1
En primer lugar, recordé que Daniel tenía una manera similar de pensar a Roberto. Así empezó con Vicky y creo que ya llevan más de un año juntos. Qué bueno por ellos si les funcionó irse a la cama y luego ver si aparecía algún sentimiento después del sexo. Yo no pienso así y así he estado perfecto durante estos años, y es una pena por Roberto que él no lo entienda, pero tampoco voy a desgastarme discutiendo con alguien que no entiende razones.
2
Haciendo memoria, recordé un post que escribí aquí cuando apenas empezaba el blog. Lo enlazaría, pero lo borré. Tenía 19 años y en ese entonces me gustaba mucho un dude de otro grupo de la carrera que se llamaba Samuel. Un día al final del trimestre, después de clases, me lo encontré cerca de los talleres de Industrial. Después de vagar por un poco por los pasillos de la escuela nos encerramos en un salón vacío para besarnos y fajar. Al principio me sentí otra persona, pues había hecho algo que nunca antes y extrañamente me sentí bien: atrevida, diferente y renovada. Creí que al cabo de unos días él llegaría a decirme que quería algo más formal, pero lo que encontré fue peor: el día de la exposición de trabajos finales lo vi abrazando de la cintura y besando a una chica mucho mejor: guapa, delgada, bien vestida y maquillada. Todo lo contrario a lo que era yo en ese momento: gorda, medio fodonga
para vestir, no me maquillaba y tenía el cutis lleno de acné. Me sentí chinche y quise salir corriendo de ahí. Pasó mucho tiempo para que volviera a sentirme tan ligera como el día del encerrón.
3
La siguiente vez fue a los 21. Sexteé con un follower —a quien llamaremos F y que nunca me gustó físicamente— durante algunos días, pero de él no hay mucho qué contar pues desapareció al cabo de un par de semanas y no volví a saber de él hasta hace unos meses. Sólo lo vi una vez, antes del sexteo y nunca volvimos a tocar el tema. Luego de otro par de años, mientras le platicaba a Mique sobre F le confesé lo que hice y el nulo gusto que le tenía, a lo que me respondió:—Si el dude no te iba, ¿por qué sexteaste?Luego llegó Alan M. y olvidé ese mood despreocupado. En ese momento decidí de nuevo que eso no era lo mío.
—Pues porque estaba en un mood tan despreocupado, que me importaba un pepino lo que sucediera con X o Y dude.
—¿Qué despreocupada, eh? Qué valemadres…
4
Entonces, ayer por la mañana recordé la pregunta de Mique pero en el transcurso de la tarde con Roberto pensé que no perdía nada por algunos besos, y en caso de que me gustaran, yo decidiría si le seguía el paso para dejarme llevar, por eso le correspondí el primero que me robó. Pero no fue así y como faltaba poco tiempo para irnos, pues ya me dio lo mismo recibirle los siguientes besos. Y decidí por tercera vez que eso de ser tan ligera no iba conmigo, aunque en esta ocasión ya estoy segura de ello.
5
Entre otras cosas, Roberto decía que mientras llega tu media naranja, ve comiendo mandarinas.
Pero no quiero comer mandarinas ahora. Estando a unos meses de llegar a mi primer
cuarto de siglo, cada vez estoy más segura de mis decisiones y si no
quiero mandarinas porque no se me antojan, ¡no tengo por qué comerlas,
carajo! También decía que por estar esperando a una persona más
compatible con mi manera de pensar podría estar dejando pasar muchas
oportunidades. ¿Y saben qué? Me vale tres hectáreas de invertebrada
porque esperar no representa un problema para mí. Esperé mucho tiempo
para que llegara Alan Zam y aunque ya no está, tengo la certeza de que
así como él llegó, llegará alguien más. Tengo muchas cosas de qué
ocuparme mientras espero, así que no estaré aburriéndome.
6
Por la tarde le conté a mi hermano de la salida con Roberto, con
detalles y contexto. Mi hermano es mi confidente y aunque es cinco años
menor que yo, podemos hablar perfectamente de cualquier tema, así que
después de contarle todo, en pocas palabras, dijo lo que ya se sabe:
Roberto es un imbécil y me aconsejó no seguir hablando con él. Por
supuesto que no seguiré haciéndolo, y menos después de ese fracaso de
cita y de los tuits ardidos que ha estado escribiendo en forma de
indirectas. Aparte de imbécil, cobarde. Meh.
7
Sabía que no podía esperar mucho de alguien que ni siquiera hizo el esfuerzo de verme en alguna estación intermedia del metrobús porque la suya le quedaba a unos pasos de su casa, con el pretexto de que sería poco práctico verme más cerca para luego volver a la parada del bus. Y que al momento del regreso hacia nuestras casas ni siquiera me preguntó si podía acompañarme a la mía. Su máxima preocupación fue pedirme que le avisara cuando llegara. Al contrario, Alan M. sí me regresó desde la primera cita; Alan Z. también quiso hacerlo y aunque yo tenía que ver a Benito en su tienda, al menos me acompañó hasta la entrada. A lo que voy es que quería todo tan fácil y hacer el mínimo esfuerzo, que sólo puedo pensar: easy come, easy go.
8
Finalmente, quiero a mi lado a una persona que pueda seguirme el paso emocional, mental y sexualmente, no a alguien que quiera adelantarse con pretextos estúpidos y que no respete mis tiempos. Quiero a alguien con quién compartir parte de mi vida y estar atenta y presente en la suya y superar nuestras dificultades juntos por muy grandes que parezcan, en lugar de acobardarse en la primera. Quiero a alguien con quién celebrar mis triunfos, llorar mis tristezas, desahogar mis enojos y superar mis miedos sin sentirme ridícula por hacerlo. Quiero todo esto porque sé que puedo darlo y sabré esperar.