28 julio 2014

Sobreviví… de nuevo

¡Sobreviví!

Qué exagerada. La verdad es que volví a pasarme de paranoica porque no sucedió nada malo. Mi entrevista era a las 15h, pero salí de mi casa dos horas antes porque no sabía cuánto tiempo tardaría en pasar el bus y porque tampoco sabía qué tan atascado estaría el tránsito a esas horas. Pero con el transporte no tuve problema porque llegué en una hora, ¡una hora! ¿Qué haría en el rato que tendría que esperar? Pues comí. Ya empezaba a tener hambre y seguro no habría sido buena idea entrar a la entrevista sin comer; podría tener ruidos incómodos. A un par de calles encontré una fonda y me gustó el menú que ofrecían, por lo que procedí a sentarme y comer a gusto. Una hora es una maravilla para una chica que come lento.

Pasó la hora y estuve en la casa de fachada azul y rejas blancas cinco minutos antes de mi cita. Toqué el interphone. A los dos minutos un hombre joven se asomó por una de las ventanas para preguntarme si venía a entrevista a lo que respondí que sí, así que me llevó a la recepción y me pidió que esperara mientras llamaba a la persona que me atendería. No pasaron más de cinco minutos cuando llegó otro hombre joven y me invitaba a subir las escaleras de esa casa tan silenciosa. Al subir se encontraba la sala de juntas, donde ya se encontraba un compañero de este hombre joven y a donde me invitó a sentarme para que ambos encargaran de llevar a cabo la entrevista. Me sentí cómoda, pero no pude controlar mis manos sudorosas, ¡cómo odio eso! En fin. Empezaron aclarándome datos importantes sobre quiénes eran, para quién trabajan, su forma de trabajo, sus horarios y cómo responden ante los candidatos que son puestos a prueba durante 3O días —que sí son pagados—. Hasta ahí sonaba todo bien, excepto lo de los horarios. Tienen hora de entrada pero no de salida. En sus palabras, «salen hasta que se termina el trabajo» y también laboran los sábados, aunque dependiendo de la carga de trabajo los viernes se decide si se va o no al día siguiente. Poco dinero por muchas horas absorbentes y la probabilidad de quedarme sin medio fin de semana. Aunque, eso sí, la carga depende también de la temporada del año. Y para concluir la primera parte de mi entrevista revisaron mi CV y me pidieron que les mostrara y explicara mi portafolio. Me comentaron que ellos estudiaron en la misma universidad que yo, aunque no supe hace cuánto tiempo; supongo que hace unos 1O. Me sentí bien explicándoles mi portafolio porque a pesar de que lo realicé en dos días, los trabajos que seleccioné son los más representativos y los que me da más gusto mostrar.

Después de esta primera parte, me comentaron que para pasar a la segunda —para la cual me habían pedido las dos horas de disponibilidad— me harían un examen práctico, que consistía en seleccionar tres objetos que hubiera en esa sala, ya fueran míos o de ellos. Eligieron dos míos, que fueron una agenda y una pulsera, y con ellos debía hacer un anuncio en tamaño carta para una promoción en la que, con la compra de la agenda se regalara la pulsera. Al final, debía crear una carpeta en el escritorio y guardar ahí el archivo que generé y avisar a otro de sus compañeros cuando terminara. Así pasó y cuando regresamos a la sala de juntas, uno de los hombres que me entrevistó me entregó mis cosas y me acompañó a la salida diciéndome que revisarían mi archivo y me llamarían si quedé seleccionada.

Como ven, no tenía nada qué temer, pero ah, siempre he de ser una paranoica. Y si me preguntan mi opinión sobre mi día, pues… estuvo bien, a secas. Me sentí cómoda durante la entrevista, no tuve problemas para llegar al lugar y la gente que me atendió fue muy amable… y ya. Pero no me gustaría que el trabajo me absorbiera todo el tiempo sin saber a ciencia cierta cuándo tendré un poco de vida para mí misma. No sé si exagero de nuevo con esto, pero es que si estuviera un poco mejor pagado y no tuviera que ir los sábados, seguramente lo consideraría.

Ah, y creo que la ropita decente que había comprado para la ocasión estuvo bien, pero en lugar de blazer usé una chamarra ligera. Eso sí hubiera sido demasiado formal. Otra de las cosas que aprendí de esto es que puedo ir vestida menos formal en mis siguientes entrevistas. Bien vestida, eso sí, pero no tan formal.

25 julio 2014

Tengo miedito

Sucede que ayer por la tarde recibí una llamada de uno de los tres lugares a los que envié mi CV la semana pasada, para concertar una entrevista. Será el lunes 28 a las 15 h. Me dio mucha emoción, tomé el recado y en cuanto colgué, busqué la dirección para saber cómo llegar. Para calcular rutas de transporte, usé una página que me recomendó Zam y creo que ya sé por dónde iré. Estaba muy emocionada porque por fin me llamaron y procedí a buscar la página del lugar, pero no la tienen. Ni siquiera una de facebook, por lo que se me hizo un poco sospechoso y desde ahí mi emoción empezó a disminuir. :( En el street view parece una casa, con fachada azul y rejas blancas. Otra cosa que tampoco me agradó tanto fue que durante la llamada, el señorcito me dijo que tendría que tener unas dos horas y media para la entrevista. No me encanta, a menos que sea para hacer pruebas psicométricas o esas cosas, aunque creo que es muy pronto para tenerlas. Al final decidí que sólo iré a que me tomen la entrevista pero no le daré seguimiento, no quiero quedarme en ese lugar. Además, el rumbo está medio feo y algo me da mala espina. ¡Temo por mi vida! D:

Sé que a veces soy muy paranoica y que luego no es para tanto, pero aún así quiero estar segura. Voy a pedirle a Zam que me acompañe el fin de semana a buscar el lugar. Hace poco leí un caso medio creepy que contaba cómo a tres diseñadores les robaron sus computadoras durante una entrevista falsa. Qué puto coraje. >:(

Pero volviendo a lo de la entrevista, lo que sí haré será mi book impreso, me pidieron llevarlo junto con mi CV. Pero no sólo por eso, sino porque imagino que los otros lugares tampoco tardarán en llamarme y también debo llevarlo allá —a falta de una tablet donde pueda mostrarlo—. Hace un par de días se me ocurrió una idea para mi retícula, espero que funcione. La he estado imaginando y me gusta saber que está fundamentada científicamente, hell yeah.

Ah, y recordando un poco lo de la vestimenta, me falta conseguir unos zapatos decentes, haha. O tal vez use mis botines de siempre, no sé.

¡Deséenme suerte y rueguen por mi integridad! :D Si no, sepan de nuevo que los quise mucho.


17 julio 2014

De mi búsqueda de ropa y mi éxito casi seguro

Le dije a Zam que ya me iría a dormir, pero no podía dejar de escribir este post porque quiero volver a ser activa en Blogger. Prometo no tardar mucho; son las OO:26 h.

Vine a contarles que estoy emocionada porque el martes mandé mi CV a tres lugares diferentes, luego de que Zam me ayudara el fin de semana a buscar lugares bonitos para postularme. En ninguno me han contestado, pero dicen que a veces se tardan hasta una semana en hacerlo. Y también vine a contarles que mientras eso sucedía, ayer me fui a dar la vuelta a algunas tiendas de ropa para buscar algo qué usar para mis entrevistas. Me probé mucha ropa, pero no toda me gustó cómo se me veía y confirmé que odio usar trajes sastre. Por lo menos los que son de pantalón. No, no. Por más que me veía al espejo y me cambiaba una y otra vez las prendas, no me sentía auténtica ni cómoda. Curiosamente, con los vestidos me sucedió lo contrario.

Me he documentado sobre la vestimenta que se debe usar en entrevistas y con base en eso estuve escogiendo la ropa, pero además de no convencerme nada, me sentía confundida: ¿debería ir de colores muy sobrios aunque mi carrera sea Diseño? Zam me había aconsejado: «trata de no ir taaaan formal», pero no me sentía muy segura. Así estuve cerca de dos horas en una tienda y al final decidí no comprar nada ahí para seguir buscando en otras. Hice un break para comer y luego continuar con mi búsqueda, lo cual me ayudó mucho porque de pronto me vino una pregunta interesante a la mente: «¿quién dice que lo formal no puede llevar ligeros toques de color? No tengo que ir toda aburrida sólo de azul marino y blusa blanca». Con esa premisa en mente, seguí recorriendo tiendas hasta que llegué a una donde encontré prendas que sí me gustaron: un vestido blanco, una falda negra con toques naranjas, una blusa blanca y un blazer negro. Me sentí orgullosa de mi selección. Sólo faltaron los zapatos. Lo único malo es que, por ser época de rebajas, había mucha gente, tanto para entrar a los probadores como para pagar. Y como Zam había llegado por mí mientras yo estaba en esa tienda, no quise tenerlo ahí desesperándose cuando me dijo que no le gustaban las tiendas con demasiada gente. Mañana, bueno, hoy regresaré temprano. No me encanta hacer eso, pero esta vez es necesario. Dejé las prendas a donde las había tomado, al fin que ya sabía dónde estaban, pero con el miedito de no encontrar mis tallas. :(

Espero que me gusten cuando me vea al espejo. Y que me queden, porque era tienda lowcost donde tienen tallas pequeñas. También espero que ya me contesten los mails, ¡ya quiero trabajar! Hahaha. Al rato les contaré qué sucedió.

Y ya terminé el post. Es la 1:O6 h.

Update: 18 de julio, 02:18 h.

Pues sí encontré lo que quería, nadie se llevó mi talla de falda bonita y en otra tienda encontré una blusa que le hace juego. Y cuando me miré al espejo, me di cuenta de que si la llevo dentro de la falda, parece un vestido. Estoy muy feliz con mis compras.

En cuanto llegué a casa, saqué las prendas de la bolsa donde las llevaba para mostrárselas a mamá, quien me felicitó por mi buen gusto, o algo así. Ya sólo faltan los zapatos, pero para conseguirlos iré a otro centro comercial. En la tienda encontré otro blazer que me gustó, pero tenía una parte del forro muy descosida y no me di cuenta hasta que entré al probador, así que se la entregué a la encargada cuando salí de ahí. Y al final decidí no comprar el vestido que había encontrado ayer, porque aunque me gustó y me quedó, recordé que ya tenía uno en casa. El otro blazer, el negro, lo tomé sólo para ver cómo se veía con la falda que sí compré, porque también tengo uno.

Así, pues, fue como tuve éxito en mi búsqueda de ropa decente para las entrevistas. Sólo falta que me respondan mis correos. :(

16 julio 2014

La vida sin smartphone es horrible

No sé cómo podía vivir sin uno cuando tenía 2O años.
Les cuento rápidamente: Hace más o menos un mes, algún malparido me robó el iPhone mientras estaba en una presentación de danza, y no conforme con eso, hizo llamadas de mal gusto a mis contactos: le marcó a Zam para no sé qué rayos, y luego a mi madre para decirle que me tenían secuestrada. ¡Por dios! Pinche gente estúpida sin nada qué hacer. Obviamente, mi madre no se lo creyó e inmediatamente colgó. Cuando regresamos a casa, Zam me prestó su teléfono para reportar el robo del mío, y ya. Bloquearon el número IMEI, así que no funcionará nunca aunque le cambien la SIM. O eso dicen. Luego cambié todas mis contraseñas y nos fuimos a comer. En fin. Tenía que terminar de desahogar mi tragedia en algún lugar. :(
Ahora vuelvo al punto inicial: no soporto no tener smartphone. Ya llevo un mes con un celular de chicles que me prestó mi mamá, y aunque agradezco tener al menos ese medio para estar comunicada —porque sí lo necesito—, me desespera tener que estar pegada a una computadora para darle seguimiento a información que es importante para mí. Desde las notificaciones de facebook para saber si habrá clase de danza hasta los mails desde donde mandé CVs. En el momente intermedio desde que me lo robaron hasta que lo reporté, me sentí muy vulnerable: mis cuentas de mail, mis contactos, mi foursquare. Es increíble cómo guardamos un registro detallado de toda nuestra vida en ese aparatito. Y es creepy hasta que te pones a pensar en eso. Lo único que me encanta no tener es Whatsapp; siempre lo odié.

Por otro lado, el iPhone también era mi medio para entretenerme y jugar. Ya saben, subir fotos a instagram, ver twitter y reírme de los mames por tonterías, ganarle a Zam en Apalabrados (¡muahaha!) y buscar lugares tontos en foursquare. No sé cómo podía vivir sin todo eso a los 2O años, pero seguramente era muy aburrido.

Ahora estoy como hace dos años, guardando todo el dinero que pueda para juntarlo y comprar otro iPhone. ¿Pero por qué un iPhone, Xim, si hay muchos otros smartphones más bonitos y baratos? Porque me gusta mucho la interfaz intuitiva de Apple; nunca he podido acostumbrarme a la de algún Android y porque me parece incongruente comprar un Windows Phone teniendo una Mac. La interfaz Metro de Windows no sirve para nada más que para verse bonita. No sé, pero seguramente es un enredo a la hora de sincronizarlos con la compu. Y porque simplemente es muy cómodo para mí.

Así que, lo único que queda es esperar a tener muchos dineros y ser más cuidadosa con mi información cuando tenga el nuevo teléfono. :(