14 diciembre 2014

El último desvelo

…o el último post del 2O14 que originalmente había publicado en el otro blog. Enjoy!



❝ Faltan un par de semanas para que el año termine, y por cursi que parezca, por estas fechas tengo la costumbre de hacer un balance anual y uno semestral de las cosas que hice. Para mí es importante hacerlos porque me enriquece comparar mi año actual con el anterior. Y con el de este año me doy cuenta de que gané más de lo que perdí o dejé. ❞

Estas palabras, que escribí a una persona importante que ya forma parte de mis ganancias, son sólo una breve descripción de lo afortunada que fui este año. Di lo mejor en todo, de verdad, en todo. En los dos concursos grupales de danza donde participé ganamos el segundo lugar. En el maratón de danza no llegué a estar entre las finalistas, pero superé mi marca personal (de 2h12' a 3h55') con una gripe terrible encima. También terminé el servicio social y cada vez veo más cerca el día de recibir mi título y cédula. Y en la búsqueda de empleo descarté lugares que no me parecían tan buenos y fui rechazada de otros, pero esas entrevistas no fueron tiempo perdido porque me ayudaron a entrenarme para las siguientes y me sirvieron para encontrar un lugar muy bueno en el que estoy segura de querer quedarme y en el que, por cierto, desde el 6 de noviembre estoy en proceso de selección.

No fue, sin embargo, un año perfecto. También tuve muchos tropiezos y cometí errores: lastimé gente, fui lastimada y me lastimé a mí misma sintiéndome mediocre en varias ocasiones, impotente por no poder avanzar al ritmo que me hubiera gustado (aunque al final comprendí que a veces es mejor dar un paso a la vez) y frustrada por detenerme cuando no debí hacerlo. De igual manera, lloré todas las lágrimas que había acumulado durante meses y escupí mucho veneno de formas inapropiadas.

Pero viví la relación más constructiva, agridulce y libre que he tenido en mucho tiempo, que terminó como todo lo finito que existe y de la que no puedo decir más que cosas buenas —porque además me dejó una amiga nueva—. Fue medular en este recuento porque esa persona estuvo presente en todo lo que mencioné anteriormente y me hizo entender que en la medida que me esfuerce en lo que sea, obtendré una recompensa proporcional. En pocas palabras, fue una relación épica.

The aftermath

af•ter•math: n. 1. A consequence, esp. of a disaster or misfortune.
Fuente: The American Heritage Dictionary.

El año pasado, por el contrario, fue un aftermath y tuve que limpiar parte de los desastres que no provoqué. Fue de lágrimas, pérdidas, negación y rencor. Fue un 2013 triste y frustrante, ensombrecido por personas equivocadas y malas decisiones. Hubo decepciones y engaños y berrinches que ahora no son más que el recuerdo de un mal sueño.

A pesar de que también sucedieron cosas alegres y dignas de recordar en ese año, fueron muchas menos que en éste. Entre las que recuerdo, están haber terminado la escuela con buenas notas, las clases nocturnas de Fotografía, sacar adelante el horrible proyecto de titulación, las salidas random con Miguel y el descubrimiento de La Verdad, de Riikka Pulkkinen, en la FIL Minería; haber empezado mi pequeño negocio de sublimes postres, la celebración de mi cumpleaños en una pizzería con billar y el viaje a Vallarta. Y hasta ahí, porque desde días antes del cumpleaños comenzaron los meses difíciles.

Creo que por eso ahora me siento agradecida por este año. Mejoró mucho respecto al anterior, maduré en varios aspectos —y me tiene trabajando en otros— y ahora sólo puedo pedir que el siguiente sea aún mejor. Yo también lo seré.

12 noviembre 2014

Everything comes to an end

Fue lindo mientras duró.

Hace una semana, Zam y yo terminamos. No quería escribir este post hasta sentirme un poco tranquila, y ahora que lo hago, no estoy tan segura de qué tanto lo estoy. Duele mucho, pero de forma distinta. Él fue distinto de muchas maneras. A él lo amé, y no lo digo a la ligera. Es muy en serio. Con él hice muchas cosas por primera vez y le mostré otras tantas de mi vida que nunca antes compartí con nadie.

Me siento terrible escribiendo estas líneas mientras escucho a Sonata Arctica, porque fue el grupo que predominó en nuestro playlist durante estos meses y que sí me gustó lo suficiente como para seguir escuchándolo. Pero inevitablemente, cada vez que lo haga me voy a acordar de él.

Duele recordar las palabras que me dijo porque duele saber que el cariño y el amor que le di, al final no fue correspondido en la misma magnitud. ¿Por qué antes sí lo hizo? ¿Por qué me había dicho que quería ser parte de mí, y ahora ya no?

Sé que, probablemente, dentro de unos meses ya estaré bien, que conoceré gente de la que escribiré en las siguientes entradas y que estaré feliz por ello —o paranoica—. Que tal vez, dentro de más tiempo y cuando menos lo espere, regresará a buscarme, como lo hicieron algunos en su momento porque no cerramos bien el ciclo. O tal vez no vuelva nunca, porque él sabía que no doy segundas oportunidades, pero en el fondo, también sabía que no soy tan tajante con ello. Sí he cedido al borrón y cuenta nueva.

Es curioso cómo están llenas de razón hasta las cosas en las que no creo. Como el horóscopo. Ja. Ya sé que es ridículo, aunque sólo lo consulto por diversión porque la mayor parte de las veces nunca coincide lo que dice con lo que vivo. Pero esta vez, sí. Y también eso duele.




Una de las tantas maneras en las que él era diferente es que, incluso en este fin, no me siento perdida en la vida. Ya sé hacia dónde quiero ir. Estoy por conseguir al fin un empleo. Estoy consciente de los malos hábitos que ya debo cambiar. Y todo eso se lo debo a él y aunque estoy triste y decepcionada, sí tengo mucho qué agradecerle.

Y tengo mucho qué pensar sobre mí misma, así como lo hice en las ocasiones anteriores para no repetir después los errores y que en verdad hice porque, aunque me equivoqué incontables veces con él, fueron errores nuevos; ya no cometí con él los anteriores.

Gracias, Alan Zam. De verdad, muchas gracias por todo.
Te amé.

04 noviembre 2014

Dip de cilantro

Este es un post rápido con otra receta que ya intenté y quedó deliciosa. Es para hacer un dip de cilantro rico para botanear. Queda bien con nachos y papas saladas.

Ingredientes:

• 1/2 manojo de cilantro picado
• 1 diente de ajo
• Jalapeños en rajas
• 1 taza de mayonesa
• 1 taza de crema para batir
• Sal y pimienta al gusto

Licuar el cilantro, ajo, rajas, mayonesa y crema hasta obtener una consistencia cremosa. Sazonar con sal y pimienta, refrigerar y servir.

Tip: Para convertirlo en mousse, añadir 3/4 de cucharadita de grenetina diluida en 1 taza de agua y agregar a la mezcla antes de licuar.

Prometo venir a postear pronto con las novedades del mes, ja.

01 octubre 2014

Carambolas

Muero de sueño, pero vine a bloggear porque había estado posponiendo esta entrada que debió quedar archivada en septiembre, pero acabó septiembre sin un solo post y ahora quedará en octubre.

Les cuento. Hace unos días fui de nuevo a una entrevista de trabajo. No quedé seleccionada, aunque ahora sé la clase de preguntas que te hacen cuando vas a una empresa de outsourcing. Todavía sigo analizando la experiencia pensando en qué respuestas me equivoqué, pero eso lo dejaré para otro día de esta semana en el otro blog. Me habría gustado quedarme, a pesar de que el sueldo estaba un poco mal pagado, porque ofrecían posibilidad de crecimiento, experiencia… blah, todas esas cosas que no tienes cuando acabas de salir de la universidad y estás por tramitar tu título y cédula.

Hablando del título y la cédula, quiero hacer todo ese papeleo también durante esta semana, así que tendré que aplicarme buscando mi certificado de la preparatoria porque no recuerdo dónde lo dejé. Es más, ni siquiera sé si me lo devolvieron en la universidad o si aún lo tienen allá. Primero tengo que obtener el certificado de la uni y en cuanto lo tenga podré seguir con el título y la cédula, pero no quiero dejar pasar mucho tiempo entre uno y otro. La idea es terminar de salir por completo de la uni a fin de año o inicios del siguiente.

El mismo día de la entrevista, por la tarde, tuve una sesión de fotos con la ohana. Me sentí feliz cuando Agus, que fue quien tuvo la idea de la sesión, me pidiera ayuda unos días antes para tomar las imágenes, a lo que yo acepté gustosa. Hace mucho que no hacía una sesión y aunque fue muy agotadora también fue muy divertida y gratificante: no sólo ayudé a Agus, también maquillé a algunas de mis compañeras que no tenían idea de cómo hacerlo y les expliqué cómo iba. ¡Hasta coloqué pestañas postizas! Jamás en mi vida había hecho eso con unas pestañas que no fueran las mías y, sin afán de presumir, quedaron muy bien puestas y al primer intento. Como ese día posó la mayoría de las chicas y yo no había tenido tiempo para arreglarme, mis fotos quedaron pendientes para ayer. Varios compañeros me ayudaron a deshacerme las trenzas para que pudiera peinarme, y yo sólo me encargué de mi vestuario, retocar mi maquillaje y colocarme las pestañas. Agus tomó las fotos de una compañera y de mí después de la clase. Posar ante la cámara fue más fácil de lo que creí; tanto, que Agus bromeó diciéndome que seguramente ya había ensayado mis poses, pero no es cierto, ni siquiera me acordé de hacerlo durante el fin de semana.

A principios de noviembre vamos a participar en un concurso y estoy nerviosa porque aún no termino de aprenderme una de las coreografías que estamos montando. Ayer, en mi turno de bailarla sola, me quedé en blanco en algunas partes que no recordé, así que me puse a ensayarla muchas veces durante la clase aunque no fuera mi turno y creo que dentro de un par de semanas ya no tendré problemas. De verdad lo espero porque no quiero arruinar el día del concurso.

Por otra parte, también estoy feliz porque hace poco más de un mes planté unas semillas de carambola y parece que sí están germinando. Al menos, de una ya salió una planta y otra está por salir de la tierra. Unos días atrás me había decepcionado porque pensé que no estaba dándoles los cuidados suficientes y que seguramente ya se habrían muerto, pero no: el sábado por la mañana descubrí que la plantita que ya salió había crecido considerablemente durante la semana que olvidé regar su maceta y me alegré mucho por estar haciendo esto bien. Pero odié descubrir que en esa misma maceta también había un gusano y me dio mucho asco y algo de miedo de pensar que podría comerse las raíces. Intenté sacarlo y deshacerme de él y no pude, así que espero que de verdad sea inofensivo y no le haga daño a las plantas.

Aquí una foto de la plantita y del vaso de Starbucks que tomé por maceta:


¿Verdad que es bonita? Me gusta mucho.

También, hace algunas semanas, fui a visitar a Alex a su casa y fue bonito porque no recuerdo cuándo fue la última vez que lo vi. Creo que fue en mi cumpleaños 23. Me enteré de noticias locas de gente rara mientras desayunaba Choco Krispis con Nesquick y un hielo para enfriar pronto la leche porque salí tarde de mi casa y no tuve tiempo de desayunar decentemente. Hm, también vimos el Live in Moscow de Poets of the Fall y algunos otros conciertos de Nightwish —de cuando todavía estaba Tarja con ellos— y otras bandas que no recuerdo mientras botaneábamos Cheetos de bolita. Fue una lástima no haber podido quedarme a comer como la gente decente, pero ya tenía planes con Zam y no podía cancelarlos, así que quedará para otro día. Lo prometo.

Por ahora es todo lo que ha pasado. Nos 'emos. :)