que a ellas. Pues, ¡es obvio, mujeres! Ni siquiera en el medio tiempo podrán entablar una conversación con ellos, que no sea sobre el tema.
"Qué amargada con el fut", me dice Alan por msn. Haha, sólo un poco ;) No es el fut, es la gente idiota. Y antes, en la secundaria, lo que más odiaba de ello era cuando jugaba la Selección y todo el mundo se sentía super patriota. Ahora me causa gracia ver que entonen el Himno con el saludo a la Bandera, ¡jajajajajajaja!
Hace unos meses intenté dejar de lado ese odio por el soccer, por insistencia de Franco. Era uno de esos –infinitos– partidos entre el Barça y Real Madrid, en el que a nosequién se le cayó el trofeo de las manos y lo aplastó el autobús. Ése. Pero no funcionó: en menos de 15 minutos le perdí todo el interés y preferí quedarme dormida.
[ ¿Vieron cómo no sé nada de soccer y tampoco me importa? ]
Pero a pesar de todo mi odio por ese 'deporte', que al final me tiene sin cuidado –porque además, el tráfico es casi nulo cuando hay partidos y uno puede pasear por la ciudad a gusto–, tampoco he entendido jamás a las mujeres que se ponen en un modo tan histérico hacia sus novios/whatevers, que hasta dan lástima. Esas que, por ejemplo, se desesperan y arman un drama porque sus whatevers hacen más caso al juego que a ellas. Pues, ¡es obvio, mujeres! Ni siquiera en el medio tiempo podrán entablar una conversación con ellos, que no sea sobre el tema.
"Qué amargada con el fut", me dice Alan por msn. Haha, sólo un poco ;) No es el fut, es la gente idiota. Y antes, en la secundaria, lo que más odiaba de ello era cuando jugaba la Selección y todo el mundo se sentía super patriota. Ahora me causa gracia ver que entonen el Himno con el saludo a la Bandera, ¡jajajajajajaja!
hablo de:
TEATRERA
2 comentarios:
04 octubre 2011
De las consecuencias de tanto pensar sobre el incómodo (y triste) apego al dinero
[Continuación del post anterior]
Entonces, supongo que tendré que esperar hasta conseguir un empleo para poder costear el plan de mi probable teléfono por mi propia cuenta.
Y de pronto vino un pensamiento random con todo esto: quiero irme a vivir sola, por muy lejano, a los dos años y medio de terminar la carrera [me falta uno]. Quiero rentar un departamento en una unidad que está cerca de donde vivo actualmente, y a donde voy cuando tengo ganas de pasar el rato en los columpios. ¿Y por qué vivir sola? Bueno, he de confesar que, en parte, es porque a veces no soporto la ya de por sí mala convivencia en mi casa. Por otra, porque mipueblo bicicletero colonia es cada vez más fea y abundan los asaltantes. Nunca me ha pasado nada, pero no quiero esperar a que suceda. Además, simplemente quiero vivir sola.
[ Paréntesis: Hace poco fuimos a una tienda de muebles, y me encantó. Ya sé a dónde iré para amueblar mi futuro depa. ]
Sé que eso implica montones de responsabilidades pero, no hay nada con lo que no pueda lidiar ;D
Entonces, supongo que tendré que esperar hasta conseguir un empleo para poder costear el plan de mi probable teléfono por mi propia cuenta.
Y de pronto vino un pensamiento random con todo esto: quiero irme a vivir sola, por muy lejano, a los dos años y medio de terminar la carrera [me falta uno]. Quiero rentar un departamento en una unidad que está cerca de donde vivo actualmente, y a donde voy cuando tengo ganas de pasar el rato en los columpios. ¿Y por qué vivir sola? Bueno, he de confesar que, en parte, es porque a veces no soporto la ya de por sí mala convivencia en mi casa. Por otra, porque mi
[ Paréntesis: Hace poco fuimos a una tienda de muebles, y me encantó. Ya sé a dónde iré para amueblar mi futuro depa. ]
Sé que eso implica montones de responsabilidades pero, no hay nada con lo que no pueda lidiar ;D
hablo de:
XXIM RESPONDE
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Del incómodo (y triste) apego al dinero
He estado pensando seriamente en cambiar de celular, y es que el que tengo, no creo que siga viviendo después de diciembre. Ha aguantado bastante, poco más de 3 años, entre caídas, olvidos y un sinfín de cargadores que ya hasta perdió la recepción en mi propia casa, ja. ¿Recuerdan cuando el Nokia 5300 estaba de moda? Yo tampoco.. Bien, ése es el mío, que para estos tiempos ya sólo es un celular de chicles. Me lo regaló mi papá en un día del niño, ¡aw! Pero por más que quiera usarlo hasta que un día amanezca y simplemente ya no encienda tampoco es muy nice.
Después de un par de meses intentando decidir entre un iPhone u otro Nokia, y pensando seriamente en contratar o no un plan (porque la elección por Nokia ya es un hecho), me puse a pensar en que es posible que al cabo de un tiempo ya no pueda seguir costeándome el plan, porque no tengo la certeza de por cuánto tiempo más seguiré recibiendo el dinero de cada quincena.
Todo el asunto del nuevo teléfono que aún no tengo [ya sé, fue una introducción enorme] me hizo pensar más seriamente en la manera en que lo pseudo administro. Quiero decir, sí contemplo mis gastos fijos de cada mes, y algunos variables o eventuales, como la comida fuera de casa, las fotocopias para la escuela o material, más unos nuevos, como medicinas y otras cosas varias. Whatever. Pero aún así lo gasto como si nunca se me fuera a acabar del monedero. Por lo mismo, no sentía tanto apego por ese dinero, aunque al pensarlo detenidamente me da tristeza ver que podría frustrarme cuando deje de recibirlo, por el teléfono y las medicinas. Aunque también me ha servido para no gastar a lo random en cosas inútiles; ahora pienso más en cómo lo voy a gastar y si realmente necesito aquello que tantas ganas me dan de comprar, como un par de patines.
Me incomoda el hecho de que esta necesidad de dinero pudiera convertirse en algo más enfermo en un futuro. Eso. Y no, de verdad no soy así.
En fin.
Después de un par de meses intentando decidir entre un iPhone u otro Nokia, y pensando seriamente en contratar o no un plan (porque la elección por Nokia ya es un hecho), me puse a pensar en que es posible que al cabo de un tiempo ya no pueda seguir costeándome el plan, porque no tengo la certeza de por cuánto tiempo más seguiré recibiendo el dinero de cada quincena.
Todo el asunto del nuevo teléfono que aún no tengo [ya sé, fue una introducción enorme] me hizo pensar más seriamente en la manera en que lo pseudo administro. Quiero decir, sí contemplo mis gastos fijos de cada mes, y algunos variables o eventuales, como la comida fuera de casa, las fotocopias para la escuela o material, más unos nuevos, como medicinas y otras cosas varias. Whatever. Pero aún así lo gasto como si nunca se me fuera a acabar del monedero. Por lo mismo, no sentía tanto apego por ese dinero, aunque al pensarlo detenidamente me da tristeza ver que podría frustrarme cuando deje de recibirlo, por el teléfono y las medicinas. Aunque también me ha servido para no gastar a lo random en cosas inútiles; ahora pienso más en cómo lo voy a gastar y si realmente necesito aquello que tantas ganas me dan de comprar, como un par de patines.
Me incomoda el hecho de que esta necesidad de dinero pudiera convertirse en algo más enfermo en un futuro. Eso. Y no, de verdad no soy así.
En fin.
hablo de:
DAMN,
TEATRERA
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