Hace rato platicaba por MSN con un ex [uno de los pocos con los que he terminado relativamente bien] sobre sus penas de amor. En cierta manera fue gracioso porque actualmente anda con una niña estilo Cindy la Regia: joven, de status B -me imagino- y con una urgencia de casarse que se nota a varias millas de distancia.
Ja, penas. Más bien es asfixia. Todo un estuche de monerías la mujer: posesiva, celosa y berrinchuda.
"Es que no quiero que veas a tus amigos"
"Tu socio me cae mal; no quiero que trabajes con él"
"Quiero que pases [inserte cualquier fecha aquí] conmigo, todo el día"
"Quiero que nos casemos, ya"
Son algunas de las situaciones por las que está pasando mi conocido. Es extraño; en un país machista como éste, en esta situación los papeles parecen estar invertidos. Si bien es cierto que aunque en nuestros tiempos fue muy maldito, tampoco le deseé -en su momento- tanto mal. No me divierte su situación, aunque es claro que de alguna manera me hace sentir bien que ¿el Karma? ¿el destino? o como quieran llamarle, ha cobrado con creces por los malos ratos que me hizo pasar.
No es por ardor, digo, de todo aquello ya pasaron 2 años. Pero, después de todo, se siente bien.
Y si tú, conocido [por aquello de que no mencionaré nombres], llegas a leer este post, sólo quiero recordarte lo que platicábamos. Lo que decidas hacer, it's up to you. Y te aprecio, créelo.
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